viernes, 12 de diciembre de 2008

Destruir el mundo con la excusa de salvarlo.

En Grecia, en unos disturbios callejeros, unos policías se vieron rodeados por la multitud. Uno de ellos apretó el gatillo de su arma. Se desconoce si la bala rebotó y alcanzó al joven que murió o si impactó a bocajarro en el mismo. La investigación está en marcha y hay 4 policías detenidos por el caso.




El hecho no pasaría de desgracia lamentable (o en el peor de los casos, un homicidio del que sólo sería responsable el policía y sus cómplices si los hubo) si no fuera por lo sucedido en jornadas posteriores: hordas de violencia desatada y con unos grados de impunidad preocupantes. El timorato gobierno griego prefiere dejar que la fiebre remita espontáneamente a proteger la seguridad y la propiedad de los ciudadanos para no provocar heridos entre los manifestantes.



Estos actos no tienen ninguna cobertura ideológica por mucho que algunos politicastros, docenas de periodistas, comentaristas y tertulianos, quieran vendernos lo contrario y asegurar que se trata de "reacciones ante la crisis capitalista". Sin duda, los autores de actos vandálicos presumirán de estar luchando contra los poderosos y queriendo cambiar el mundo... destrozando las propiedades de sus semejantes.





El contribuyente tendrá que pagar las millonarias indemnizaciones por los destrozos y la reposición del mobiliario urbano arrasado, por lo que su propiedad es doblemente atacada, primero, por los vándalos, después, por los impuestos.



Los actos vandálicos se han extendido a otros países con la siguiente coartada: tanto en Atenas como en Madrid o en cualquier otra ciudad, la policía es el brazo armado del capitalismo y la brutalidad policial es el método para mantener a raya a los luchadores por la libertad. La muerte del joven griego no es un hecho fortuito sino "un aviso", algo deliberado para disuadir a los que protestan contra el sistema. Se supone que algún banquero o directivo de una multinacional llamó a algún Ministro griego y le dio la orden de que un policía asesinara a un manifestante. Como todos sabemos, los que se meten a policías son malas personas por definición y probablemente disfruten asesinando a sangre fría (no como los terroristas, que lo hacen muy a su pesar y obligados por el imperialismo, el capitalismo, el liberalismo y otras plagas).

Como se ve, el "razonamiento" apesta a izquierdismo revolucionario de botellón y fin de semana, pero como la coherencia de quienes se dejan comer el coco por estos argumentos brilla por su ausencia, en los disturbios se cuelan también elementos violentos de ideologías extremistas de signo contrario y lógica idéntica. Todos unidos bajo ese batiburrillo indeterminado nominado como "los antisistema". Con estos mimbres se ha generado una vorágine de sucesivas batallas urbanas donde algunos cambian la play-station o el chateo (en sus dos acepciones) por la quema de cajeros y contenedores con la intención de salvarnos de nosotros mismos y del sistema gracias al cual pueden berrear lo que quieran. Son jaleados y celebrados por nostálgicos del mayo del 68 - que ven en ellos sus herederos- , globalifóbicos y todo aquél que quiera cagarse en el mundo.


Pero, ¿en contra de qué sistema dicen luchar? En realidad son una corriente más del sistema, cuya principal ventaja es precisamente la de que permite una variedad de pensamiento como nunca jamás ha habido en momentos pretéritos. Usan internet y facebook para reunirse, la wikipedia y la blogosfera para estudiar tácticas de guerrilla urbana, se aprovechan de las economías en escala propiciadas por el capitalismo para surtirse de ropas que les den la estética que buscan (determinada por estructuras capitalistas) y de herramientas de violencia a precios baratos; cuando quieren organizarse mejor, recurren a la división del trabajo y el conocimiento y a la especialización y, por supuesto, a la extensión de su "ideario" al mayor número de "consumidores" posibles para aprovecharse de la expansión del "mercado ideológico", profundizar en la división del conocimiento y del trabajo y por tanto de la especialización y vuelta a empezar. Es decir, en cuanto les da por organizarse, le dan la razón a Adam Smith. Fortalecen las estructuras del sistema que dicen aborrecer y que en realidad desconocen profundamente.

En su inmensa mayoría, serían incapaces de escribir una cuartilla defendiendo ideas con coherencia (y ya no me meto con su ortografía, en la blogosfera hay pruebas de lo que digo). Se creen mesías, pero sólo son infantes jugando a héroes. En su nihilismo patológico les resulta más heroico y digno de contar en los botellones el querer derrotar a "lo establecido" (sea lo que sea) que luchar por las libertades que dan por hechas puesto que han nacido en una época en la que les han sido dadas. Lo único que les diferencia del niño que llora porque no quiere comer verdura o porque no le compran el juguete que desea son unos lustros más a sus espaldas y mucha más arrogancia: el niño sabe que lo es, pero éstos se creen muy maduros.



Encontrar las diferencias.



Ojalá me equivoque, pero estas explosiones de violencia disfrazadas de rebeldía antisistema aumentarán en el 2009 con la excusa de la crisis económica. Lo peor es que personas como Chomsky, Castro o Chávez lo pondrán como ejemplo de decadencia del mundo libre (tiranías capitalistas, según ellos) y con la humareda de los incendios en nuestras ciudades, podrán ocultar sus barbaridades locales muchos tiranos de la Tierra. La mayoría de la gente estará demasiado ocupada rezando para que no les quemen el coche o les echen del trabajo como para preocuparse de si en Venezuela se cierra un canal de televisión independiente, en Cuba se fusilan balseros o en Zaire Mugabe emite billetes de 100 billones de dólares. Aquellos que dicen que quieren cambiar el mundo van a ser un excelente ejército de distracción para quienes tiranizan seres humanos.

En Europa, esto será especialmente intenso donde haya gobiernos no izquierdistas. Eso en principio vacunará a España, pero el riesgo estará en Madrid, con alcalde y presidenta de la comunidad del Partido Popular, aunque la política de Gallardón es abiertamente socialista.

Opinión interesante al respecto en uno de las bitácores que suelo seguir:

http://lalibertadylaley.wordpress.com/2008/12/11/encender-la-mecha/

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