1) Echarle la culpa a otros.
2) Aparentar que toman medidas para combatir la debacle.
Para lo primero han desempolvado a Bush y Aznar, que siempre les vienen muy bien, han reiterado hasta la extenuación sus mantras marxistoides y han querido difuminar responsabilidades alegando que estamos en un ciclo recesivo mundial y que Spain is not different de otras naciones también afectadas.
Para lo segundo se inventaron el ruinoso "Plan E", catapultaron el déficit público, relevaron a un ministro de Economía fundido (e infame), contentaron a grupos de presión poseedores de grandes resonancias mediáticas para comprar sus halagos, se hicieron mil y una fotos en estériles reuniones del G-20 (con atuendos cutre-góticos como ornamento ocasional incluido en el lote) y de los 27 de la Unión Europea y nos han subido los impuestos.
Pese a lo que dicen las encuestas, estoy bastante convencido de que el PSOE volvería a ganar las elecciones de convocarse en un plazo breve de tiempo (algo que hay que descartar). La carcoma ideológica del ciudadano español es tan profunda y está en un estadio tan avanzado que la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos prefiere el estado aparentemente paternalista que le promete arreglarle sus asuntos a costa de todos los demás ciudadanos (pero a todos les promete lo mismo). Puestos a votar esa opción y aunque es la norma de actuación de todos los partidos, es lógico votar a quienes manifiestan ese colectivismo sin complejos y quienes por herencia cultural saben disfrazarlo mejor como aumento de las libertades: los socialistas.

El estado de la crisis mundial es de leve y lento remonte de la crisis. Pero no en España. A lo largo de este 2010 se acentuará esa "desconexión" entre la evolución de la economía nacional y la mundial. España será consciente de que junto con la crisis internacional se ha padecido (y estamos padeciendo) una crisis económica nacional debida exclusivamente a nuestros propios errores, no a los de nadie fuera de esta piel de toro.
La casualidad y la mala intención han propiciado el espejismo consistente en pensar que la debacle era sólo la repercusión nacional de una situación global. Esta engañifa ha propiciado que no se tomen verdaderas medidas contra nuestros problemas endémicos (el bajo nivel de nuestra enseñanza, la escasa formación del trabajador, la rigidez del sistema laboral, la corrupta telaraña de las Cajas de Ahorros gobernadas por politicastros sin conocimientos económicos ni financieros pero plenos de intereses corruptos y partidistas, la hipertrofia de las Administraciones Públicas potenciada por el sistema autonómico...).
En el 2010, cuando veamos que otras naciones salen del pozo o al menos levantan cabeza y nosotros seguimos escarbando en el fango, los culpables de la situación seguirán echando balones fuera, improvisando aparentes soluciones y culpando a otros. La sociedad deberá decidir si se plantea un cambio. No uno de esos cambios de eslogan como el del PSOE en 1982 u Obama en el 2008, sino una verdadera modificación de las creencias y una asunción realista (y por tanto, complicada) de las recetas capaces para volver a la senda extraviada de un progreso verdadero.
Pero eso no lo podrán hacer los progresistas en el poder, porque el progresismo es al progreso lo que la pulmonía es al pulmón.
Lamentablemente, la batalla de las palabras está perdida en la mente de la inmensa mayoría de los españoles, lo que hace más ardua la batalla de las ideas. Es una batalla suficientemente importante como para no perderle la cara. Internet la hace posible con un grado de libertad que sin duda usamos por debajo de sus posibilidades, pero al menos tenemos más opciones que antes de que esto de los blogs fuera posible.
===================================================
A los poquitos pero tenaces que de vez en cuando leéis este blog, os quiero agradecer vuestra compañía y vuestros comentarios. Espero que en el nuevo año pueda seguir aprendiendo (entre otros, de vosotros) para que vuestras visitas a este pequeño rincón sean, si no didácticas porque poco puede aprenderse de mí, al menos entretenidas. Gracias y que tengáis un gran año 2010.
C. Díez.