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jueves, 28 de octubre de 2010

Se rompe el tabú sobre la reserva fraccionaria

¡Quién nos lo iba a decir!
Casi he tenido que frotarme los ojos al ver el titular. De hecho, no las tengo todas conmigo de que al final no se trate de una elaborada broma o el protagonista salga de inmediato negando haber dicho lo que la noticia dice que ha dicho.

Pero antes, hagamos una introducción, una asunción de realidad:

Reconozcámoslo: los liberales somos minoría absoluta. El socialismo no es una ideología más, es "la ideología". No sólo la dominante, sino que se ha convertido en el sistema. Tiene variantes y sobre todo, gradaciones distintas, pero la mayor parte de la población mundial estima imprescindible un poder estatal casi todopoderoso que "ordene" (no sólo que regule) las relaciones entre países, entre grupos sociales e incluso entre individuos. Esta visión que sistituye al Dios de las religiones por el Dios-Estado, es agravada en lo relativo al económico. Las falsas creencias económicas catapultan a la mayor parte de la población mundial a una sensación de inseguridad y victimismo que les hace implorar protección. Ante ese miedo, la gente prefiere sacrificar parte (o toda) su libertad a cambio de protección (en realidad, a cambio de una falsa sensación de protección). El socialismo proporciona esa engañosa sensación y la barniza con un heroísmo violento y lleno de odio. El odio suele funcionar con más sencillez y eficacia que cualquier otra pulsión.

Pero es que además, dentro del liberalismo, la rama "austriaca" también es minoritaria. Creer que el liberalismo es una corriente monolítica o unidireccional es de una candidez ridícula. Muchos liberales lo son desde su conservadurismo. Otros se consideran tradicionalistas, otros han llegado al liberalismo desde su fe cristiana o judía, otros separan el liberalismo económico del social... En las creencias económicas la fragmentación es mayor y hay numerosas tendencias con fuertes raíces comunes pero con ramas que crecen en direcciones muy diversas y que en ocasiones llegan a entrechocarse. El "austroliberalismo", pese a los loables intentos de algunas organizaciones, también es bastante minoritario en España. Hay "muchos" que dicen conocerlo y defenderlo. Pocos pueden considerarse verdaderos representantes de esta tendencia. (En mi caso, pese a que reconozco mi tendencia a considerar a esta rama del liberalismo como la más convincente, reconozco sin reparo que mis limitaciones me impiden considerarme un digno representante de ella).

Una de las "ideas-fuerza" de esta rama del liberalismo, es la relativa a la abolición de la reserva fraccionaria de la Banca. En el último cuarto de siglo, probablemente quien ha aportado más y mejor a esta idea es un español, Jesús Huerta de Soto. Es conocido que sus tesis son muy contestadas por los pocos que se paran a debatirlas. Sobre todo por lo "revolucionario" que supondría pasar a un sistema bancario completamente distinto al actual. Ni que decir tiene que los prebostes del sistema actual son quienes más en redondo se niegan a plantearse tal medida.

Por eso mismo, ¿quién podría imaginarse que quien rompería el tabú sobre este tema, sería precisamente, UN GOBERNADOR DE UN IMPORTANTE BANCO CENTRAL?

Han leído ustedes bien. Si se han quedado patidifusos, ya somos dos:

El gobernador del Banco de Inglaterra


apoya "eliminar la reserva fraccionaria"



Hay esperanza. Seguramente ahora se le echen encima centenares de estatistas, pero la espita ha sido abierta. Incluso aunque finalmente no se llegue a nada, el liberalismo tiene una oportunidad única para defender sus ideas. Aunque eso será en otros foros, no en España. Pero seamos realistas: ¿realmente alguien pensaba que en un país tan socialista como el nuestro podría prosperar un debate similar antes que en EE. UU. o Inglaterra?


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Paro e inmigración: el peligro de una correlación equivocada

Ahora mismo, en la mañana del día 8 de septiembre, la edición digital del diario El Mundo publica una encuesta de libre participación para sus internautas y usuarios donde pregunta si "existe relación entre la tasa de paro y el número de inmigrantes". Son casi las 13 horas y con más de 13.000 votos emitidos, un abrumador 78% de personas considera que sí.

Cabría decir que la respuesta no señala cuál es la correlación entre ambos datos, pero la misma es sugerida por un epígrafe de la portada de El Mundo de hoy, donde señala que España acoge a más inmigrantes que Reino Unido, Francia o Italia y que la tasa de inmigrantes en España es el doble de la media de la UE, igual que la tasa de paro.

La sugerencia del segundo diario más leído de España es obvia: a más inmigrantes, más paro.

Esta idea no sólo es falsa, sino que además es peligrosa. Para empezar a desmontarla, hemos de decir que el "boom" de la inmigración en España no se ha producido en los 3 últimos años de crisis, sino en los diez anteriores, donde hasta el 2007 España creó empleo y en los primeros años de siglo, a un ritmo inusitado, llegando a crear uno de cada dos nuevos empleos en la Unión Europea. Esa prosperidad (que no era tan sólida, por lo que se ha visto) no era "a pesar de los inmigrantes" sino en gran parte gracias a ellos.

Hemos de continuar indicando que los inmigrantes escogen sus destinos con cierta racionalidad y lógicamente, preferirán acudir a un país que crea empleo que a uno que lo destruye. Por eso mismo, en los dos últimos años se ha incrementado la tasa de extranjeros que regresan a sus países, especialmente iberoamericanos y el flujo de nuevos inmigrantes ha dejado de crecer como lo hacía antaño e incluso se ha reducido en los casos de algunas nacionalidades (de nuevo, singularmente los iberoamericanos).

Menor ha sido el cambio en el caso de los magrebíes y subsaharianos por una sencilla razón: por mucha crisis que tengamos en España, los países de los que ellos vienen están mucho peor. El inmigrante lo que pretende es ir a mejor. Si viene de un erial, la crisis en un país europeo le puede parecer un escenario muy aceptable.

Es obvio que en un contexto de destrucción de empleo, habrá muchos inmigrantes arrojados a las garras del paro porque los empleos que desempeñan suelen ser de baja cualificación (servicios de limpieza, hostelería y similares) o pertenecientes a sectores con los que la crisis se ha cebado (construcción).



Denunciar la tasa de inmigrantes cuando tenemos un 20% de paro y silenciarla cuando ese paro era del 8% no sólo es hipócrita, sino una demostración de hasta qué punto las mentiras socialistas imperan en la mentalidad de muchos que dicen combatir el socialismo. Si realmente hubiera más paro debido a que hay más inmigración, la solución para crear empleo sería simple: echar a "los que sobran". Y claro, para ello se aplicaría un criterio de "preferencia nacional", aunque eso supusiera echar al inmigrante eficaz y apto en su trabajo y conservar al nacional vago e inepto. Un ataque al principio del mérito y la capacidad muy del gusto socialista.

¿Por qué digo que esta mentalidad es socialista? Porque se ancla en el prejuicio socialista de que el trabajo es algo estático que hay que repartir, que la riqueza es una tarta que ni crece ni decrece y que es responsabilidad del factotum estatal el distribuirla entre unos ciudadanos pasivos que sólo pueden mendigar la ayuda pseudodivina que el Estado les dé cual maná en el desierto.

La expulsión de grandes cantidades de inmigrantes no crearía empleo, sino que supondría una contracción de la demanda en muchos sectores económicos que destruiría aún más puestos de trabajo. Además, imposibilitaría que muchos empresarios ajustaran sus márgenes comerciales exiguos al no poder contar con una mano de obra que suponga una menor carga salarial en sus gastos (en los sectores menos intervenidos por el Estado y menos saboteados por los sindicatos, muchos inmigrantes aceptan salarios más bajos y posibilitan la prestación de servicios a precios más competitivos para el consumidor, lo que finalmente reporta beneficios a toda la sociedad aunque los socialistas sólo vean al trabajador que ha dejado de ser empleado por no aceptar el mismo salario que el inmigrante).



En definitiva, echar la culpa del paro a la inmigración es un argumento tan falaz y peligroso como el de los neo-malthusianos cuando proclaman que con menos población viviríamos mejor.

Este tipo de falacias socialistas ponen en bandeja la ebullición de movimientos xenófobos que se traduzcan en actos violentos. Facilita la adopción de más medidas distributivas e intervencionistas por parte de gobiernos demagogos y culpabiliza a una parte esencial de nuestra ciudadanía como responsables de un fenómeno que en realidad sufren en primera persona.

Como en otras ocasiones, algunos liberales conservadores puede que vean en mis argumentos cierto "buenismo". Yo no niego los muchos problemas que un fenómeno como la inmigración puede causar, y más con la desastrosa gestión que los sucesivos gobiernos españoles han hecho del caso. Lo que no acepto es la sumisión ante prejuicios colectivistas y su inmersión en la lógica liberal a través de extrapolaciones economicistas aberrantes. No me vale el tan manido argumento de que hay inmigrantes que vienen a mamar de la teta estatista o a delinquir. Claro que los hay, ¿tantos como españoles? Aunque fueran más los extranjeros con ese comportamiento, la responsabilidad no deja de ser individual y convertirla en colectiva vuelve a ser una traición al individualismo liberal y un acto de sumisión al colectivismo comunistoide al que tanto le gusta colocar etiquetas de "buenos y malos", "ellos y nosotros", "explotadores y llamados a la victoria final".

Los inmigrantes no han manipulado los tipos de interés desde los bancos centrales, no han eternizado un sistema laboral franquista y obsoleto, no son los culpables de la mafia sindical ni del marasmo empresarial español, no son quienes han diseñado un sistema autonómico que multiplica el estatismo en fractales infinitos. ¿Realmente son ellos los que han hecho que el paro esté en el 20%?

¡Venga ya, hombre!

domingo, 5 de septiembre de 2010

Memoria, Dignidad, Justicia.

Hoy es el día de recordar que son casi mil los asesinados.

Hoy es el día para no olvidar que son millares los heridos (física y psicológicamente).

Hoy es el día para tener en cuenta que decenas de miles han sido y son amenazados directos.

Hoy es el día para valorar que más de doscientos mil han tenido que exiliarse de su propia tierra.

Hoy es el día de volver a decir que la extorsión generalizada ha sido la norma.

Hoy es el día de rememorar que todo un país y los derechos a la vida y a la libertad de quienes lo habitan, no pueden depender de la graciosa voluntad de una pandilla de asesinos.

Hoy es el día de acordarse de las masacres de Hipercor y de la casa cuartel de Vic.


Hoy es el día de volver a sentir que todos somos Miguel Ángel.






Hoy es el día en que decimos con firmeza que no nos olvidamos de las torturas a Juan Antonio Ortega Lara.





Hoy es el día en que debemos dejar claro que sabemos que las serpientes nunca dejan de serlo.

Hoy es el día en el que la Memoria debe ser nuestra guía para que podamos mantenernos en la búsqueda de la Dignidad, que será la única senda para llegar a la Justicia.


Hoy es el día.

Y mañana; y mañana; y mañana.

Porque algunas cosas son demasiado importantes como para sólo acordarse cuando hay un cadáver reciente.


Ellos no han cambiado y tienen las cosas claras. ¿Y nosotros?


"Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes."


(Iñaki de Juana Chaos, miembro de eta, recordando el asesinato del matrimonio Becerril).

miércoles, 11 de agosto de 2010

A vueltas con los derechos de los homosexuales -Debate con Luis H. Arroyo

¿Tienen los homosexuales valores distintos a los heterosexuales? ¿Supone la adquisición de derechos civiles por ese colectivo una subversión de los valores que han hecho progresar la sociedad?

Estas dos preguntas permanecen latentes en el intercambio de pareceres -para mí siempre interesante y didáctico- surgido con Luis H. Arroyo, el del Cuaderno de Arena, quien hace honor a aquella frase de Hayek que decía que "para que un economista sea un buen economista, no debe de saber sólo de Economía".

Como siempre, en un intercambio de opiniones se van marginando las concordancias para hincarle el diente a las discrepancias, actitud mucho más honesta y fructífera que la de los sandios que se refocilan en sus coincidencias haciéndose la mutua pelota. Estoy en amplio desacuerdo con algunas de las afirmaciones de Luis y sobre todo con lo que puede derivarse de dos o tres puntos de vista que mantiene, pero intentaré ir paso a paso sin dejar de lado ningún aspecto del debate.
EXHIBICIONISMO HOMOSEXUAL

En mi última entrada ya dejé claro que el exhibicionismo no es sólo homosexual pero que éste está mucho menos tolerado por razones obvias:

1) Porque resulta menos sugerente a la mayoría de la población, que es heterosexual.

2) Porque tradicionalmente ha sido mucho más frecuente el exhibicionismo heterosexual (y lo sigue siendo, no hay más que ver la publicidad, el cine, las series de tv...) con lo que hay un poso social o una especie de "callo" cultural que ve esa exhibición permanente de la heterosexualidad como algo endémico del paisaje social.

3) Porque el exhibicionismo homosexual es mucho más agresivo, debido precisamente a la situación de ocultación y discriminación de la que provienen los gays. Es como si de repente tuvieran que "recuperar el tiempo perdido" y vengarse de quienes les han discriminado o les ven con prejuicios como si dijeran "sé que no te gusto, pues me vas a tener que aguantar por narices". Pero esto es sólo predicable de una minoría del colectivo homosexual, que lamentablemente proyecta su imagen sobre la mayoría.

Dice recientemente Luis que ha "descubierto" gracias al comentario de Violante Cabral que no le molestan las tendencias sexuales privadas sino el exhibicionismo público. A mí me parecía evidente que ése era su caso (como el de muchos entre los que me cuento con mayor o menor intensidad), por eso he usado las comillas en lo de descubrir. Pero es obvio que a Luis, como a casi todos (también a mí) le pasa mucho más inadvertido el exhibicionismo heterosexual constante y omnipresente y/o le/nos molesta menos.

Por otra parte, aún no le he leído a Luis ni una sola frase reconociendo lo que a mí me parece evidente: los que van en las cabalgatas del Orgullo Gay, ni son todos homosexuales ni todos los homosexuales van en la cabalgata. Hace falta decir hasta la extenuación que la mayoría de homosexuales no van pregonando su condición, no porque se avergüencen de ella sino porque la consideran un tema personal y ven cada vez con más recelo y hastío la deriva carnavalesca y totalitaria de parte del colectivo gay (el más cercano al poder, por cierto). Creo que es imprescindible comentar esto cuantas veces haga falta, precisamente para que ese germen totalitario que con acierto denuncia Luis en los lobbys gays, cuente con una victoria que no les podemos permitir: que consideremos que ellos son todos los homosexuales, que los representan a todos, que no hay homosexuales que no piensen en todo como ellos lo hacen. Solemos hacer esta salvedad elemental con los nacionalistas y los habitantes de las regiones que aspiran a tiranizar, ¿por qué no hacerla con un colectivo mucho más fragmentado pues no puede ser deducido de un ámbito geográfico específico?

Por otra parte, contra el vicio de la exhibición está la virtud de la indiferencia o el "no mirar". Yo he acudido varios años a ver la monótona y politizada (por los progres) cabalgata del Orgullo Gay, con una mezcla de curiosidad y perplejidad. Cuando me aburrí de ver famosillos (todos de la secta de la "Zeja") y cuerpos semidesnudos contoneándose al son de la música maquinera (y es fácil aburrirse pronto porque es todo el rato lo mismo) me salí del jaleo con mis amigos y nos fuimos de bares, ya fuera a Chueca o a aledaños. Prefiero que ese tipo de contoneos se den en situaciones mucho más íntimas y con música más de mi gusto.

Entiendo que los lobbys han logrado un nivel de presencia que resulta cansino, pero nunca como hoy hemos tenido tantas posibilidades de ocio que nos permiten desconectar de los sectores de la realidad social que nos resultan fatigosos. Pero el Día del Orgullo Gay ya hace mucho que derivó en una nueva excusa más que esta sociedad se da para salir de la rutina por unas horas y si es multitudinario no es por la reunión de homosexuales sino por los muchísimos heterosexuales que acuden/acudimos, aunque sea ocasionalmente, en compañía de amistades o parejas, a un lugar donde sabes que hay más juerga de lo normal. Como ya mencioné, tiene mucho más que ver con el hedonismo que con el movimiento gay, el primero es una corriente aún más amplia que el segundo.

LIBERTAD Y EMIGRACIÓN

Además, Luis me hizo un interesante comentario del que me gustaría opinar. En mi anterior entrada y las réplicas a las respuestas, mencioné que hoy en día, pese a la no discriminación oficial, persiste en no pocos ámbitos un claro prejuicio homófobo (esperemos que don Pío Moa no nos regañe por emplear la palabra dichosa, aunque dudo que se pase por este blog, lástima... para él, claro). Eso provoca una migración de personas hacia núcleos de población más grandes buscando una comodidad y libertad que acaba derivando en el establecimiento de barrios como Chueca o el "Gayxample". Luis comentó esto:
[...]y por fin, sobre la emigración del pueblo, no es la primera vez que se busca la libertad en la ciudad, cuna de ella. En un pueblo no pretendas que adopten las costumbres cosmopolitas, ni esta ni ninguna. El destino de todo el que destaca, en lo que sea, bueno o malo, es largarse. Y lo del Ghetto ¡lo fomentan ellos mismos! paradas, carnavales, barrios tomados (no por que los hayan recluido ahí...) pero por favor, es que Chueca es un ghetto! No me compares esto con los ghettos judíos, Carlos, por favor.

En ningún momento he querido comparar a Chueca con el gueto de Varsovia u otro de aquel ominoso tipo, por supuesto. Lamento si algo similar se ha derivado de mi uso de la palabra "gueto" (le doy mucha importancia a esta aclaración, que consideraba innecesaria, por mi personal aprecio al pueblo judío), pero creo que Luis exagera un tanto. Él mismo reconoce algo en lo que concordamos: la mayor libertad inherente a las ciudades grandes, con lo que reconoce asimismo que SÍ existen lugares donde la homosexualidad aún supone dificultades en el desarrollo vital de quien la siente.

Sobre que el gueto sea fomentado por sus propios integrantes, creo que se debe matizar que es más fácil establecerse en un lugar donde hay más gente como tú, como les pasa a los iberoamericanos, a los magrebíes, a los rumanos... Tiene una vertiente positiva, que es que puede acelerar el proceso de integración sin demasiados traumas, y otra negativa, que es que un exceso de aislamiento de ese grupo social acaba logrando justo el efecto contrario, una falta de integración que finalmente puede devenir en una serie de conflictos mucho peores. El ejemplo son numerosos suburbios periféricos franceses. En el caso de los homosexuales, no tiene nada que ver, no hay una barrera idiomática ni cultural, por lo general, tampoco económica (de hecho, Chueca ha pasado a ser un barrio "bien" tras ser tomado como "sede urbana" del colectivo gay cuando antes era un barrio bastante complicado y con altas tasas de delincuencia). Por cierto, un dato para la reflexión y que a los Zerolos de turno les irrita bastante y procuran ocultarlo: en el barrio de Chueca, las elecciones las gana el PP, y no por poco.

Y de nuevo, la frase de Luis "El gueto lo fomentan ellos mismos" supone una generalización muy del gusto de los lobbys rosas. También hay homosexuales que no quieren vivir en ese tipo de barrios precisamente porque no quieren que su residencia sea una especie de "marcador social" de su condición sexual.


LOS "VALORES HOMOSEXUALES"
Pero la cuestión que considero más relevante del comentario de Luis, se da en las siguientes líneas:



Un padre/madre homo hará lo posible para estar orgulloso de su hijo/a, y le inculcará los valores homosexuales inevitablemente. No me imagino a un padre hetero fomentar la homosexualidad (aunque la acepte resignadamente si su hijo lo es). Vamos a ver: estás confundiendo los términos. Y no niego el derecho a ejercer la inclinación que la naturaleza le ha dado, pero de ahí a pensar que la adopción es guai, va un abismo.
¿Los valores homosexuales? ¿Cuáles son? ¿Supone esto que existen unos "valores heterosexuales" contrapuestos? Pues yo, como heterosexual, reconozco mi ignorancia respecto a estos últimos. ¿Los valores de la persona se determinan por su condición sexual?

Leyendo estas líneas de Luis, pareciera obvio que unos padres homosexuales desearán que su hijo herede su inclinación sexual. No dudo de que los habrá, pero salvo que veamos a la homosexualidad como negativa, esto no debería ser preocupante. Yo creo que es más sencillo que unos padres homosexuales, que quizá hayan sufrido por su orientación, sean más respetuosos con la orientación sexual de su hijo de lo que la sociedad fue con la orientación sexual de ellos. Es común que todo padre desee para sus vástagos un mundo mejor que el que ellos han tenido a su alrededor. Esto no siempre se cumple, obviamente, pero es una tendencia probada. Como también lo es que de padres heterosexuales nacen y se crían hijos homosexuales. O hijos deshonestos de padres honestos, o viceversa (esto es más difícil, porque siempre es más fácil de contagiar lo malo, pero salvo que consideráramos ya claramente negativa a la homosexualidad, no debería preocuparnos).

Además, Luis no se imagina a un padre hetero fomentando la homosexualidad, con lo cual, da a entender que no se imagina a un padre gay fomentando en su hijo la heterosexualidad. Lo que veo, es que tampoco se imagina a un padre que no fomente e inculque una sexualidad determinada en sus hijos sino que intente fomentar la libertad de elección, ya sea "racional" o siguiendo los irracionales instintos del hijo o hija.

Yo no soy padre y Luis sí lo es, por lo que debo ser extremadamente cuidadoso puesto que no quisiera que crea que cometo la osadía de opinar sobre su desempeño como padre, cosa que no me atrevería y además no tengo motivo alguno para dudar de su buen hacer, antes al contrario. Pero lo que sí quiero decir, es que no creo que todos los padres heterosexuales "acepten resignados la homosexualidad de su hijo si se da", y en esto sí puedo hablar desde la experiencia porque conozco casos en los que los padres han apoyado a sus hijos cuando estos han "salido del armario", no con alborozo por su homosexualidad ni con resignación, sino contentos por la más o menos libre elección de su hijo.








Yo no considero que por ser heterosexual tenga que tener unos valores determinados distintos a los que tendría de ser homosexual
. Mis valores se incardinan en el liberalismo clásico y con toques, a veces muy intensos (que me gustaría que fueran eclécticos), de autores mucho más modernos e incluso actuales. Si un "valor heterosexual" es considerar la homosexualidad una desgracia, no perseguible y respetable, pero una desgracia al fin y al cabo, declino ser partícipe de ese "valor heterosexual". Niego rotundamente que mi condición sexual suponga que mi ideología sea determinada por mi conjunto de reacciones hormonales. Entre otras cosas porque eso supondría que mi ideología sería mudable con un determinado tratamiento farmacológico, por ejemplo, la hormonación necesaria para poder adquirir caracteres físicos femeninos (hormonación que llevan a cabo los transexuales nacidos hombres que se sienten mujeres). Esa opción de cambiar ideas mediante fármacos, me parece más típica de alguna novela de pesadilla futurista de Aldoux Husley y toda mi RAZÓN se rebela contra ella.

Esto hace que Luis me considere "racionalista" algo que no considero peyorativo (cosa distinta es ser "hiperracionalista" que supongo que es lo que él quería decir). Después hace interesantes comentarios sobre la base irracional de la sociedad, Hayek y von Mises. Cuestiones sobre las que me gustaría volver en un próximo post, por interesantes y porque éste ya me ha quedado demasiado largo, por lo que pido disculpas.

Saludos.

domingo, 8 de agosto de 2010

Homofobia, Libertad, normalidad y moralidad (II)

¿Es la homosexualidad una práctica antinatural? ¿Es inmoral? ¿Supone su aceptación una involución? ¿Acaso la tolerancia hacia ella conlleva un socavamiento de la civilización disfrazado de aumento de las libertades invididuales?

Aunque el fragor del debate acaecido a raíz de la autodefinición de Pío Moa como homófobo ya ha quedado apagado (no he podido escribir esta entrada antes) es obvio que las preguntas iniciales laten en el debate generado acerca de la homosexualidad y especialmente, acerca del reconocimiento a los homosexuales de determinados derechos civiles como el "matrimonio gay" y la adopción a cargo de parejas gays.

En la anterior entrada ya expuse por qué considero la autoimputación de Moa como homófobo, no sólo torpe, sino tramposa por suponer una dilogía insostenible y además peligrosa. Él se declara homófobo por estar contra las "maffias rosas", lo cual es tan incoherente como declararse "catalanófobo" por estar contra el nacionalismo catalán. Evidentemente, pocas muestras de aprecio hay tan contundentes hacia Cataluña y los catalanes como pugnar por que se liberen del yugo del nacionalismo. De seguir empeorando el cáncer "supremacista" e intervencionista de muchos lobbys gays (todos ellos de corte estatista), pronto pasará lo mismo: que la mejor muestra de aprecio hacia la comunidad gay será luchar por que se liberen del yugo de esos lobbys.

Pío Moa sostiene su declaración alegando que al fin y al cabo los grupos de opinión dominantes generan unas "palabras policía" y que por tanto, homófobo se usa para todos los que se oponen a los tejemanejes de esos grupos gays como el nacionalismo catalán (la analogía es mía y de otros, no la ha usado Moa) nos tacha de catalanófobos a quienes nos oponemos a sus ideas.

Esto es altamente inconsistente. Nadie duda de que Pío Moa se opone a los nacionalismos excluyentes, su obra historiográfica le avala tanto como sus numerosísimos artículos de opinión. Y sin embargo, no se le ha ocurrido titular una entrada en su blog "Yo soy catalanófobo, naturalmente".

La añagaza dialéctica de Moa para no tener que recular, alegando que "asume que se le denomine según la palabra-policía" cuyo uso se supone que denuncia, supone rendirse en una batalla tan importante como la del lenguaje: si consideras que esos grupos a los que te opones pueden etiquetarte como quieren, entonces realmente no eres beligerante con ellos, sólo te pones de perfil y no te atreves a ir de frente. Moa considera que va más de frente y que es aún más valiente por dejarse etiquetar, por rendirse ya en lo que a la Lengua constriñe, como si les diera ventaja a esos lobbys para así encabezar una lucha más heroica.

En mi opinión, el título de su post inicial sólo quería causar revuelo (objetivo cumplido) y luego tuvo que recurrir a logomaquias de titiritero para no reconocer su torpeza. Yo creo que su testarudez y orgullo se impusieron a su capacidad de análisis. Hasta el mejor escriba echa un borrón.

No obstante, a lo largo del debate desgrana afirmaciones que han sido muy aplaudidas por gran parte de los comentadores de la discusión. A saber:
-"La homosexualidad es una tara (como la miopía o la cojera), pero no se me ocurre juzgar a mis amigos homosexuales a partir de su desgracia" (no cae en la cuenta de que ya lo acaba de hacer).

¿Es una tara o desgracia la condición de homosexual?

Cabe decir que en un entorno que discrimina al homosexual, es obvio que así es, como hace años en un entorno de algún condado sureño bañado por el Mississippi, la condición de negro era una desgracia por el contexto hostil al que se enfrentaban. Pero Moa no se refiere a esto, obviamente, sino que considera al homosexual víctima de un evento que le disminuye como persona o que reduce las posibilidades del normal desempeño de sus funciones (al igual que el cojo o el miope, como él mismo dice).

Sin duda es una afirmación impopular. A nadie le gusta que le tilden de tarado o desgraciado por una cuestión de su identidad. Pero vayamos más allá de lo políticamente correcto (como intenta hacer Moa y suele conseguir, lo cual es loable). ¿Es comparable la tendencia sexual a la imperfección de algún órgano fisiológico o conjunto de ellos? Evidentemente no.

En esto, Moa en particular y el resto de contendientes en general, me vuelven a decepcionar. Porque es obvio que la homosexualidad consta de unos elementos psicológicos muy influyentes. Cosa que muy rara vez tienen la miopía y la cojera y ya no digamos el labio leporino o la escoliosis. Puede ser que Moa reduzca a la persona a un conjunto de reacciones bioquímicas y una pléyade de conjunciones hormonales. Quizá piense que el ser humano es un amasijo de interconexiones electroquímicas y que las psicológicas son sólo la manifestación cerebral de ese mejunje de elementos. Muy pobre sería esa visión del ser humano, pero si don Pío lo cree, allá él. Se entendería entonces a la persona desde una mera visión de determinismo bioquímico, donde la personalidad supone apenas una manifestación del bullicio hormonal que desde dentro de nosotros reacciona al entorno.

Otros pensamos que las personas somos seres BIO-PSICO-SOCIALES y que esos tres ámbitos influyen en porcentajes y maneras muy dispares de unos a otros y no siempre de la misma manera en la misma persona.

Para Moa, el homosexual padece algún tipo de disfunción que le impele a sentirse atraído por los de su mismo sexo. Pero aquí hay que aclarar que la comparación con la cojera o tara similar carece de lógica: el homosexual no tiene imperfección alguna en, por ejemplo, el funcionamiento de sus órganos sexuales (aunque reducir la sexualidad al empleo de los órganos sexuales ya supone un error). Y de tenerla, eso no le conceptúa como homosexual, ya que no hay ninguna tara genital que no pueda ser igualmente tenida por los heterosexuales. En el caso de los varones, se especula con que los castrados a una edad temprana son más afeminados. Obviamente aquí sí hay una cuestión hormonal de por medio, que si ha influido en la pubertad (cuando nuestros cuerpos adquieren los llamados caracteres sexuales secundarios) puede resultar en un cuerpo menos masculino, más andrógino, pero no necesariamente en una tendencia sexual (la cual, en el caso de esclavos castrados, por ejemplo en el Imperio Otomano hace siglos, era determinada más por el entorno, como el caso del lesbianismo en los harenes).

No podemos decir, por tanto, que una disfunción fisiológica concreta suponga una mayor tendencia a la homosexualidad. Se complica pues el seguir insistiendo en la homosexualidad como una tara física (ejemplo usado por Moa). Algunos de sus defensores (y en las palabras del propio Moa parece deducirse) afirman que el hecho de que el homosexual, si es fiel a sus tendencias, no pueda tener descendencia. De nuevo se echa mano de un reduccionismo consistente en que es disfuncional aquel ser humano que no tiene capacidad de reproducirse. Pero es que en el caso de los homosexuales, no existe esa incapacidad biológica (y de haberla, por ser la mujer o el hombre estériles, por ejemplo, eso no tiene nada que ver con su tendencia homosexual) desde un punto de vista fisiológico. Y si Moa considera que sí existe desde un punto de vista psicológico, de nuevo es incoherente, porque aquí ya reconoce la influencia de la psique sobre la genitalidad. Con ese mismo criterio, el que renuncia a sus instintos sexuales por una cuestión moral (por ejemplo, el voto de castidad) puede ser considerado igual de incapaz para tener descendencia. ¿Le considera Moa un tarado a alguien así? No lo parece, pero al no hacerlo, va contra su propia congruencia.

Se le ha respondido a Moa que no puede considerarse una desgracia aquello que no es considerado como tal por quien consta de la cualidad en entredicho: si el homosexual no se siente desgraciado, su homosexualidad no puede considerarse desgracia. Es un argumento con cierto recorrido, pero tampoco demasiado, puesto que objetivamente, un ciego padece una tara, pero sin embargo puede sentirse incluso afortunado (por ejemplo, Borges reconocía que en algunas cuestiones era deudor de su ceguera).

Si analizamos toda la dialéctica de Moa en el asunto, llegamos a la conclusión de que lo que le lleva a considerar desgraciada la condición de homosexual, no es más que la considera antinatural. Y eso nos lleva a otro escalón del debate.



-La homosexualidad es antinatural.

Sinceramente, esta afirmación resulta asombrosamente frecuente en muchas personas que se autodefinen como liberales. Eso sí, no logran explicar cómo es posible que si la homosexualidad es antinatural, la misma se dé en todas las sociedades, épocas y civilizaciones y también en el mundo animal, con mayor facilidad para reconocerla cuanto más próximos estén esos animales al hombre en la escala evolutiva (mamíferos terrestres y superiores y singularmente, primates).

De la innegable presencia de la homosexualidad a lo largo de la historia, que ningún antropólogo se atrevería a negar, cabe deducir que es obviamente natural. Ahora bien, quienes opinan lo contrario se escudan en una concepción estadística y porcentual de lo "natural". Como ha defendido, por ejemplo, Luis H. Arroyo, lo natural es lo mayoritario, es decir, se identifica lo natural con lo más frecuente.

Cualquier biólogo evolucionista podría explicarnos las escasísimas posibilidades de que la Naturaleza transitara los recovecos imprescindibles hasta llegar al "Homo Sapiens Sapiens" (que dicen que tiene la capacidad de pensar aunque nos surjan dudas justificadas al respecto). El propio itinerario de la evolución natural hasta llegar a nosotros, ha sido extraordinariamente improbable e infrecuente. Podría considerarse casi antinatural, y debido a lo complicadísimo de que se hayan dado las circunstancias necesarias para que estemos aquí, es por lo que los creacionistas creen inferir la presencia y necesidad de un Diseñador Inteligente.

Otro argumento para desterrar esa visión que identifica lo natural con lo frecuente consiste en preguntar a quienes la defienden si consideran a los marsupiales como naturales (pese a su infrecuencia en comparación con los mamíferos o los ovíparos). ¿Son naturales los diamentes? Lo normal es que el carbono tienda a aglomerarse más bien en otras formas, como por ejemplo el carbón. ¿Son naturales los agujeros negros? La mayoría de estrellas que colapsan no degeneran en ellos, sólo unas pocas. ¿Son naturales las especies de plantas exóticas mucho menos frecuentes que las plantas que consideramos "comunes"? ¿Son naturales los pigmeos pese a lo infrecuente de sus características físicas? ¿Son naturales las personas de ojos azules, que en muchas partes del planeta son menos frecuentes que los homosexuales?
Si por "antinatural" consideramos al minoritario, estaríamos ante un mundo mucho menos natural de lo que podríamos soportar. Y no sólo eso, todos seríamos radicalmente antinaturales en no pocas facetas. Es bastante más antinatural decretar ventajas y desventajas para los individuos según sus querencias sexuales, creo yo.

La otra cuestión tratada es la moralidad o inmoralidad de la sexualidad.

Desde aquí, tengo que reconocer que me sorprende mucho la opinión de algunos liberales al respecto. Cierto es que las suelen emitir sin tener la precaución de distinguir entre el exhibicionismo de la homosexualidad y la homosexualidad misma. Lo que ya denota que se han dejado ganar la batalla por los lobbys rosas al identificar a los últimos con todos los homosexuales.

La exhibición pública de la homosexualidad, frecuentemente es de mal gusto estético. Pero es que también lo es la exhibición pública de la heterosexualidad. Los desfiles y cabalgatas del día del orgullo gay muestran una comunidad gay hipersexualizada, tan sólo centrada en su actividad sexual y que reducen su libertad a una serie de clichés que no van más allá de una cierta liberación sexual como si ése fuera el único ámbito por el que una comunidad oprimida puede luchar.
Pero también la pandilla de varones heterosexuales que berrean en voz alta lo que le harían a tal o cual mujer suele ser un espectáculo tan lamentable como frecuente, y este lo solemos ver todos los días, singularmente los fines de semana de todo el año, sin necesidad de "Día del orgullo hetero" y en todos los ámbitos y lugares. No menos ridículas suelen ser esas hordas de mujeres que en fin de semana celebran despedidas de soltera llevando como atuendos adminículos de broma que simulan falos. Lo que pasa es que socialmente, la exhibición inelegante de la heterosexualidad está mucho más asumida y consentida -por frecuente- que la de la homosexualidad. Varones y mujeres heterosexuales que también cometen el error de reducir su personalidad a su actividad sexual y procuran presumir de ella todo lo que pueden, hay por doquier. A quien sólo considere de mal gusto ese mismo comportamiento por parte de los gays, sin duda es que no ha sido capaz de ponderar los ataques que al buen gusto de la estética pública perpetran permanentemente heterosexuales que no necesitan organizarse en lobbys, precisamente porque su heterosexualidad es mayoritaria.

Cuestión distinta es la de la moralidad de la sexualidad gay no exhibida públicamente. La mayoría de liberales que están de acuerdo con Moa han dejado bien claro (por ejemplo, Daniel Ballesteros) que no consideran perseguible legalmente esta actividad independientemente de la opinión moral que les merezca. Es obvio que no hay una sola moralidad en las sociedades abiertas como la que pretendemos ser (en las sociedades tiranizadas, la moralidad es decretada por el poder). Desde qué moralidad se opine es evidente que determinará la opinión. En este sentido, no es realmente la Iglesia Católica quien tiene capacidad hoy en día para imponer su opinión (incluso aunque lo deseara) sino el socialismo reinante, y en esto coincido plenamente con las expresiones de profundo desacuerdo que muchos liberales y padres han manifestado al quejarse por la Educación Sexual que se programa desde el Gobierno como ariete contra la autoridad paterna y la religión más extendida en nuestro país.

Ahora bien, considero que se entremezclan dos cuestiones que muchos no han sabido ver: la influencia de los lobbys gays y la decidida intención del Gobierno de ganarse para siempre su voto, con la práctica global de una cultura hedonista. Es muy complicado separar ambas cosas, pero la segunda es un movimiento mucho más amplio que el primero, más fácil de identificar.

El hedonismo reinante supone una tendencia al esfuerzo mínimo con la máxima recompensa (un concepto absolutamente económico, miren ustedes por dónde). También supone un reemplazo de no pocos valores tradicionales. Sencillamente, mucha gente hoy en día no quiere fundar una familia porque eso supone la adquisición de una serie de responsabilidades que limitan su libertad. Eso no es una cuestión española, ni siquiera solamente occidental (aunque mucho más intensa en Occidente, sobre todo gracias a una mayor prosperidad material) sino mundial.

En este sentido, ese hedonismo tiene su versión más intensa y simplista en la hipersexualización de la sociedad. El sexo es, realmente, un recurso barato, al que casi todos podemos acceder y que proporciona una satisfacción bastante inmediata y de considerable intensidad. Económicamente es un comodín: sirve para casi todo. No voy a abundar en la evidencia sobre lo frecuentemente que es usado el sexo para promocionar todo tipo de productos y servicios, incluso muchos que para nada están inicialmente relacionados con la sexualidad.

Este proceso de sexualización es mucho más complejo de lo que en esta entrada podemos analizar, pero tiene numerosas vertientes negativas, pese a que en parte surge de causas muy positivas (liberación de la mujer, movimientos iniciales de liberación del colectivo gay, un mayor conocimiento de la sexualidad humana y su influencia en la formación de la personalidad...). Como todos los procesos complejos y que duran generaciones enteras, podemos ver muchas luces y muchas sombras.

En lo que a la homosexualidad se refiere, coadyuva inicialmente a combatir la discriminación de los homosexuales, pero actualmente se lanza el mensaje de que en el sexo, si no has probado de todo alguna vez, eres poco menos que un conservador, un mojigato de mente cerrada.

Como vemos, una "pasada de frenada" de determinados movimientos loables, puede suponer que acaben limitando la libertad que inicialmente procuraban obtener y que les fuera reconocida. Una paradoja que ha ocurrido en no pocas ocasiones en la historia (por ejemplo, cómo los cristianos pasaron de perseguidos en perseguidores, si bien les llevó muchos siglos).

Este tipo de "pasadas de frenada" las vemos por doquier con movimientos como el feminista, la igualdad racial, la integración de los inmigrantes y ahora, los derechos homosexuales. ¿Solución? Considero que hay que combatir desde el liberalismo, tanto la discriminación negativa como la positiva, pero siendo justos y reconociendo que por lo general, la primera ha sido mucho más intensa y duradera. Considero que lleva una o dos generaciones salir de contextos sociales muy amplios, que nos toca vivir y que nos hacen pensar que lo que conocimos anteriormente va a romperse para siempre, pero luego, pasados unos años, vemos que ese catastrofismo era infundado.

Aunque no me pareció bien llamar a la unión homosexual "matrimonio", no considero que esa institución civil ampliada a los gays sea un peligro para Occidente ni vaya a corroer nuestra civilización (que se enfrenta a problemas más graves, sinceramente). La familia no es perfecta por ser de padres heterosexuales ni el matrimonio funciona mejor si es entre hombre y mujer. Cientos de millones de familias desgraciadas y de matrimonios equivocados a lo largo de la historia, pueden atestiguarlo.

En realidad, el individuo es tan complejo que su capacidad de adaptación a las instituciones suele ser mayor que la capacidad de adaptación que tienen las instituciones a la complejidad de cada individuo.
Habrá miles de matrimonios gays que no perduren, probablemente más que matrimonios de heterosexuales, ¿y? Lo único importante es que esa institución sirva de manera primordial a sus integrantes, considerarla importante según sirva a la sociedad, como si el colectivo fuera más importante que los individuos que conforman la institución, es un argumento profundamente socialista. Un matrimonio exitoso y positivo para quienes lo forman, rara vez será perjudicial para la sociedad.

lunes, 21 de junio de 2010

Tiempos de crisis, ¿tiempos de cambio?

"En tiempos revueltos, mejor no hacer mudanza", reza la sabiduría popular en uno de los asertos del interminable refranero español. Sin embargo, cuando el fracaso se instala como una costumbre insoslayable, es impresincidible plantearse las bases ideológicas que nos han llevado a una crisis que ya ha perdido el adjetivo de "cíclica" y que a todas luces tiene la característica de endémica y estructural.

En muchas entradas en este blog, he defendido la idea de que ha sido una gran desgracia para España que la crisis financiera internacional haya provocado el afloramiento definitivo de nuestros males autóctonos. Ha sido algo así como si una grave gripe ocultara los dolores producidos por una metástasis. Es lógico que el Gobierno haya querido echar la culpa a otros, dispersando responsabilidades en el contexto internacional o achacándoselas a figuras pretéritas que han logrado anatematizar en lo que Jung denominaba "el inconsciente colectivo" (preferiblemente, Bush y Aznar). Menos lógico y bastante más lamentable es que muchos que no defienden ni se sienten representados por este Gobierno hayan interiorizado la superficial explicación de que los dolores padecidos se deben a esa grave gripe de la que nos hemos contagiado como todos y no a nuestra enfermedad patria: estatismo socialista allá donde miremos, falta de formación a todos los niveles, impopularidad del esfuerzo y de la meritocracia y demonización de la competitividad y del libre mercado.

Pese a lo negro de la situación, creo reconocer algunos "brotes verdes", muy distintos a los que aparecen en las alucinaciones de la Ministra de Economía (recordemos que, junto al infame diario zapateril "Público", dijeron hace 15 meses que ya estábamos saliendo de la crisis).

Fíjense en este ideograma chino:

Ambas versiones se usan indistintamente para referirse a dos conceptos: CRISIS y OPORTUNIDAD.

Los que nos consideramos liberales llevamos ya varios años (unos pocos) y muchos años (otros pocos más veteranos) señalando como culpables de nuestro marasmo social, ideológico y económico, una serie de cuestiones. A saber: el solapamiento de los niveles administrativos, la renuncia al esfuerzo como base del éxito, la hipertrofia estatal, la inevitable apropiación del interés general por los politicastros, la corrupción como sistema político isntaurado e inapelable, la nula separación de poderes, los ataques sistemáticos contra el capitalismo, el socialismo como religión y creencia obligatoria de la sociedad, la doble moral contra las religiones autóctonas y a favor de las versiones más destructivas de las foráneas, la ambivalencia de los hechos según los lleven a cabo unos u otros, el gasto público desaforado, la falta de ideas y aún más falta de ideología, la ignorancia como requisito para una existencia sólo feliz en apariencia pero en realidad, indolente...

Y por ahí es por donde veo timidísimos brotes verdes: en las ideas. Ha tenido que llegar una crisis internacional que nos suma en una más grave pero nacional para que por fin se escuchen con una asiduidad aún escasa pero mucho mayor que nunca antes, voces criticando el Estado de las Autonomías. Incluso tenemos a un gobierno del PSOE que -aunque reconoce que obligado por otros- se atreve a hacer recortes impopulares. Son diminutos cambios, seguramente transitorios, pero que deberían ser aprovechados por los liberales para meter la cuña de un ideario sólido y sistemáticamente ignorado porque a los poderosos en España (grandes empresarios y sindicatos) no les interesa nada que huela a verdadero capitalismo, competencia, libre mercado e igualdad de oportunidades. Ambos sectores luchan entre sí, pero sólo para arrancarse privilegios legales el uno al otro. El liberalismo es, en esencia, una lucha contra los privilegios injustos. Por eso, nada hay más revolucionario que ser liberal.

La gente, cuando habla de cambio, habla de que un partido suceda a otro al frente del Gobierno. Eso, hoy en día en España, es un cambio apenas cosmético. Desechado el PP como verdadera alternativa ideológica al PSOE, el verdadero cambio es el que empieza por las ideas, las que manan de los individuos que ansían sentirse libres para algo más que pagar impuestos y votar cada 4 años a unas listas cerradas de unos partidos endogámicos y liberticidas.

Los brotes verdes no germinarán sin extenderse de la manera más complicada, pero también la más eficaz: el boca a boca, o el "cerebro a cerebro". Nuestra libertad está en juego. ¿Acaso no merece la pena dar batalla por ella? Sin ninguna duda, si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo: reducción de las libertades individuales, aumento del estatismo y la injerencia gubernamental en nuestras vidas.

Es hora de probar a hacer algo distinto. Es hora de cambiar, pero no de siglas políticas, sino de algo mucho más fructífero y poderoso: las ideas.

sábado, 27 de marzo de 2010

Lo que de verdad importa: urge solicitar al Parlamento que declare la imposibilidad de negociar con los asesinos

En la pasada legislatura y siguiendo una agenda que por entonces se sospechaba, pero hoy se sabe que estaba minuciosamente premeditada por la banda asesina e.t.a. y el PSOE, el Parlamento aprobó una declaración autorizando al Gobierno a iniciar contactos con los terroristas.

Realmente tan declaración era papel mojado en cuanto a su valor declarativo formal, pues los contactos eran previos incluso al retorno del PSOE al Gobierno, por lo que en cuanto Rodríguez Zapatero asumió su cargo de Presidente, los contactos e.t.a. - Gobierno de España fueron automáticos sin autorización previa del Parlamento.

El PSOE deseaba dotar de sustento democrático la negociación en curso y de paso hacer el paripé para que sus votantes menos entreguistas al nacionalismo violento fueran aceptando la evidente sintonía entre socialismo y "nacionalismo violento".

El Parlamento dando permiso al Gobierno, como si España fuera un país donde funcionara la separación de poderes y el Congreso de los Diputados no fuera el correveidile del Ejecutivo gracias a la partitocracia.




Ahora, se hace imprescindible que el único partido que aspira a ser alternativa de Gobierno (el PP) o el único que hace labores de oposición (UPyD) soliciten que el mismo Parlamento revoque aquel permiso. Y no sólo eso, es necesario ir más lejos y promover una declaración donde se niegue la posibilidad al Gobierno de negociar con asesinos organizados.

Evidentemente, la propuesta no saldrá adelante (de hecho, una similar ya fue torpedeada tras las pasadas elecciones) pero al menos el PSOE y otros se verán obligados a retratarse y de negarse a aprobar la moción, el coste político y electoral puede dificultar la repetición de esa ominosa negociación.

La actual democracia española da muy pocos instrumentos para la defensa y promoción de un modo ético de gobernar. Los pocos que aún quedan, deben ser exprimidos al máximo aunque por lo general lo único que logren sea revuelo mediático y quizá alguna influencia electoral, pero ¿acaso hay algo que les importe más a los políticos que padecemos?

Además, la eventual prohibición del Parlamento tendría la posibilidad de ser mucho más sólida si aconteciera un improbable cambio de Gobierno, para que el PP no volviera a cometer el que fue el peor error de Aznar en sus 8 años de presidencia. Fue ese error el que dio alas a Zapatero y le permitió acusar al PP de querer sabotear "la oportunidad de paz", identificando el proceso negociador PSOE-e.t.a. con lo sucedido en la primera legislatura de Aznar. No hay que restar ni un ápice de responsabilidad a ZP, pero hay que dejar bien claro que el PP se lo puso fácil o al menos no lo hizo todo lo bien que hubiera podido para evitar los tejemanejes del Presidente actual.

Porque no fue el PP, sino la presión social de gran parte del pueblo español (para quienes el PP fue más un inconveniente que una ayuda) quienes lograron desbaratar el proceso de negociación logrando que parte de electorado socialista se sintiera incómodo con las continuas cesiones y carantoñas de ZP al mal llamado "entorno abertzale", que no es más que la periferia del asesinato como instrumento de presión.

El coste electoral analizado por los estrategas del PSOE fue lo que detuvo la sangría de cesiones del Gobierno, que curiosamente mezclaba de una manera increíble la vileza y la ingenuidad. La ingenuidad por creer que e.t.a. acabaría renunciando al todo para conformarse con un casi todo humillante para España y la vileza por la frialdad de la traición sistemática a la democracia, sus propios miembros del PSOE asesinados, incluidos.

En esta legislatura, las cuestiones económicas son las preponderantes. Pero hay temas aún más importantes. Por lo que a mí respecta, prefiero una crisis de cinco años que una nueva negociación con e.t.a. Total, la primera es inevitable y la segunda depende de cada uno de los ciudadanos, ya que ningún partido político nos puede salvar de ella.

miércoles, 13 de enero de 2010

MANIFIESTO RED S@STENIBLE EN APOYO A LA LIBERTAD EN INTERNET


Desde este blog, me adhiero a la iniciativa RED S@STENIBLE en apoyo a la Libertad en Internet. Merece la pena leer el manifiesto; animo a todos los defensores y creyentes en la Libertad a publicarlo en sus espacios y redes sociales y a difundirlo por todas las vías posibles.


Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:

1 -Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.

2 - Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.

3 - Establece un procedimiento punitivo “a la carta” para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.

4 - Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de "lucro indirecto", es decir: a mí me pueden cerrrar el blog porque "promociono" a uno que "promociona" a otro que linka a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos


5 - Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.

6 - De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.

7 - Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.

La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.

La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fué aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o ley de patada en la puerta). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200 000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.

Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la "Red SOStenible" una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.

En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de 100 expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.

En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:

1 - Las/os artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo B. "Estímulo de la creatividad y la innovación", de la Carta);

2 - La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo D "Acceso a las infraestructuras tecnológicas", de la Carta);

3 - El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo A "Derechos en un contexto digital", de la Carta);

4 - La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo C "Conocimiento común y dominio público", de la Carta);

5 -Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo B. "Estímulo de la creatividad y la innovación", de la Carta).

Por todo ello hoy se inicia la campaña INTERNET NO SERA OTRA TELE y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.

Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).

La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y legaciones diplomáticas.

Firmado Red SOStenible

http://Red-SOStenible.net

http://Red-SOStenible.net/colabora/

La Red Sostenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, blogguéalo, difúndelo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Islamofobia en Suiza?

Tengo que confesar que no acabo de entender el beneficio que supone para los suizos el resultado del referendum sobre la (no) construcción de minaretes. Vaya por delante mi envidia por el hábito helvetico de consultar a la población (aunque piense que hay muchas cosas más importantes que la consultada en esta ocasión) y el respeto que allí tienen a la expresión popular, incluso cuando es del disgusto del Gobierno, como es este caso (el resultado del referendum ha sido una sorpresa para casi todos los estamentos implicados).

Cabe resaltar que la modificación del artículo 72 de la Constitución Suiza a la que ahora se ve abocada el legislador de aquel país sólo va a restringir la erección de minaretes, no la construcción de mezquitas. Por tanto, ¿qué fondo tiene prohibirlos?

Uno puede pensar en cuestiones estéticas, considerar que el paisaje arquitectónico de la confederación helvética va a ser desgarrado por los afilados alminares. Pero realmente, estos no son nada antiestéticos y cualquier alto edificio moderno tiene un impacto paisajístico mucho mayor.

Podemos pensar también que se trata de un poderoso celo por reducir la contaminación acústica. Por ejemplo, en Alemania, la ley sobre ruidos impide que el almuédano ejerza sus funciones debido a lo molesto que puede resultar para la vecindad (singularmente la no maometana) el llamamiento a la oración nada menos que cinco veces al día. Se puede entender que si la función del minarete es facilitar ese llamamiento, impedido el mismo, el propio minarete carece de función.

Pero no van por ahí los tiros. Se trata de toda una reforma de la Constitución en el capítulo dedicado a la relación entre Estado y una confesión religiosa, con lo que si lo que se quiere evitar son los efectos arquitectónicos o acústicos de los alminares, realmente se estarían cazando mosquitos a cañonazos. Esto va mucho más allá. Se trata de dejarles claro a los musulmanes que una estructura arquitectónica determinada no es bienvenida sólo por ser musulmana. Es obvio que esa restricción no va a pesar sobre ninguna otra religión en Suiza.



El mensaje de "no sois bienvenidos" es de largo alcance. Como siempre, dicho mensaje sí será bienvenido por los musulmane integristas, quienes ya están usando el resultado del referendum para acusar a Occidente de hipócrita al no cumplir con los derechos y libertades de los que presume. La principal consecuencia será la mayor popularidad de las tesis islamistas más radicales, perjudicando a los no musulmanes que viven en países de mayoría musulmana. Esto no ayuda tampoco a sentirse más esperanzados sobre el trato que pueden recibir los tres cooperantes españoles secuestrados en Mauritania (país de donde deriva el nombre de "moros").

Además, los cuatro cantones en los que la prohibición de la edificación de minaretes no ha ganado, serán percibidos como más transigentes con el Islam, fomentando la inmigración interna de musulmanes de unos cantones a otros (algo usado por los promotores de la consulta popular para extender sus tesis por todo el país), loque sí fomentará el riesgo de creación de guetos en vez de disiparse los 400.000 musulmanes residentes en suiza por toda la confederación.
Los musulmanes que cumplen las leyes y no quieren "pasar a los infieles a cuchillo" se sentirán injustamente rechazados y se sentirán menos respaldados para combatir dialécticamente a los integristas.

No entiendo cómo desde posturas liberales se puede uno felicitar por una restricción a la libertad religiosa por parte del Estado. Eso no profundiza la laicidad de una sociedad (otro debate es si el laicismo es el sistema más apropiado en las relaciones entre Estado y confesiones religiosas; para mí, lo es, pero el laicismo que apoyo nada tiene que ver con el predicado en España).

Sinceramente, creo que considerar bueno para la libertad todo lo que arrincone a una religión es un error más propio de los socialistas anticlericales que padecemos en España. El cambiar el objeto del odio de una religión a otra no supone ningún avance.

martes, 14 de julio de 2009

Nuevo ataque al libre mercado

La famosa web de subastas Ebay está solicitando a sus usuarios que firmen un formulario para presentarlo ante la Comisión Europea y el Europarlamento. Es una medida reactiva contra la iniciativa de grandes marcas de lujo europeas (sobre todo francesas, cómo no) mediante la cual solicitan que se restrinja por normativa europea el comercio electrónico sancionando la venta por internet de sus marcas. No queda claro si las propias marcas podrían venderse ellas mismas por internet, pero cabe sobreentenderlo. Lo que solicitan que se prohíba es que la venta sea con intermediarios.

Es una historia que hemos visto muchas veces. Alguien tiene una muy buena idea y la pone en marcha. Logra unos grandes beneficios porque su idea fomenta la interconexión entre particulares y espolea el intercambio comercial logrando bajar precios y aumentar la oferta, lo cual acaba incrementando la demanda y así sucesivamente. Esa buena idea (que es Ebay) logra que un particular tenga unas posibilidades de venta y de compra casi ilimitadas a precios poco intervenidos. Es una gran demostración del poder del mercado. Existe una gran capacidad de autoregulación debido a que cada individuo puede puntuar al otro en cada operación y la gente suele fiarse de quien tiene puntuaciones muy buenas. Quienes las tienen menos buenas, necesitan vender más barato. Reglas claras, concisas y sin contradicciones. Y funciona. Tanto que ha logrado cambiar los hábitos de consumo de mucha gente. Y eso no les gusta a quienes ya tenían una posición en el mercado y no quieren evolucionar.

Así que esos gigantes que ven conmovido su lugar en el mercado, ¿deciden competir? No. ¿Deciden innovar? No. ¿Deciden adaptarse? No.

Deciden, lisa y llanamente, moldear el mercado a su antojo. Pero ellos no pueden hacerlo con tanto poder como quisieran, así que van a llorarle al político de turno. En este caso es la Comisión Europea (ya que Ebay ha multiplicado las transacciones internacionales y especialmente las comunitarias); en otros casos será el Gobierno nacional, el autonómico, el local... Esas grandes empresas usan la excusa de la falsificación: "Se venden imitaciones de mi marca y eso me genera un perjuicio". En realidad, al político lo que le dicen es "aprueba la ley que a mí me conviene o tendré que reducir puestos de trabajo en mi empresa, haré que sean despidos sonados y tú serás el perjudicado". El político ni se lo piensa. Y menos habiendo crisis.

Perseguir la falsificación puede ser un motivo noble, pero la legislación que se pretende aprobar supondría que Kristine Falkenberg, de Köln, no podrá venderle un artículo de segunda mano a Claude Dupin, de Marsella, porque la marca no quiere, la UE no les deja y porque serán automáticamente sospechosas de traficar con falsificaciones... incluso aunque el producto sea auténtico. Para colmo, se ignora deliberadamente que existe una amplia demanda de productos que imitan a marcas auténticas y que su carácter de imitación es conocido, asumido y a veces hasta deseado por el consumidor.

Siempre que una buena idea profundiza en el funcionamiento y en la eficacia del libre mercado, vemos este tipo de reacciones, similares a las de los gremios profesionales de hace siglos. Estos "lobbys" defienden claramente el perjuicio del consumidor ocultándolo bajo manidas excusas, muchas de ellas de corte proteccionista (para configurar como más intolerables los productos falsificados, se hace hincapié en su origen asiático). El problema es la debilidad ideológica y la podredumbre intelectual del político cortoplacista de turno, obsesionado con las elecciones más cercanas y con profundo desconocimiento de las ventajas del mercado sobre el dirigismo gubernamental.

Si sois usuarios del ebay, recomiendo que firméis el protocolo. No seamos tan ingenuos de pensar que este será el paso final contra el librecomercio en internet. De tener éxito, sólo será el principio. Y por ahora, van ganando la batalla:

sábado, 23 de mayo de 2009

Contra el ocaso de la libertad en internet

Mañana, 24 de mayo a las 12 horas en la Plaza del Rey de Madrid (frente al Ministerio de Cultura), todos los que creemos en un internet libre tenemos una cita inexcusable. Animo a todos los que podáis acercaros a que lo hagáis.

La concentración reivindicatoria está convocada por la Asociación de Internautas. Os recomiendo que leáis el link adjunto, la declaración de la Asociación y os unáis a esta loable iniciativa.

La lucha por la libertad de la red es una batalla más, y no la menos importante, por lograr una sociedad donde el poder emane del pueblo y no contra el pueblo. En el ámbito nacional y en el europeo, hay claros movimientos de los lobbies asociados con los Gobiernos para utilizar la excusa de los derechos de propiedad intelectual como ariete para periclitar una world wide web libre. Los proyectos europeos suponen la posibilidad de que instancias administrativas poco claras o incluso entidades privadas de gestión puedan desconectar a un usuario de la red si no cumple unas normas sólo favorables a espurios intereses liberticidas. La primera batalla parece haberse perdido en Francia y el gobierno español no oculta su intención de copiar el modelo francés.

Esto se trata mucho más que del intercambio libre de archivos p2p entre individuos (algo a lo que tenemos todo el derecho); consiste en hacer de internet un elemento de control social de primer orden, una estructura ordenada por un planificador central capaz de decidir por nosotros cuál debe ser nuestro uso de la red. Estamos a favor de perseguir los delitos cibernéticos, pero no toleramos que se restrinja la escueta cuota de libertad que internet nos permite porque nos metan miedo con fantasmagorías catastrofistas. No queremos su tutela. Internet es grande y exitosa porque ha crecido libre; de su falta de regulación ha hecho una virtud donde los defectos son la excepción. Si hay gente que abusa de un bien, lo que hay que limitar y perseguir es el abuso, no el bien.

El nombramiento de la actual Ministra de Cultura, una enemiga declarada de internet, es suficiente para dar un paso más en nuestras reivindicaciones y manifestarnos en la calle.

El gobierno quiere desactivar a millones de ciudadanos que se sienten de izquierdas propagando la falacia de que es una manifestación contra el PSOE. No lo es. Es contra quien ataque internet lleve las siglas que lleve. Si se logra etiquetar la manifestación como una expresión política contra el PSOE, fracasarán nuestros intentos de difundir lo que queremos. Debemos esforzarnos especialmente en que la gente que conocemos que se considera de izquierdas y es cabal (haberlos haylos) entienda que su partido preferido no es infalible y que se equivoca apostando por una red planificada por un Gran Hermano que por definición cometerá muchos más errores que aciertos, pues es imposible que nadie albergue tanta información como para gobernar algo ingobernable de manera eficaz.

Por nuestro rincón de libertad, mañana a las 12 frente al Ministerio de Cultura, en la Plaza del Rey de Madrid (paradas de metro más cercanas, Sevilla o Banco de España, línea 2).

Allí nos vemos.