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domingo, 5 de diciembre de 2010

Controladores descontrolados y un Gobierno dispuesto a todo

En el año 64 d. C. cuatro distritos de la Roma imperial fueron arrasados hasta los cimientos por las llamas. Otros siete fueron gravemente afectados por el pavoroso incendio (por entonces, Roma constaba de catorce distritos).

Hubo dos consecuencias principales de la devastación:

1) Se orquestó la primera persecución a gran escala contra una secta de surgimiento reciente, cuyos integrantes creían en un dios único que se habría encarnado en Judea, habría sido crucificado bajo la autoridad romana y habría resucitado a los tres días de su muerte.

2) El Emperador Nerón pudo ordenar la erección de monumentos que reflejaban su megalomanía, particularmente la Domus Áurea.

Desde entonces, mucho se ha especulado con que el propio Nerón promoviera el incendio. Las artes han sido prolijas al representar al sucesor de Claudio contemplando la catástrofe mientras toca la lira o la cítara.






Veinte siglos después, un gobernante que siempre se ha jactado de su carácter dialogante, ha sido el primero en decretar el Estado de Alarma en la democracia española. El decreto supone la militarización de diversos servicios públicos y la imposibilidad de disolver las Cortes Generales y convocar elecciones. La ¿sorpresiva? ausencia de los controladores en sus puestos de trabajo viene motivada por un decreto aprobado el primer día del puente vacacional más importante del año, el que más tráfico áereo (y de cualquier tipo) genera.

¿Era necesario o sensato aprobar dicho decreto justo antes del puente? La aprobación en una semana hubiera supuesto el mismo efecto legal pero la ausencia de molestias en un momento tan sensible. Una huelga salvaje (e ilegal) el próximo fin de semana no hubiera supuesto un transtorno comparable al actual, incluso aunque hubiera habido que militarizar igualmente a los controladores.

Pocas ganas tengo de defender a un colectivo monopolista y con funesta tendencia al chantaje, como me parecen los controladores. De hecho, mis dudas en este asunto provienen únicamente de que todo parezca defender la actuación del Gobierno. Sabiendo cómo se las gasta el peor Gobierno de la democracia española y su propensión a las cortinas de humo, los golpes de efecto y la vulneración fáctica de la legalidad vigente en su propio beneficio, ¿cómo no desconfiar?

Máxime teniendo en cuenta la actitud de "Talleyrand-Rubalcaba" en su última comparecencia, con ese rotundo "esto no volverá a pasar, lo garantizo". El hecho de que él haya querido apuntarse el tanto por encima de Pepiño y poder en un futuro sacar pecho de haber cumplido su compromiso, suena a enésimo trampolín para la sucesión de un Zapatero silente e inexplicablemente desaparecido, con lo que le gusta a él sorprender a la opinión pública con estas demostraciones de autoridad, como cuando ordenó la cobarde y pseudo-legal retirada de tropas españolas en Irak tras haber prometido el cargo (y con un Bono que no había hecho lo propio con el cargo de Ministro de Defensa pese a emitir la orden como tal).

La espiral ciega y egoísta de los controladores es descrita por uno de ellos, Francisco Capella, colaborador de Libertad Digital en esta columna y en esta otra.

La postura de los controladores aparece más o menos esbozada en este blog de un guionista atrapado en un aeropuerto de Londres y en este otro de una controladora aérea de lenguaje pedestre e iracundo. Por supuesto, hay webs más "oficiales" como http://www.controladoresaereos.org/, donde encontramos este vídeo del Presidente de Aena en el Senado diciendo lo contrario de lo que el decreto de Pepiño estipuló el pasado viernes.

Respecto del blog enlazado de la controladora aérea, Cristina Antón, llama poderosamente la atención la realidad del blog contrastando con algunas de sus quejas. Afirma que debido a los decretazos del Gobierno en lo que llevamos de año, no ha podido ver a su madre más de cinco días pese a que han operado en 3 ocasiones a su progenitora. Si nos creemos su versión, debemos verla como una esclava explotada sin piedad, obligada a prescindir de su vida privada, sin posibilidad de tener tiempo libre ni ponerse enferma, empujada a hacer dobles o hasta triples turnos, trabajar prácticamente 2 días seguidos y otra serie de calamidades laborales que sin duda alguna nos pondrían de su parte.

Pero lo curioso es que empezó el blog el 29 de agosto pasado y ya tiene 130 entradas... ¡en 98 días! Lo que supone casi una entrada y media al día. Con una extensión media de 3 páginas por entrada, en formato word y letra tamaño 12, estamos hablando de que en apenas 3 meses ha escrito casi 500 páginas, todo un novelón. Y lo más llamativo es que su actividad "bloguera" durante la crisis de las últimas 48 horas ha sido frenética, con ¡15 entradas! Y docenas de comentarios respondiendo a los comentarios de sus entradas. O está de baja (cosa que según ella misma, no puede) o no está en su puesto de trabajo o si está, escribe como una fiera mientras guía los aviones con la otra mano. ¿Cómo no se dedica a escribir esta buena mujer, prócer del buen uso del idioma y las buenas maneras y víctima victimísima?


Pero como he dicho más arriba, pese a que el Gobierno Zapatero parece haber tomado la decisión más socialmente aceptada de todo su mandato (si acaso, junto con la destitución de "Maleni", Bibiana y Moratinos) no parece todo tan blanco, ni negro, como los medios (incluidos los más críticos con el Gobierno) dan por hecho.

El tema está en la frágil legalidad de la declaración del Estado de Alarma y en las bravuconadas salvapatrias de Pepe Blanco, que han generado una serie de ángulos oscuros en el régimen legal de los controladores que ha provocado justo lo que se suponía que quería evitar: una huelga salvaje por parte de estos.

Cuestiones sobre las que regresaré en una siguiente entrada, cuando haya podido leerme más en serio los decretos.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

2010, el año en que España se verá en el espejo

Hace aproximadamente un año dije que el 2009 sería el año de la crisis. Desde luego, no hacía falta ser un lumbrera para afirmarlo. La palabra "crisis" y su espítiru han estado omnipresentes cada uno de los 365 días de este año. Lo que el Gobierno negaba cínicamente durante buena parte del 2008 ya no pudo ocultarse en este año que agoniza. Camino de los cinco millones de parados, con las agencias de rating y consultoras rebajando la calidad de la deuda española y avisando sobre los peligros de nuestra economía, lo que les quedaba a los "negacionistas" de la crisis eran dos caminos paralelos:

1) Echarle la culpa a otros.

2) Aparentar que toman medidas para combatir la debacle.

Para lo primero han desempolvado a Bush y Aznar, que siempre les vienen muy bien, han reiterado hasta la extenuación sus mantras marxistoides y han querido difuminar responsabilidades alegando que estamos en un ciclo recesivo mundial y que Spain is not different de otras naciones también afectadas.

Para lo segundo se inventaron el ruinoso "Plan E", catapultaron el déficit público, relevaron a un ministro de Economía fundido (e infame), contentaron a grupos de presión poseedores de grandes resonancias mediáticas para comprar sus halagos, se hicieron mil y una fotos en estériles reuniones del G-20 (con atuendos cutre-góticos como ornamento ocasional incluido en el lote) y de los 27 de la Unión Europea y nos han subido los impuestos.

Pese a lo que dicen las encuestas, estoy bastante convencido de que el PSOE volvería a ganar las elecciones de convocarse en un plazo breve de tiempo (algo que hay que descartar). La carcoma ideológica del ciudadano español es tan profunda y está en un estadio tan avanzado que la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos prefiere el estado aparentemente paternalista que le promete arreglarle sus asuntos a costa de todos los demás ciudadanos (pero a todos les promete lo mismo). Puestos a votar esa opción y aunque es la norma de actuación de todos los partidos, es lógico votar a quienes manifiestan ese colectivismo sin complejos y quienes por herencia cultural saben disfrazarlo mejor como aumento de las libertades: los socialistas.



2010 "El año en que contactamos"... ¿con la realidad?



El estado de la crisis mundial es de leve y lento remonte de la crisis. Pero no en España. A lo largo de este 2010 se acentuará esa "desconexión" entre la evolución de la economía nacional y la mundial. España será consciente de que junto con la crisis internacional se ha padecido (y estamos padeciendo) una crisis económica nacional debida exclusivamente a nuestros propios errores, no a los de nadie fuera de esta piel de toro.
La casualidad y la mala intención han propiciado el espejismo consistente en pensar que la debacle era sólo la repercusión nacional de una situación global. Esta engañifa ha propiciado que no se tomen verdaderas medidas contra nuestros problemas endémicos (el bajo nivel de nuestra enseñanza, la escasa formación del trabajador, la rigidez del sistema laboral, la corrupta telaraña de las Cajas de Ahorros gobernadas por politicastros sin conocimientos económicos ni financieros pero plenos de intereses corruptos y partidistas, la hipertrofia de las Administraciones Públicas potenciada por el sistema autonómico...).

En el 2010, cuando veamos que otras naciones salen del pozo o al menos levantan cabeza y nosotros seguimos escarbando en el fango, los culpables de la situación seguirán echando balones fuera, improvisando aparentes soluciones y culpando a otros. La sociedad deberá decidir si se plantea un cambio. No uno de esos cambios de eslogan como el del PSOE en 1982 u Obama en el 2008, sino una verdadera modificación de las creencias y una asunción realista (y por tanto, complicada) de las recetas capaces para volver a la senda extraviada de un progreso verdadero.

Pero eso no lo podrán hacer los progresistas en el poder, porque el progresismo es al progreso lo que la pulmonía es al pulmón.

Lamentablemente, la batalla de las palabras está perdida en la mente de la inmensa mayoría de los españoles, lo que hace más ardua la batalla de las ideas. Es una batalla suficientemente importante como para no perderle la cara. Internet la hace posible con un grado de libertad que sin duda usamos por debajo de sus posibilidades, pero al menos tenemos más opciones que antes de que esto de los blogs fuera posible.


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A los poquitos pero tenaces que de vez en cuando leéis este blog, os quiero agradecer vuestra compañía y vuestros comentarios. Espero que en el nuevo año pueda seguir aprendiendo (entre otros, de vosotros) para que vuestras visitas a este pequeño rincón sean, si no didácticas porque poco puede aprenderse de mí, al menos entretenidas. Gracias y que tengáis un gran año 2010.


C. Díez.