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viernes, 26 de marzo de 2010

Diálogo paradigmático entre un liberal y un antiliberal

Sucedió en facebook. Leí un artículo de José Luis Valladares, amigo de este blog y acerado crítico del Gobierno que padecemos. Jose Luis es uno de los colaboradores más asiduos y contundentes de la web Clases Medias de Aragón. En el perfil de facebook de esta organización se publican los mejores artículos y un integrante de la red social criticó el texto con evidente inquina antiliberal.

En el artículo, José Luis indica que la subida del IVA, lejos de ayudar -como pretende el Gobierno- a sostener a los desempleados, creará muchos otros. Da la cifra de medio millón, sin explicar de dónde la saca, pero no es un artículo técnico donde mostrar pericias econométricas. Esto fue usado por su crítico para tildarle de tener "una bola de cristal muy liberal". Respondí a la crítica.

Lo siguiente fue una breve serie de intercambios de opinión que estoy seguro que a muchos liberales españoles os sonará casposamente familiar: el antiliberal comienza lanzando algunas preguntas, pero cuando se le responden, hace oídos sordos y pasa a enarbolar las "ideas-fuerza" de su postura, ya sabéis, los prejuicios típicos según los que "el liberalismo es la ideología de los ricos contra los pobres" (no usa esas palabras exactas, pero se deduce).
La traca final es cuando apela a la compasión por los pobres, jubilados, desempleados, dando por hecho que los liberales (que mira por dónde, debemos de ser todos millonarios y yo aquí sin enterarme) hemos creado la crisis, nos hemos llevado el dinero crudo y ahora no queremos compartirlo y obligamos al resto a deslomarse trabajando.

Como no podía ser de otro modo en ese ideario antiliberal tan típico, nuestro interlocutor acaba estableciendo que los liberales somos ética y moralmente perversos al sentir indiferencia por el dolor ajeno (según él, vemos a las personas sólo como números).

Por motivos obvios de respeto y privacidad, la identidad de mi interlocutor no es revelada. Pongo sus participaciones en rojo (ejem), las mías en azul, sin más motivo que por ser este mi color preferido. Por supuesto, recomiendo como lectura previa el artículo que motivó el "debate".

Con todos ustedes, la conversación que seguramente reconozcáis haber mantenido muchas veces:


Antiliberal criticando el artículo de José Luis Valladares:

Tiene usted una bola de cristal muy liberal... Tanto que cuando el gobierno no toma medidas es por que es incapaz y derrochador, cuando las toma y recorta gastos también lo hace mal, si se sube un 2% el iva entonces es un lastre tan tremendo que nos llevara al desastre infinito..., pero si no se pagaran las pensiones ni se asistiera socialmente a los perjudicados por la crisis entonces ya encontraría usted otro epíteto...

Es curioso como salen ahora liberales de salón como setas por doquier, lo curioso es que no se muy bien que es lo que ustedes harían en una situación como la actual, puesto que si se hace una cosa es malo, y si se hace la contraria también.

Ah! si calle, ya lo se, dejar actuar a la mano invisible de Adam Smith, con eso se arreglaría todo en cinco minutos, aunque me temo que ni siquiera el tenia una bola de cristal tan catastrofista como la suya.



Mi primera respuesta:

Señor XXXXX: es posible que la previsión del señor Valladares sobre que el IVA ayudará a causar 500.000 parados más, resulte un tanto chocante, por poco explicada. No obstante, llevo más de un año leyendo al señor Valladares y para nuestra desgracia, tiene un altísimo nivel de aciertos en sus análisis sobre el comportamiento del Gobierno (digo por desgracia porque ojalá el Gobierno se comportara de otra forma). Lo que usted llama previsiones son en realidad deducciones extraídas de la observación atenta del señor Valladares, que con habilidad pone en negro sobre blanco en sus artículos. Ojalá el señor Valladares no acierte, pero creo que es difícil contradecir que la subida del IVA retraerá el consumo, dificultará más el llegar a fin de mes a millones de españoles, creará más fraude fiscal y morosidad y expulsará del mercado a las pequeñas empresas marginales.

Dice usted que el señor Valladares no dice qué hacer en la situación actual. Si llevara leyéndole un tiempo sabría que eso no es cierto. De hecho, algunas de sus propuestas más obvias son fácilmente deducibles con la lectura no despistada del presente artículo, al enumerar los frecuentes errores y despilfarros del Gobierno.

Espero que no se tome a mal mi comentario, intercambiar opiniones dispares es síntoma de salud intelectual. Asimismo, no pretendo defender al señor Valladares, que de necesitarlo, sabría hacerlo muy bien él solo.

Saludos.



Réplica:


Ya, entonces lo que deberíamos de hacer es ser aun mas liberales que el resto de los países europeos, que su mayoría tienen un iva todavía mas alto que nosotros..¿no?

http://www.hosteltur.com/noticias/51860_iva-espanol-es-uno-mas-bajos-europa.html

Y esto como usted mismo puede ver NO lo dice el gobierno ni Zapatero , ni la ministra, lo dice una empresa privada, de hostelería, por mas señas.


El liberalismo este de nuevo cuño, que es el mismo de siempre, mire usted por donde, es ese que elude sistemáticamente las respuestas a las preguntas de como y de donde sale el dinero para hacer carreteras, hospitales, escuelas, o muchas otras cosas como tantos otros servicios necesarios para vivir en comunidad. Si por ellos fuera no habría ni vejez, ni viajes del inserso, ni baile, ni tercera edad. Para ellos lo único que cuenta es el dinero, y su interés, eso si, cuando banqueros especuladores y mangantes dejan a un país en bancarrota, ellos ya tienen bien preparada su receta.

Vuelvan ustedes a esforzarse y trabajar por cuatro duros para levantar el país, que ya nos ocuparemos nosotros de llevarnos el dinero otra vez.



Contrarréplica:


Si se refiere a esa amplia mayoría de países europeos con una tasa de paro de una sola cifra porcentual o en todo caso mucho más baja que la nuestra, con menos déficit público, con mucha menos burocracia a la hora de crear empresas, con unas administraciones públicas que pagan cumplidamente a sus proveedores privados (y no frecuentemente incurriendo en mora como las españolas), y no pocos de ellos con rentas per cápita superiores a la española, con un mercado laboral mucho más competitivo y una formación educativa y profesional mucho más eficaz, yo le cambio a usted la subida del IVA por todas esas características.

Evidentemente, el IVA no nos va a ayudar a parecernos a esos países que nos sacan ventaja sino a los que lo están pasando peor.
Por otra parte, eso que dice usted de ser "aún" más liberales que otros (como si eso fuera difícil, con serlo un poquito ya se es más que la mayoría) no depende sólo de no subir impuestos, sino (sobre todo) de en qué se gaste el dinero recaudado. Como bien ha señalado el señor Valladares, lo que se espera recaudar con la subida del IVA se destinará a gastos YA COMPROMETIDOS por el Gobierno, no a enjugar nuestro monstruoso déficit que lastra las posibilidades de financiación al encarecer el riesgo de la deuda pública española. Eso supondrá más déficit para el futuro, lo que nos introducirá en una grave espiral de +DEUDA+IMPUESTOS+DESPILFAR
RO+SUBSIDIOS+MÁS DEUDA+IMPUESTOS...

Para explicarme: esta subida del IVA es ya la consecuencia de la deuda acumulada. Si además esa deuda se dirige sobre todo a subsidiar a sectores cercanos al poder o directamente improductivos para que sean mantenidos por los que sí producen para así mantener bolsas de votos, es obvio que desde un punto de vista liberal eso cause rechazo; y en mi caso iré más lejos: me causa repugnancia.

Si eso hace que me pongan la etiquetita de "perverso liberal", pues oiga, no me quitará el sueño, que cosas mucho peores me han llamado. De hecho, y con su permiso, mis ideas y yo nos vamos a dormir a pierna suelta.

Saludos.



(Lamento si esto quedó algo "chuleta", pero es que eran más de las doce de la noche y ya veía que no iba a sacar nada provechoso de la conversación).


Colofón:


Hombre.., lo mejor de todo seria dedicarlo a salvar bancos, si hombre, de estos que con absoluta previsión y eficaces equipos de economistas neoliberales tenían todos tan claro la crisis que se avecinaba, que se decidieron a dar crédito al primero que pasaba por la puerta con tal de no perder mercado... Ayudados todo sea dicho por el señor Gobernador del Banco de España, el mismo que ahora no ve mas remedio que el despido libre para arreglar el desaguisado... Que tengan ustedes el valor de ni siquiera abrir la boca sabiendo del perfecto fracaso de la economía sin control que hasta aquí nos ha traído, y que encima todavía se permitan seguir dando la monserga con su terminología chatarrera de siempre, es algo que definitivamente clama al cielo.
No mire usted tanto la Deuda+Impuestos+mas Subsidios+Historias, hombre....,

Mire usted a todos los que se han quedado en la calle con una mano delante y con otra detrás, que son personas ¿sabe usted? NO son números, y al menos, como mínimo, tienen derecho a recibir algo del estado, porque que ademas no tienen culpa de los desastres de un sistema económico donde reina la mangancia de los jubilados banqueros multimillonarios, los especuladores internacionales, los brokers bursátiles y fauna similar, y concedales algo de ese dinero que de el esfuerzo de todos va a salir, y no del bolsillo de los otros.



Final (por ahora...):



Ya concedo parte de mi dinero (coactivamente la mayoría y sin posibilidad de elegir) ya que tengo la suerte de mantener mi trabajo y pago no pocos impuestos. Parece que para usted, debemos pagar más. Tiene muy sencillo pagarle más a Hacienda voluntariamente, pero ese empeño por hacer pagar a los demás no es desde luego un ejemplo de tolerancia ni de respeto a la libertad (ni al dinero) de los demás.
Es curioso cómo repite las difamaciones más tópicas y vacuas sobre el liberalismo:

1) Haber creado la crisis: hay que echarle imaginación cuando esta se ha generado en dos sectores tan estatalistas e intervenidos como el financiero y el inmobiliario. La oferta de suelo y vivienda en España y en muchos otros países no es libre ni mucho menos, siempre se decide por las Administraciones, no me diga que no lo sabía, si basta con saber leer. Sobre los bancos, mire por dónde, quienes más han criticado el rescate a los mismos son los economistas e intelectuales liberales. Como en España lo ha hecho un gobierno socialista, la prensa afín apenas ha dicho nada. ¿Se imagina lo que habrían dicho si ese rescate lo lleva a cabo un Gobierno que no fuera del PSOE?
Si quiere saber lo que opino al respecto le invito a leer este enlace

http://desde-el-laberinto.blogspot.com/2008/12/contra-el-estatismo-de-mercado-y-el.html


2) Luego habla usted del dinero que hay que dar a los demás. Es decir, piensa en repartir riqueza pero no en crearla. Típico del socialismo más rancio y empobrecedor. Se ve en lo que ha dicho de los viajes del IMSERSO, que a mí me parecen un buen ejemplo de derroche. Pero es que además, usted sólo piensa en limosnas. Lo justo es que esos jubilados pudieran escoger qué hacer con el dinero generado por su trabajo y no que les estemos pagando la pensión los que trabajamos ahora. Es decir, lo justo es un sistema de capitalización de las pensiones. Como nos hemos cruzado en facebook, le adjunto el link de la web en esta misma red social donde se explica (le animo a que lo lea sin prejuicios) este sistema y por qué es mucho más rentable y ético que el actual:

http://www.facebook.com/?ref=home#!/pensionesdignas?ref=ss

3) El liberalismo es éticamente perverso. Acabáramos. Según usted, los liberales tratamos como números a las personas. Mire que yo no necesito dudar de su buena voluntad, no pondo en duda que desea lo mejor para sus semejantes, como sí hace usted con los liberales de los que habla, que más bien parecen los malvados villanos de un cuentito infantil. Entiendo que esa visión pueril le resulte cómoda, el mundo es más sencillo si lo pintamos todo de negro y blanco y nos vemos siempre en el bando de los buenos. ¿Se cree usted que no tengo seres queridos en el paro o en severas dificultades económicas? ¿Desde qué cegadora nebulosa de prejuicios es capaz de prejuzgar sin conocer los valores y principios de quienes profesan un ideario que usted demuestra desconocer y sólo tener sobre el mismo referencias deformadas típicas de un guión malo de película de Hollywood?

No tengo ninguna intención de incomodarle intelectualmente en la que parece su cómoda estadía en la división maniquea de la realidad, pero si se atreve a poner en marcha el sano hábito de la duda, me voy a permitir el exceso de recomendarle un breve librito titulado "Principios liberales" de Dario Antiseri. Eso sí, tenga cuidado no sea que le dé un
shock anafiláctico.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/19012

Saludos y buenas noches.


(Sí, le metí una cuña publicitaria de mi blog, ¿pasa algo? ;) ).


En fin, esto es lo que hay "ahí fuera". A los poquitos pero muy buenos que leéis este blog: como liberales, ¿no tenéis en muchas ocasiones la sensación de haber hablado ya cien veces con una persona a la que jamás os habíais cruzado? ¿Cómo es posible que sean los antiliberales tan parecidos entre sí?




Doliente liberal soportando la original y argumentada diatriba de un progre bien informado y víctima del malvado capitalismo.

miércoles, 13 de enero de 2010

MANIFIESTO RED S@STENIBLE EN APOYO A LA LIBERTAD EN INTERNET


Desde este blog, me adhiero a la iniciativa RED S@STENIBLE en apoyo a la Libertad en Internet. Merece la pena leer el manifiesto; animo a todos los defensores y creyentes en la Libertad a publicarlo en sus espacios y redes sociales y a difundirlo por todas las vías posibles.


Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:

1 -Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.

2 - Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.

3 - Establece un procedimiento punitivo “a la carta” para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.

4 - Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de "lucro indirecto", es decir: a mí me pueden cerrrar el blog porque "promociono" a uno que "promociona" a otro que linka a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos


5 - Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.

6 - De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.

7 - Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.

La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.

La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fué aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o ley de patada en la puerta). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200 000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.

Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la "Red SOStenible" una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.

En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de 100 expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.

En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:

1 - Las/os artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo B. "Estímulo de la creatividad y la innovación", de la Carta);

2 - La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo D "Acceso a las infraestructuras tecnológicas", de la Carta);

3 - El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo A "Derechos en un contexto digital", de la Carta);

4 - La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo C "Conocimiento común y dominio público", de la Carta);

5 -Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo B. "Estímulo de la creatividad y la innovación", de la Carta).

Por todo ello hoy se inicia la campaña INTERNET NO SERA OTRA TELE y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.

Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).

La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y legaciones diplomáticas.

Firmado Red SOStenible

http://Red-SOStenible.net

http://Red-SOStenible.net/colabora/

La Red Sostenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, blogguéalo, difúndelo.

martes, 12 de enero de 2010

Por favor, que alguien le diga a Sarkozy que es socialista

En la dilatada carrera preelectoral, algunos (no pocos) vieron en Sarkozy una vigorosa savia nueva cercana al liberalismo para la política europea. Sus referencias a la responsabilidad individual, a unos valores compartidos como base para ser asumida por los inmigrantes, su alejamiento casi por igual de Chirac y de los postulados del socialismo francés, le hacían, a qué dudarlo, tener una voz diferente y próxima a melodías liberales.

Sin embargo, tardó poco en quitarse la careta (o el antifaz, ya que tampoco engañaba más que a los propensos al engaño) y empezar a repudiar el mercado al calor de la crisis económica internacional.



Nihil novum sub sole.
Por si algún ingenuo aún tenía dudas, cabe recordar que la legislación francesa sobre internet auspiciada por Sarkozy es probablemente la más rígida y liberticida del Occidente democrático (excluyo a Irán, Cuba y similares porque están en una división ideológica opuesta).

Recientemente el socialismo de derechas francés que Sarkozy representa ha propuesto una medida típica del redistribucionismo más salvaje e inmoral: cobrar una tasa a los ingresos publicitarios de determinadas empresas exitosas de la red para "retribuir" a la "industria cultural". El motor de una iniciativa de este tipo es la típica envidia socialista: "Google tiene éxito, gana mucho dinero, la gente lo escoge, es casi un monopolio... quitémosle para dar a aquellos a quienes los ciudadanos no dan suficiente dinero por lo que hacen".





¿Fundamentación moral o ética? Ninguna.

Por favor, que alguien le diga a Sarkozy que aunque en su momento disfrutara yendo de lo contrario, no es más que el típico socialista de derechas.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Ha muerto Paul Samuelson

Uno de los economistas "mainstream" más influyentes del siglo pasado, ha fallecido a la longeva edad de 94 años. Descanse en paz.

Se trata de Paul Samuelson, apellido que a muchos les sonará del famoso manual de Economía escrito en colaboración con Nordhaus. Lo que pienso sobre ese manual (que yo también padecí en la Universidad) ya lo he comentado en esta entrada.

No soy quién para decir que Samuelson no ha hecho avanzar la Economía. El comité de los Premios Nobel consideró que sí lo hizo. También es cierto que el Nobel se lo han dado a lumbreras como Krugman o Stiglitz sin que se les haya movido un pelo del flequillo (a los que conceden el galardón, Krugman y Stiglitz engordaron mucho su ego, su fama y su cartera).
Bastante más seguro estoy de poder afirmar que Samuelson ha coadyuvado a que la Economía sea una ciencia encadenada a la política y que miles de economistas tengan como objetivo principal influir en los políticos o sencillamente, convertirse en políticos.





La Economía es y trata de temas tan importantes que ningún político con aspiraciones reconoce una total ignorancia sobre ella. Incluso nuestro Presidente, cuyas lagunas económicas (y no económicas... ejem) parecen sumisamente asumidas por sus defensores y votantes, ha liquidado al no lo bastante obediente Solbes para poner a una pretoriana que no rechiste y que repita el mantra del ideario presidencial salpicándolo de alguna palabreja o expresión más propias de la Ciencia Económica, a ver si así los convencidos llegan a creerse que el Gobierno sabe de lo que habla.

Pero claro, no todos los economistas desean ser el báculo del político iletrado. Justificar las barrabasadas del gobernante de turno es plato de buen gusto sólo para aquellos que, o tengan claro que son mercenarios, o comulguen con la ideología del gobernante (que sea de izquierdas o de derechas, es intervencionista). En este sentido, el keynesianismo a través de epígonos como Samuelson, ha adiestrado a hordas de economistas dóciles y con ínfulas de político interventor, suministrando a los intervencionistas de todo el planeta el material que necesitaban.

En los próximos días veremos cómo los keynesianos recuperan los postulados de Samuelson para reforzar la doctrina imperante: la de que el libremercado es el peligro y ellos -los que lo encarcelan- la solución.

Nihil novum sub sole.


miércoles, 15 de julio de 2009

El liberalismo aplicado al ciclismo

Sin duda sería grosero aplicar de manera estricta los principios liberales a un deporte. Pero existen modos de comportamiento que se acercan o se alejan más del Liberalismo y que suelen tener los mismos efectos sea cual sea el entorno donde se aplican.

Veamos el ciclismo. Un deporte acosado por sus miserias internas, con su honorabilidad puesta en duda desde hace más de una década y con la permanente sensación de que todos hacen trampas pero unos logran que no les pillen y otros no, se enfrenta ahora a un nuevo debate: el pinganillo. Se trata del auricular por el que el director del equipo ordena a sus ciclistas lo que deben hacer. Roba la espontaneidad del corredor y convierte en factótum a un tío que va toda la etapa en el coche con el aire acondicionado. Evidentemente, resta espectacularidad a la competición.

Hete aquí que la organización del Tour, acostumbrada a hacer y deshacer a su antojo usando a la UCI (Unión Ciclista Internacional) como palmero o báculo de conveniencia, decide probar en dos etapas la supresión del pinganillo de la discordia. Es lo que podemos considerar una práctica intervencionista, incluso aunque como espectadores la veamos como fomentadora del espectáculo. Pero dicho intervencionismo "de buena voluntad" suele tener efectos casi tan malos como el intervencionismo de voluntad menos buena: lograr un escenario peor que el que se quería evitar. De la misma manera que los rescates bancarios impiden el saneamiento del sistema financiero, perpetúan a las entidades menos eficaces y engrosan el déficit público, la supresión del pinganillo logró, en vez de aumentar el espectáculo aniquilarlo por completo. Los equipos pactaron una etapa al ralentí, podríamos decir que "coludieron" para sabotear la competencia, renunciaron a competir entre ellos, arruinando el fruto deseado: la espectacularidad.

Aquí, los equipos ciclistas, especialmente sus directores, se comportan como "lobbys" que no quieren ceder su poder aunque eso suponga perjudicar a su cliente último (que es el espectador). El organismo central que interviene, en vez de propiciar un acuerdo, lo hace mediante un mandato improvisado y torpe (como las medidas anticrisis de los Gobiernos) que no tiene en cuenta la reacción de los agentes a quienes se les impone el mandato. Finalmente, el máximo perjudicado es el que se tiró un par de horas viendo una etapa prescindible y sin historia, de la misma manera que es el ciudadano quien suele ser el más dañado por las intervenciones continuas del Estado, incluso las bienintencionadas.

Sinceramente, en el asunto del pinganillo yo veo una clara moraleja sobre la ineficacia de las medidas intervencionistas incluso cuando son útiles "prima facie".

martes, 14 de julio de 2009

Nuevo ataque al libre mercado

La famosa web de subastas Ebay está solicitando a sus usuarios que firmen un formulario para presentarlo ante la Comisión Europea y el Europarlamento. Es una medida reactiva contra la iniciativa de grandes marcas de lujo europeas (sobre todo francesas, cómo no) mediante la cual solicitan que se restrinja por normativa europea el comercio electrónico sancionando la venta por internet de sus marcas. No queda claro si las propias marcas podrían venderse ellas mismas por internet, pero cabe sobreentenderlo. Lo que solicitan que se prohíba es que la venta sea con intermediarios.

Es una historia que hemos visto muchas veces. Alguien tiene una muy buena idea y la pone en marcha. Logra unos grandes beneficios porque su idea fomenta la interconexión entre particulares y espolea el intercambio comercial logrando bajar precios y aumentar la oferta, lo cual acaba incrementando la demanda y así sucesivamente. Esa buena idea (que es Ebay) logra que un particular tenga unas posibilidades de venta y de compra casi ilimitadas a precios poco intervenidos. Es una gran demostración del poder del mercado. Existe una gran capacidad de autoregulación debido a que cada individuo puede puntuar al otro en cada operación y la gente suele fiarse de quien tiene puntuaciones muy buenas. Quienes las tienen menos buenas, necesitan vender más barato. Reglas claras, concisas y sin contradicciones. Y funciona. Tanto que ha logrado cambiar los hábitos de consumo de mucha gente. Y eso no les gusta a quienes ya tenían una posición en el mercado y no quieren evolucionar.

Así que esos gigantes que ven conmovido su lugar en el mercado, ¿deciden competir? No. ¿Deciden innovar? No. ¿Deciden adaptarse? No.

Deciden, lisa y llanamente, moldear el mercado a su antojo. Pero ellos no pueden hacerlo con tanto poder como quisieran, así que van a llorarle al político de turno. En este caso es la Comisión Europea (ya que Ebay ha multiplicado las transacciones internacionales y especialmente las comunitarias); en otros casos será el Gobierno nacional, el autonómico, el local... Esas grandes empresas usan la excusa de la falsificación: "Se venden imitaciones de mi marca y eso me genera un perjuicio". En realidad, al político lo que le dicen es "aprueba la ley que a mí me conviene o tendré que reducir puestos de trabajo en mi empresa, haré que sean despidos sonados y tú serás el perjudicado". El político ni se lo piensa. Y menos habiendo crisis.

Perseguir la falsificación puede ser un motivo noble, pero la legislación que se pretende aprobar supondría que Kristine Falkenberg, de Köln, no podrá venderle un artículo de segunda mano a Claude Dupin, de Marsella, porque la marca no quiere, la UE no les deja y porque serán automáticamente sospechosas de traficar con falsificaciones... incluso aunque el producto sea auténtico. Para colmo, se ignora deliberadamente que existe una amplia demanda de productos que imitan a marcas auténticas y que su carácter de imitación es conocido, asumido y a veces hasta deseado por el consumidor.

Siempre que una buena idea profundiza en el funcionamiento y en la eficacia del libre mercado, vemos este tipo de reacciones, similares a las de los gremios profesionales de hace siglos. Estos "lobbys" defienden claramente el perjuicio del consumidor ocultándolo bajo manidas excusas, muchas de ellas de corte proteccionista (para configurar como más intolerables los productos falsificados, se hace hincapié en su origen asiático). El problema es la debilidad ideológica y la podredumbre intelectual del político cortoplacista de turno, obsesionado con las elecciones más cercanas y con profundo desconocimiento de las ventajas del mercado sobre el dirigismo gubernamental.

Si sois usuarios del ebay, recomiendo que firméis el protocolo. No seamos tan ingenuos de pensar que este será el paso final contra el librecomercio en internet. De tener éxito, sólo será el principio. Y por ahora, van ganando la batalla:

viernes, 15 de mayo de 2009

Zapatero y "la doctrina del shock"

Hace algunos años la propagandista (que no economista, ni polemista ni escritora, más quisiera ella) Naomí Klein publicó un libelo titulado en España "La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre".

La canadiense logra superar a Noam Chomsky en el exitoso arte de la manipulación de la historia, de las declaraciones y de los hechos para vituperar al libre-mercado y sus defensores. La tesis central del libro es que en momentos de convulsión social (crisis económicas agudas, desmembramiento de naciones, guerras de todo tipo, desastres naturales,etc) los protervos ultraliberales aprovechan el estado de shock social para aplicar políticas de su ideario, fomentando el capitalismo. Así de simple. Así de falaz.

Para ello se basa en unas declaraciones de Milton Friedman sacadas de contexto y extrapoladas como le interesa. Lo cierto es que el libro es recomendable como muestrario de falacias y desconocimientos sobre el mercado libre. Sinceramente pienso que es tan malo que es buen libro, me explico: leyéndolo tenemos una excepcional síntesis de las tonterías y mentiras a las que los defensores del liberalismo se enfrentan en el día a día.

Glosar todas las inexactitudes, manipulaciones, mentiras, silogismos mal planteados y conclusiones disparatadas que Klein desperdiga por su libro sería muy prolijo y ya lo han hecho gente mucho más preparada que yo, como Nordberg. Por tanto, me detendré sólo en el dato de que la historia deja bien a las claras que el capitalismo florece en tiempos de paz y es restringido —cuando no abolido— en tiempos de convulsión de todo tipo (shock, en la dialéctica de Naomí Klein [lo de "dialéctica" va con ironía, sí]).

La crisis de 1907 fue el germen de la inefable Reserva Federal, las dos guerras mundiales supusieron restricciones comerciales, así como las guerras coloniales o la guerra civil norteamericana. Tras la II GM se sembró el "Wellfare State", la crisis del 29 elevó a Roosevelt y su "New Deal" a los altares y a numerosos totalitarismos fascistas y comunistas en todo el mundo, la OPEP aprovechó las dos Guerras del Golfo para restringir la producción y sacar tajada...

Los ejemplos son tantos y tan numerosos que nadie con mínimos conocimientos históricos y especialmente en los dos últimos siglos puede leer con admiración sincera el libro de Klein.

Y a nivel local, la actual crisis intenta ser aprovechada por Zapatero (ese gran economista) para "cambiar el modelo productivo de España"(!). Atención a la frase:

-Sabemos que lo de "productivo" no sabe lo que es.
-Lo de "España" no parece que lo tenga muy claro, tampoco.
-Lo de "modelo" quizá sea el concepto que menos desconoce de toda la frase.
-El significado de "cambiar" que él entiende es "echar abajo todo lo presente". Por eso pasa lo que pasa cuando dice que quiere cambiar España, claro.

Este intento de decretar por ley cómo tiene que ser el modelo económico del país no es más que una muestra de la fatal arrogancia socialista y típicamente política. Ni que decir tiene que los efectos de su improvisada escapada hacia delante serán perjudiciales, salvo para los que se sientan cómodos vendiendo su voto por 400 euros, un subsidio o un portátil y los lobbies beneficiados por la agradecida chequera socialista.

Zapatero no prestará atención a los efectos secundarios de sus propuestas (el estancamiento de los precios sobrevalorados de los pisos y la congelación de la venta de coches esperando el subsidio). Le da igual, de hecho, mientras la opinión pública tampoco se fije. Lo que quiere es aparentar iniciativa y que no se hable de lo hecho mal, sino de lo que está por hacer, aunque sea aún peor. Es hábil creando cortinas de humo y dirigiendo el interés público adonde le conviene. No tiene ni idea de economía, pero es hábil como político. La combinación perfecta para el desastre. Con la excusa de la crisis pretende dirigirnos y decirnos que no busquemos nuestro propio interés legítimo (algo que a un socialista le parece demasiado egoísta salvo cuando lo hace él).

Me temo que lo peor está por llegar.

domingo, 29 de marzo de 2009

Nuevas proclamas en favor del socialismo planetario

Al contrario de lo afirmado por la pseudo-ensayista Naomí Klein en su libelo "La doctrina del shock - El auge del capitalismo del desastre" cada crisis social, nacional o internacional es aprovechada para instaurar un mayor intervencionismo y acogotar al librecomercio.

Así fue con las dos guerras mundiales y numerosas revoluciones, desastres naturales, desmembramientos de imperios, recesiones económicas (El New Deal es el ejemplo por antonomasia) y tantos eventos críticos que hacen que este aserto me parezca incuestionable, por lo que no gastaré más tiempo en él.

Por contra, la Libertad de mercado suele florecer en épocas de paz. Liberados de las angustias bélicas o los odios intestinos que corroen países y continentes, los seres humanos tienen una clara tendencia a colaborar e intercambiar. Commercium est pax, como se reseña en el puerto de Amsterdam

Como cabía esperar, la actual crisis económica internacional no iba a ser una excepción. Más bien al contrario, parece que todos los enemigos del mercado libre vean en la actual recesión su mejor oportunidad, su ocasión histórica para asestar el golpe de gracia al capitalismo. Para ello, la primera falacia que deben imponer es que vivimos en un planeta donde reina el capitalismo desbocado, a sus anchas, sin límites. Qué más quisiéramos algunos. Más de la mitad del PIB mundial pertenece al sector público. La siguiente falacia resulta obvia si aceptamos la primera: el capitalismo desaforado nos ha llevado a la actual situación.

El corolario inevitable es que se debe poner una camisa de fuerza al capitalismo. ¿Y quiénes van a ser los sacrificados voluntarios para aherrojar al monstruo que (según ellos) nos ha llevado a la crisis? Pues junto con Sarkozy, que ya dijo que "había que refundar el capitalismo sobre principios éticos" (demostrando su ignorancia tanto sobre el capitalismo como sobre la Ética) y Obama, parece querer destacar Gordon Brown.

El Primer Ministro británico que va a llevar al laborismo a la oposición merecidamente, ha tenido a bien aburrirnos con las frases de siempre en una reunión que la progresía internacional ha perpetrado en Chile. Dice Brown:

"[Hay que] rehacer las reglas que regulan los Estados y los mercados". "Tenemos que empezar nuevamente y rehacer nuestras instituciones; necesitamos nuevas reglas para este orden global, porque un mundo sin reglas no funciona [...]"

He aquí la fatal arrogancia que decía Hayek. Menger y algunos de sus seguidores intelectuales más descollantes, demostraron que gran parte de las reglas que cohesionan la sociedad son el resultado de un complejísimo desarrollo evolutivo no dirigido sino participado por millones de personas. Ningún "comité de sabios" (expresión lamentablemente en boga hoy en día para designar a unos ganapanes usados como coartada para emitir dictámenes que avalen lo que el poder desea realizar) puede aglutinar y mucho menos analizar todo el conocimiento necesario para elaborar una normativa global. Es de suponer que Brown no pretende empezar de cero, pero su opinión parece surgir —como señalé antes— de la certeza de que propone algo nuevo, como si lo que dice no fuera lo que se lleva intentando hacer desde hace décadas (y más).




Pero además, el premier británico sabe de dónde ha de venir la luz que nos ilumine:

[Y] tenemos que hacerlo con los valores progresistas".

Porque como ya se sabe, sólo los progresistas se interesan por los pobres:

El primer deber de los progresistas es para con las personas que tienen más necesidades. [...]si los progresistas no lo hacemos, nadie más ayudará a los más pobres"[...].

Y es que los que no nos consideramos "progresistas" (aunque estamos seguros de defender el verdadero progreso y no su vacuo concepto propagandístico), somos malas personas que en el mejor de los casos sentimos indiferencia ante la desgracia ajena, claro.

Como ya hemos dicho, Brown ni se plantea que quien ha causado la crisis no es el mercado sino quienes lo asfixian

Por eso puede decir cosas como:

"[No hay que pedir] más Estado y menos mercado", sino Estado y mercado [...] Las instituciones globales creadas en los años cuarenta son absolutamente incapaces de resolver los problemas de hoy".

Mira por dónde, estoy de acuerdo en lo que dice sobre las instituciones globales creadas tras la II GM, pero por los mismos motivos que él. Mientras que él pretende algún tipo de "super-instituciones mundiales" de las que —por supuesto— no parece mencionar que ssus miembros sean elegidos por los ciudadanos, otros pretendemos que haya menos instituciones y más lógica. Eso que dice de "Estado y mercado", muchos lo firmaríamos, puesto que supondría que hubiera mercado y no "estatismo disfrazado" como el que tenemos.


"Debemos darle una nueva forma al mundo, éste es el desafío que esta conferencia debe encarar"[...]".


He aquí de nuevo esa fatal arrogancia: rediseñemos el mundo. Nada de orden espontáneo, nada de confiar en las interacciones atomizadas de millones de personas libres. Todo organizado desde arriba.

Pero por si teníamos dudas de la calaña intelectual de este mandamás, nos deja claro a qué se tiene que dedicar ese supergobierno mundial:


"[Brown considera]"absurdo" que en 2009 no haya una institución global que dé respuesta a los problemas de financiación con mecanismos para transferir recursos de los países ricos a los pobres para su desarrollo".


Acabáramos. Es decir, que al final todo se reduce a lo mismo de siempre: la igualdad como finalidad y mediante la ley, y no la igualdad de base y ante la ley como propugna el liberalismo; disfrazarse de Robin Hood y erigirse en héroe. Redistribución socialista pura y dura, con todas las consecuencias que ya conocemos. Y lo grotesco es que nos presenta todo eso como si no fuera la agenda que se lleva desempeñando desde hace medio siglo de manera más o menos explícita. Cuando surgen casos de corrupción, abusos empresariales o situaciones de monopolio y oligopolio que restringen la eficiencia económica, la culpa es del capitalismo, nunca de los gobiernos que se corrompen o se dejan comprar por esas empresas. Se considera a las grandes multinacionales como el summun del capitalismo, cuando cualquiera puede entender que cuanto más grande sea una empresa menos interés tendrá en que se cumplan los elementos del capitalismo y más en conchabarse con el poder político.

Ya sabemos que la mayoría de políticos piensan como Brown (de izquierdas y de derechas). Y con todo, lo más terrible es que la mayoría de votantes, también.

jueves, 25 de diciembre de 2008

El daño de Samuelson.

En la fabulosa trilogía de "El Señor de los anillos" y en otros libros que Tolkien nos regaló sobre la Tierra Media se menciona al menos en dos ocasiones la curiosa expresión de "El Daño de X", siendo "X" el nombre propio de un personaje. Una es "el Daño de Durin", refiriéndose al Balrog que junto con Gandalf el Gris protagoniza una de las escenas más significativas y estéticas de la trilogía. Otra es "el Daño de Isildur", nombre genérico que se da al Anillo Único ya que fue Isildur quien se negó a destruirlo tras arrebatárselo a Sauron.

Desde una óptica mucho más terrena, podemos emplear esa expresión para numerosos personajes históricos cuya influencia en el mundo ha sido nefasta. Pero no es mi intención catalogar aquí a los peores genocidas de la Historia ni a muchos filósofos que si vieran cómo se manipularon sus pensamientos puede que prefirieran habérselos callado (Marx y Nietzsche, por ejemplo). Prefiero fijarme en la obra de una figura secundaria pero preeminente en su campo de conocimiento: la Economía.

Hablo de Paul A. Samuelson y también de William D. Nordhaus, autores de uno de los manuales de Economía más exitosos e influyentes del siglo XX.

Los perjuicios causados a cientos de miles de estudiantes de Economía por este manual son difíciles de evaluar con sencillez. No cabe poner en duda la buena voluntad de dichos profesores, ni su intención de acercar una disciplina compleja a millones de personas simplificando (muchas veces en exceso) los entresijos de la que Mises definió como "la más joven de todas las Ciencias". Ha sido el manual más recomendado y exigido en universidades occidentales, el más vendido y comentado, el libro de referencia para muchos estudiosos que iniciaban su escalada de la montaña del saber económico. No es exagerado decir que a niveles universitarios, estudiantiles y de formación inicial en la Economía, es el libro más influyente del último medio siglo.


________________Ahí lo tenéis: ¡¡El Daño de Samuelson!!


De la misma manera que podemos torcer el tronco de un árbol si lo desviamos de su crecimiento natural en sus primeros años de vida, forzando la verticalidad del tronco incipiente y curvándolo, así podemos desviar la capacidad de análisis del economista si en los inicios de su formación le obligamos a basarse en una metodología errónea y en premisas falsas.

Para empezar, el famoso manual de Samuelson abraza numerosos paradigmas neoclásicos que hablan de una economía en equilibrio o en constante tendencia a él, ignorando la especificidad de la acción humana. Se toma a los agentes económicos como agentes químicos que reaccionan en vez de actuar. Se les priva de la iniciativa inherente a la creatividad humana y al pensamiento empresarial, que son los dos impulsos que hacen girar el mundo y progresar a la Humanidad. Se parte así de dos bases erróneas:

1) Subestimar al ser humano.

2) Considerar que toda la información está dada o es cognoscible en su totalidad por alguien.


Hayek ya demostró que la información está dispersa y no es posible reunirla por un único agente económico, la omnisciencia en la Economía no es una opción y las aparentemente perfectas funciones de Jevons, Marshall y sobre todo, Walras, proyectan con la ayuda de la Matemática una ficticia realidad estática que esconde el dinamismo inherente a la actuación inevitable del ser humano.




He aquí otro de los errores del libro de Samuelson: la profusión de gráficas, curvas, funciones, ecuaciones y demás aparato matemático que destierra las aportaciones sociológicas, psicológicas y praxeológicas. Se usa la Matemática como corset, no como combustible. Se circunscribe el método epistemológico a aquello que pueda ser reducible a ecuaciones inmutables. Se pretende, por tanto, hacer de la Economía un remedo de las ciencias naturales. Esta pulsión cientista consigue justo lo contrario de lo que se propone, pues mutila la economía y no la dota de más precisión sino que la limita y lo que es peor, la deforma y guía por vericuetos que desembocan en el error. Y dichos errores tienen una influencia mucho mayor que las teorías erróneas sobre cómo evolucionan las especies o se desencadenan los cataclismos cósmicos de las supernovas, quásares y púlsares. Estos errores se traducen en decisiones políticas perjudiciales para las vidas y expectativas de cientos, sino miles de millones de seres humanos. De nuevo Hayek indicó que "un buen economista no puede saber sólo de Economía". La escuela austríaca ha demostrado la limitación de la Matemática y el método cientista a la hora de ser aplicado a realidades tan complejas como las que estudia la Economía.

Otro de los errores del manual de Samuelson y Nordhaus es la postura de superioridad que adopta. Puede parecer normal cuando se trata de una obra introductoria a la Economía y que intenta iniciar al lego en la materia en los principios básicos de la disciplina. Es de suponer que se traten aquellas cuestiones indubitadas y concienzudamente probadas como ciertas, dejando a obras más profundas y complejas la elaboración de tesis aún no consideradas axiomas y la participación en debates abiertos o de resultado incierto. Pero precisamente porque el lego en la materia está mucho más indefenso para protegerse de las tesis erróneas, es mucho más grave que sea un manual de introducción a la Economía el que postule como indudables numerosas tesis discutibles cuando no abiertamente falsas.

Por ejemplo, en dicho manual aparecía la famosa "paradoja de la frugalidad" (desaparecida en las últimas ediciones sin que se explique si dicha ausencia supone la aceptación de un error o al menos un cambio de opinión) que pretendía culpar al ahorro excesivo de la constricción de la demanda agregada y de la ausencia de crecimiento económico. Se instilaba así en la mente de las personas que se iniciaban en el estudio de la Economía con este manual, la visión de que existe una cantidad de ahorro deseable que es cognoscible por un organismo central de mejor manera que por el individuo. Gracias a los postulados defendidos en este manual, miles de profesores de Economía les venden la moto a los alumnos indicando que una inflación moderada es consustancial al desarrollo económico y que es beneficiosa (ignorando el origen intervencionista de la inflación) o bien se indica que los ciclos expansivos y recesivos son inevitables (y no causados por la injerencia estatal) y que es misión del Estado dulcificarlos y procurar transiciones suaves entre las fases del ciclo. Por supuesto, se pone como axioma la función del Estado y de los Gobiernos como planificador de la Economía, se culpa a la "excesiva" libertad del mercado de numerosas desgracias y se encumbra a Keynes y su "Teoría General" como el cénit del pensamiento económico.

Incluso dicho manual llegó a defender la viabilidad del socialismo a pesar del evidente fracaso del mismo. Esto puede entenderse como un grave error intelectual antes de la caída del socialismo real a finales de los 80, pero cuando varias ediciones posteriores a dichos eventos históricos han mantenido el error, sólo cabe pensar en testarudez rayana en la arrogancia. Evidentemente, Samuelson nunca debió de creerse las estadísticas extremadamente manipuladas que la Unión Soviética propalaba como pruebas de su "éxito planificador".


Con este panorama, es inevitable que muchos economistas cuyo primer contacto con la ciencia que pretenden dominar ha sido a través del manual del Samuelson, sean irrecuperables desde un punto de vista ideológico. Asumiendo las enseñanzas del "Daño de Samuelson" es normal que muchos que se autoproclaman expertos económicos pongan en la función planificadora del estado sus esperanzas de salir de la crisis económica (sobre todo la suya particular, ya que el político les procurará un buen sueldo de funcionario si justifican la injerencia política de manera sistemática). Es normal que muchos economistas defiendan premisas falsas y supersticiones keynesianas, puesto que son como árboles cuyos troncos han sido forzados desde tierna edad para procurar su desviación. Y no sólo hablo de economistas, sino de muchos que -como yo- estudiamos el tochito de Samuelson en la universidad creyendo que aprendíamos conceptos e ideas sobre las que no cabía duda porque "eran científicas" y estaban contrastadas empíricamente (después de eso, dependerá del interés de cada uno en comprobar si lo estudiado es cierto o falso y en seguir aprendiendo, pero los aires de certeza que se exhalan por los catedráticos disuaden de ejercitar el sano hábito de dudar de lo aprendido). En todo el planeta, millones de universitarios de todas las ramas del conocimiento han visto limitado su contacto con la Economía al libro de Samuelson, lo que es definitivo para que las élites culturales de diversos campos del conocimiento tengan preferencias intervencionistas y una destacada desconfianza respecto al libre-mercado.

Es, sin duda, un daño que explica cuán difícil es exponer las ideas del liberalismo ante personas a quienes se les supone una mente algo más abierta y unos conocimientos básicos suficientes para entablar debates.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Contra el estatismo de mercado y el intervencionismo salvaje.

(Una defensa del capitalismo global y el libre mercado).

Hace ciento veintisiete años en la localidad austrohúngara (hoy ucraniana) de Lemberg nació Ludwig Von Mises. Aunque mucha gente no haya oído hablar de él y menos aún le hayan leído (incluidos los supuestos analistas económicos que hoy fingen saber todo sobre una crisis que hace seis meses negaban por motivos electorales), Von Mises fue probablemente el mejor economista del siglo XX, lo cual es casi como decir que ha sido el mejor economista de la Historia.
Y precisamente hoy es necesario tener a Mises como referencia al comentar hechos acaecidos recientemente desde una óptica que combata la doctrina del pensamiento único retroprogresista.

I) Anticapitalismo y demagogia:

Debido a las quiebras de algunas empresas y entidades financieras y a los severos recortes en las cotizaciones bursátiles de otras, está habiendo una campaña mediática mundial claramente anticapitalista. A nivel local, comprobamos que tanto Iñaki Gabilondo (periodista del Grupo PRISA) como Pepe Blanco (algo así como un portavoz del PSOE y el Gobierno) y Felipe González (Presidente del Gobierno de España por el PSOE desde 1982 hasta 1996), han indicado que las recientes quiebras de sociedades norteamericanas "suponen para el capitalismo lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo".
Además de la enésima confirmación de la identidad ideológica, retórica y de intereses del PSOE y PRISA, tal afirmación nos informa sobre la "altura" intelectual de quienes la sostienen y su capacidad de deformación de la realidad. Ciertamente, comparar la quiebra de bancos y empresas (algo natural cuando se invierte erróneamente a lo largo de muchos años) con el colapso del mayor sistema totalitario y genocida que han visto los siglos, es –en el mejor de los casos- un ejercicio de imaginación que apesta a revanchismo marxistoide.
Tamañas sandeces son vociferadas desde púlpitos muy diversos, como el de la cabeza de la Iglesia Anglicana, el arzobispo de Canterbury y también el de York, que han salido resumiendo la situación actual diciendo que "Marx tenía razón".Churchill estará revolviéndose en su tumba y Thatcher también lo estaría si estuviera tan muerta como sus detractores desean.
El presidente español indica que la crisis es causa de la falta de regulación (demostrando que de nuevo habla de lo que no sabe), que la han provocado los "neocon" surgidos con Reagan (en esto lleva parte de razón: no se salva ningún presidente de EE. UU. pero podría haberse acordado de Clinton) y que "ahora más que nunca hacen falta políticas socialdemócratas" (¿más? ¿Le parece poco a dónde nos han llevado esas mismas políticas?).

El presidente de la patronal de empresarios españoles (CEOE) indica que "hay que abrir un paréntesis en el libremercado" debido a la excepcionalidad de la situación. Demuestra así que poco tiene de capitalista, si acaso, de capitalisto, y que no cree en la libertad de mercado sino en el auxilio estatal, la intervención de los amigotes del Gobierno y que el contribuyente pague los errores ajenos. Por supuesto, los intervencionistas estarán encantados de la munición dialéctica proporcionada, pero a semejante sinvergüenza no le importará mientras esos mismos intervencionistas amigos suyos de siempre, gasten dinero público (el nuestro, es decir, dinero privado expropiado) en sacarle del "apuro". Además, decir que hay que abrir un paréntesis en el libre mercado supondría estar inmersos en dicho libremercado, algo más que discutible, entre otras causas, debido a las prácticas monopolísticas de las grandes empresas, prácticas permitidas, cuando no fomentadas, por la mayoría de Gobiernos.
Afortunadamente, alguien de la propia organización, el presidente de los pequeños y medianos empresarios, CEPYME, ha respondido con sorna preguntando si hay que traer a Fidel Castro para gestionar ese "paréntesis en el libremercado".

Los suplementos de los periódicos, las portadas de las revistas económicas, las tertulias de radio y televisión nos presentan la situación actual como el principio del fin del sistema de organización socioeconómico que –mal que les pese a tantos- ha procurado más progreso y bienestar a la Humanidad en toda su historia (y se alegran… da que pensar, ¿no?).



II) Premisas fundamentales de uso común contra el capitalismo y el libre mercado:

Pero, ¿realmente supone esta crisis un antes y un después en dicho sistema?
¿Son las causas de esta crisis cualidades perversas del capitalismo inherentes a él o hay que buscar esas causas en la actuación de determinados agentes patrocinados por los Estados?
¿Estamos realmente en una sociedad tan capitalista como se nos dice?
Las respuestas a estas preguntas, si atendemos al pensamiento dominante, parecen obvias y refutarlas parece algo digno de iluminados, frikis y personas incapaces de ver "lo obvio". El curso de razonamientos que se nos transmite como imposible de rebatir y que ni siquiera acepta debate, es el siguiente.

1) Los Estados Unidos son el colmo del capitalismo, una sociedad ultraliberal y sin apenas regulación legal de la actividad económica, por lo que determinados agentes económicos campan a sus anchas haciendo lo que les viene en gana.

2) Como el germen de la crisis viene de EE. UU. y es allí donde se ha manifestado más virulencia (por ahora), sólo cabe pensar que estos hechos son la consecuencia inevitable del punto uno.

3) Por tanto, si queremos evitar que esto vuelva a suceder en el futuro y aminorar los perjucios que nos cause esta crisis, debemos hacer todo lo contrario a lo que la ha causado. Si ha habido nula regulación, ahora debe de haber más y ser exhaustiva. Si el Estado no ha intervenido, ahora debe hacerlo mucho más minuciosamente. Si la causa es el liberalismo económico, el capitalismo "salvaje", debemos empujar el péndulo al extremo contrario.

Estas premisas y sus consecuencias aparentemente lógicas se asumen sin oposición ideológica en el 95% de los medios de comunicación. Apenas hay diferencias entre izquierdas y derechas (los conservadores suelen ser tan intervencionistas como los izquierdistas, aunque ambos sectores acusen al otro de usar el poder para controlar al ciudadano como si ellos no lo hicieran).
Pero fijémonos una a una en las premisas de este razonamiento que por la mayoría de la gente ni se discute.



III) Somero análisis del razonamiento anticapitalista:


Premisa 1): [i]Los EE. UU. son la patria del capitalismo y el liberalismo económico y la falta de regulación estatal.
En España, más del 40% de la actividad económica le corresponde al Estado.

¿Sabéis cuál es el porcentaje en EE. UU.? Un mastodóntico 35%. En la UE el porcentaje ronda el 46% y en todo el mundo, supera claramente el 50%.

¿Y dicen que estamos en un mundo capitalista?

La diferencia de porcentaje con EE. UU. vemos que no es gran cosa, poco más de un 5%, pero nadie dirá que EE. UU. es sólo un 5% más capitalista que España o que España es sólo un 5% menos capitalista que EE. UU. Evidentemente, el porcentaje no lo es todo, pero es orientativo.
Sin duda alguien puede decir "bueno, en todo caso, eso supone un 65% de actividad económica debida al sector privado, por lo que podría decirse que EE. UU. es capitalista en un 65% y de economía planificada en un 35%". Aceptemos esta simplificación. Ya tendremos que olvidarnos de eso de que es la patria del capitalismo y el colmo del liberalismo, ¿no? En el mejor de los casos, estamos ante un país de economía mixta entre la planificación estatal (lo que identifica al socialismo) y la autonomía de los agentes económicos para desarrollarse en base a su propia iniciativa (lo que identifica al capitalismo, al menos a grosso modo).
Pero, ¿cabe decir que esos porcentajes encierran claramente la verdad? No creo que haga falta explicar que unos sectores económicos son más importantes que otros. Y hete aquí que el Estado se reserva dentro de ese 35% muchos cuya influencia decisiva se extiende a ese 65%. La lista sería muy larga, pero voy a nombrar sólo dos:

1)La emisión de moneda y los tipos de interés

2)La regulación (detalladísima aunque se nos diga lo contrario) de los mercados financieros; cosa distinta es que haya sido ineficaz. Pero de esa ineficacia, el responsable será, precisamente, el Estado.
Si el Estado, vía Banco Central (la FED en EE. UU.) decide imprimir más billetes sin respaldo económico real (como el que hay bajo el patrón oro), aumentará el dinero circulante y subirán los precios, se devaluará la moneda y la economía perderá competitividad. Ningún liberal defenderá tal cosa, y menos con un sistema de dinero fiduciario. Los liberales (esos tíos tan raros) defienden el retorno al patrón oro, algo que pone los pelos como escarpias a los estatistas, ya que proporciona más poder al ciudadano a cambio de quitárselo al Estado.
La FED no es una institución capitalista, sino más bien al contrario. Se creó en 1913 a iniciativa del lobby bancario y colusorio dirigido por J.P. Morgan. La FED, como cualquier Banco Central, es un instrumento del Estado para planificar la economía. No suena muy capitalista, ¿verdad? No parece que la FED sirva tanto a los propósitos liberales del laissez faire como a los planificadores de un Socialismo atenuado. Por último, la FED emite moneda en régimen de monopolio, blindado por la legislación estatal. Decir que esa prerrogativa monopolística es una característica inmanente a un sistema capitalista, no deja de ser más que dudoso.Además, la FED decreta (por vía de monopolio legal) el tipo de interés, otro elemento de dirección férrea de la Economía en manos del Estado. Es la expansión crediticia auspiciada por Greenspan (quien bajó los tipos de interés a porcentajes históricos) durante la era Clinton y la política de alocado déficit y proteccionismo de Bush tras el 11S (¿pero no dice "EL País" que Bush es liberal?) lo que ha envilecido el dólar y facilitado que los Bancos pudieran conceder hipotecas de altísimo riesgo a quienes no podrían pagarlas (las ya famosas subprime). Y si los bancos lo han hecho es porque sabían que de venir un crack, el Estado no les dejaría quebrar por motivos electoralistas. No es casualidad que estas entidades hayan quebrado justo antes de las elecciones norteamericanas: era el mejor momento para ellas, el momento en el que ningún político va a negarse a que cierren entidades demasiado grandes.
Respecto a que el mercado de EE. UU. está poco regulado, es lisa y llanamente un disparate. Está mucho más regulado que el español, por ejemplo. De hecho, hay una institución reguladora casi en cada sector económico. En un principio defendían la libre competencia con sus regulaciones, pero desde hace décadas las empresas necesitan que sus bufetes de abogados alcancen unos niveles de especialización abrumadores en las regulaciones exhaustivas de cada sector empresarial. Y dos de los sectores más regulados son precisamente donde se ha generado la crisis: el inmobiliario y el financiero.

¿Casualidad?

¿Cómo se explica que si "la culpa es de la falta de regulación" los sectores críticos hayan sido precisamente dos de los más regulados e intervenidos? ¿Por qué no ha surgido la crisis en sectores mucho menos intervenidos por el Estado como las comunicaciones, los servicios o los bienes de consumo? ¿Cómo es posible que la crisis haya surgido en los dos sectores donde el Gobierno interviene con mayor discrecionalidad y no en los verdaderamente dejados "de la mano invisible del mercado"?

Comentada la falsedad de la premisa primera ( "Los EE. UU. son el colmo de la no regulación y el capitalismo" ), sigue la dos:

2)Si la crisis se inicia en EE. UU. y en esos sectores económicos, se debe a la primera premisa.

Pero ya hemos visto lo endeble que es esa premisa aceptada por casi todos. Resulta que el sector financiero y el inmobiliario están amplísimamente regulados e intervenidos por el Gobierno. El suelo, por ejemplo, está intervenido en casi todos los Estados del país, las licencias de construcción se consiguen tras un proceloso trajín burocrático (¿pero no nos decían los progres que los agentes económicos hacían en EE. UU lo que les daba la gana como y cuándo querían?). El sector bancario, también reguladísimo, ofrece créditos y préstamos según la oferta monetaria y los tipos de interés, que son decididos por… ¿quién?

¿El mercado?

No

¿La banca privada a su libre albedrío?

No, o al menos no directamente, otra cosa es que sobornen…

¿Los malvados liberales ultracapitalistas?

Buen intento, pero no estamos en la SER. En EE. UU y en todo el mundo (para nuestra desgracia) los tipos de interés y la oferta monetaria están decididos unilateralmente por los Bancos Centrales, es decir, organismos ESTATALES que planifican (o eso intentan, los resultados los estamos viendo ahora) la economía. Es decir, que un elemento trascendental de la economía (el precio del dinero y el volumen de la oferta del mismo, así como la creación del dinero bancario) está intervenido estrictamente, detalladamente, cuidadosamente… por el Estado.
Con todo esto, llegamos al ahora difícilmente sostenible punto tres:

3) Por tanto, si queremos evitar que esto vuelva a suceder en el futuro y aminorar los perjucios que nos cause esta crisis, debemos hacer todo lo contrario a lo que la ha causado. Si ha habido nula regulación, ahora debe de haber más y ser exhaustiva. Si el Estado no ha intervenido, ahora debe hacerlo mucho más minuciosamente. Si la causa es el liberalismo económico, el capitalismo "salvaje", debemos empujar el péndulo al extremo contrario./
Si llevas haciendo algo mucho tiempo y no funciona, es normal pensar en hacer algo distinto e incluso, lo contrario. Pero lo que se lleva haciendo mucho tiempo ¿es la aplicación real del capitalismo o su ablación mediante el intervencionismo desaforado?


IV ¿Cuál ha sido realmente el sistema imperante durante todos estos años?

Si realmente necesitamos que intervengan los Estados ahora, ¿no podrían haberlo hecho antes?
Efectivamente, es que ya lo han hecho antes. Mejor dicho, no han dejado de hacerlo en ningún momento. Y no sólo mediante la regulación estatal y la emisión de moneda y fijación del tipo de interés a mayor gloria del político de turno (insisto, elementos planificadores que nada tienen de capitalistas y sí de estatistas).
El Gobierno Bush nada ha tenido de liberal. Bush nunca dijo que fuera liberal, sino "conservador compasivo" (terminología que enraíza en la importancia de la religión en los EE. UU. aunque por aquí en los arrabales del imperio nos suene extraña). Bush disparó el déficit, aumentó el aparato gubernamental (tras prometer que lo reduciría), el intervencionismo en la educación y la sanidad, aprobó un descomunal paquete de medidas arancelarias de corte mercantilista que harían vomitar a Adam Smith y recortó las libertades individuales tras el 11-S mediante la "Patriot Act". Achacar las consecuencias económicas de su mandato al liberalismo es como achacar el genocidio nazi a la tolerancia racial y el civismo de Hitler.
Y es que otro de los mitos izquierdistas consiste en identificar a los liberales con la derecha conservadora. Cierto es que hay liberales que se consideran conservadores, como otros se consideran anarquistas. Cierto es que Hayek indicaba que ante el socialismo, el liberalismo sólo podía influir en los políticos a través de partidos conservadores (lo mismo pensó Pedro Schwartz cuando fundó un partido político tras la transición y luego propugnó su fusión con Alianza Popular). Pero [b]la derecha conservadora suele ser tan intervencionista como la izquierda[/b], y por eso los dos mayores defensores del "plan de rescate financiero" son… ¿adivináis?
¡George W. Bush y Barack Hussein Obama! Ambos ante el gesto torcido de McCain.

¿En qué consiste ese "plan de rescate"? Básicamente, en aplicar quimioterapia a quien no tiene cáncer y sí una infección grave. No remitirá la enfermedad más que en apariencia y a muy corto plazo y se multiplicarán los problemas a la larga. Pero esto que se presenta como algo "nuevo" y casi como "el acta de defunción del capitalismo" no es ni más ni menos que la misma receta del New Deal de Roosevelt a la luz de la hoguera keynesiana. No es ni más ni menos que la traslación de lo que dijo Nixon con aquello de "Todos somos keynesianos". No es ni más ni menos que lo que llevan haciendo periódicamente los gobiernos norteamericanos en los últimos quince años.

Hace un año ya se inyectó liquidez a los mercados, tanto a nivel europeo, en agosto del 2007 (se dijo que era una inyección de liquidez "histórica" como a nivel estadounidense.
Se dijo que era para evitar justo lo que está pasando. Se hizo hace un año exactamente lo mismo que van a hacer ahora, pero a menor escala. Como se ve, no se logró evitar la crisis, al contrario, se agravó el proceso al poner la crisis en estado de falsa latencia, propiciando más errores de inversión y el aumento de la burbuja que necesariamente debe estallar. Al inyectar dinero en activos no rentables, se distorsiona el valor de mercado de esos activos y se propicia que quienes los han gestionado no los liquiden, inflando así sus cuentas (con la infame colaboración de las corruptas e ineficaces agencias de "rating" que no han advertido de los riesgos).
Si no funcionó hace un año ¿qué hace pensar que ahora sí?
El Ministro de Economía español (ése que ahora dice que "nunca ha negado la crisis" [sic]), Pedro Solbes, también inyectó liquidez el pasado abril, de resaca electoral y sin que casi se hablara del tema. Y lo hizo en base a las mismas causas que lo hace Bush ahora. Como puede verse, no logró nada, salvo arruinar la tesorería del Estado, ya esquilmada por la promesa de devolución de 400 euros a cada contribuyente (promesa sólo útil al ego del Presidente para poder sacar pecho diciendo que cumplió una de las 40 promesas que hizo, curiosamente, una de las más dañinas para el devenir de España a corto plazo).
Desde luego, las causas que han traído la crisis tienen poco de capitalistas. Lo que sí se ve reiteradamente es la función intrusiva de la actividad gubernamental en el mercado, el velo monetario que ciega a los agentes económicos a base de inflación y expansión crediticia y distorsiona el mecanismo de los precios. Si un elemento básico del capitalismo es la defensa de la propiedad privada, esta crisis tiene una de sus causas en la descomunal vulneración de la propiedad privada perpetrada por los bancos (con permiso y fomento de los Gobiernos al rebajar los tipos de interés), consistente en prestar más del 90% del dinero que les cedemos. Prestan a largo plazo el dinero que depositamos a corto plazo, de ahí primero la crisis de liquidez y después, cuando bajan los precios de los activos adquiridos, la crisis de solvencia.
Intervención, monopolios estatales, rescates con el dinero de los contribuyentes, asunción de pérdidas privadas por los ciudadanos sin que se les pregunte si están de acuerdo, vulneración de la propiedad privada de los depósitos bancarios, aniquilación del patrón oro para que el Estado tenga el poder absoluto en la oferta monetaria, compadreo lobbysta entre bancos y políticos que se cubren las espaldas unos a otros…
Quien diga que esto tiene que ver algo con el capitalismo, es porque le han metido en la mente una idea muy peculiar de lo que es el capitalismo. Y quienes hayan redefinido al capitalismo a su antojo para obtener poder sobre las mentes de millones, serán los mismos que han borrado a Mises de los libros de texto, ya no digamos de las tertulias políticas.
Yo no veo que las principales causas de la crisis sean inevitables, ni inherentes al capitalismo. Lo que veo es un intervencionismo que amordaza al mercado hasta convertirlo en un coto estatal cuyas llaves pertenecen al poder, un poder que ignora voluntariamente (cuando no las desconoce por pura estulticia) las leyes económicas sobre las que Mises y algunos otros arrojaron la luz del conocimiento. Lo que sí veo es que el mercado acaba convirtiéndose no en un capitalismo de Estado, como dicen muchos, sino en un socialismo de oligopolistas conchabados con los Gobiernos: Un estatismo de mercado, una amalgama de cárteles financieros mantenidos, criados y alimentados (y eventualmente salvados) por la acción expropiatoria que los gobiernos desatan sobre los ciudadanos, supuestamente en beneficio de estos últimos.
Lo que veo es un poder político que mediante el monopolio de la Ley hace y deshace a su antojo e interviene según le place, sin predecir adecuadamente las consecuencias ineludibles de su intervención y que luego, cuando fruto de sus desmanes y dinámicas intervencionistas, llega la crisis, nos ofrecen como cura y salvación la misma "medicina" que nos llevan administrando décadas: más intervencionismo.
Un intervencionismo que inventa sus propias reglas, pero que llegado el caso, no tiene inconveniente en saltárselas y declararlas legales [i]a posteriori[/i]. En definitiva, lo que tenemos no es un capitalismo salvaje, sino un intervencionismo salvaje. No hace falta más regulación (es casi imposible más), sino mejor regulación y generalmente, cuantas menos sean las normas, más sencillo será cumplirlas y más eficaces las consecuencias de su cumplimiento.
Lo peor de todo es que mucha gente, ante el pavoroso rostro de la crisis, solicitará protección e incluso verá como algo normal que sea el Estado quien tenga que vigilar la sociedad. Otros preferimos que sea la Sociedad quien vigile al estado, porque consideramos que el segundo es parte de la primera y no al revés, como pensaban individuos tan próximos (y no es ironía) como Mussolini y Stalin.
Es por ello por lo que creo que hay que combatir el monopolio del pensamiento dando cabida a opiniones a las que muchos no podrán (ni querrán) acceder. Sé que probablemente nadie lea ni escuche, pero quizá alguien se atreva a dudar de lo que le dicen y desee echar un vistazo a otras opiniones diferentes a las establecidas. Basta con que una sola persona dude de si todo está tan claro como parece para que el esfuerzo merezca la pena; pero para que surja la duda, es necesario que haya al menos más de una opinión y que se rompa el monopolio del pensamiento.
Y en la ínfima medida de mis posibilidades, eso es lo que he intentado hacer.



Dentro de una importante contribución original al pensamiento
económico, [Ludwig Von Mises] demostró que las depresiones eran consecuencia de
la políticas de expansión crediticia patrocinadas por los gobiernos pensadas
para rebajar los tipos de interés del mercado. Demostró que esas políticas
creaban malas inversiones a gran escala, que privaban de capital líquido al
sistema económico y llevaban a contracciones del crédito y de ahí a las
depresiones. Mises era un destacado defensor del patrón oro y del

laissez-faire en la banca, que, según creía, llevaría virtualmente a un
patrón de reserva de oro al 100% y haría así imposible tanto la inflación como
la deflación.
http://www.liberalismo.org/articulo/393/61/ludwig/von/mises/defensor/capitalismo/