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miércoles, 22 de junio de 2011

Merkel y Sarkozy; poli malo, poli bueno

La tragedia griega sigue su curso dejando las dos lecciones innegables que en este blog y en los medios liberales (alguno hay) se llevan comentando años:

1) Ningún país puede ser rescatado por otros si no quiere rescatarse a sí mismo.

2) Los rescates consistentes en lapidar la idea de responsabilidad están llamados a fracasar y a ser la semilla de otros rescates.

Se dijo que Grecia, tras el rescate, adecentaría sus falaces cuentas públicas y aprobaría un estricto paquete de medidas para hacer frente a sus deudas y evitar ser el agujero negro de las donaciones de la UE. El tiempo ha dado la razón a los más pesimistas. Con una deuda del 160% de su PIB y una zapatiesta institucional sólo comparable a la belga o la española, Grecia ya no sólo es incapaz de afrontar el capital de su deuda sino incluso los intereses devengados por la misma.

Con una Unión Europea exánime e incapaz de verse a sí misma como unión y no como agregado de vecinos no muy bien avenidos, es lógico que las directrices las marquen los países más poderosos y quienes más han apostado por el invento (también son los que más réditos a largo plazo han sacado desde el final de la II Guerra Mundial). Francia y Alemania dirigen el cotarro sin disimulo alguno, ningunean al Parlamento Europeo y a la Comisión y toman decisiones sobre 27 unidades nacionales en reuniones bilaterales. Puede resultar indignante pero el caso es que no se percibe una alternativa menos mala.

Sobre Grecia, parecía existir un choque entre la postura de Merkel y la de Sarkozy. La Canciller pretendía que el sector privado que se ha aprovechado de los fondos públicos destinados a Grecia con el primer rescate, asumiera parte de las quitas nacionales helenas. También exigía que el gobierno griego se atreviera por fin a meter la tijera en serio a la hemorragia de dinero público que padece desde tiempos inmemoriales.

Sarkozy, ladino como él solo, pretendía dulcificar la píldora para los griegos apostando por el plan original: que la UE y el FMI concedieran el nuevo tramo crediticio sin mayores exigencias, apostando porque eso daría un respiro al Ejecutivo heleno que éste aprovechara para aprobar nuevas medidas de ahorro y recorte.

Como gastadores no faltan en la UE y todos se ven más cerca de Grecia que de Alemania, temerosos de que ser muy recios con los helenos puede significar que se les eche en cara esa inflexibilidad si su propio país llega a verse en situación similar, la mayoría de Gobiernos apuestan por la postura francesa.







Y parecía cantado que ésa iba a ser la esgrimida por la UE, pero a última hora ha habido un endurecimiento de las condiciones: se espera a que el Gobierno griego supere el voto de confianza de este martes día veintiuno (lo ha superado a última hora de la noche) y según las reformas que apruebe en las próximas semanas, UE y FMI darán luz verde al nuevo porrón de millones que se supone que ejercerán de descarga eléctrica para el moribundo corazón económico heleno.

Curioso cómo Sarkozy y Merkel se han repartido los papeles de poli bueno y poli mala, acordando, no creo que a última hora, un endurecimiento de la postura del "bueno" que a Grecia no le queda más remedio que tragar con el consuelo de que al menos el "poli malo" no se sale completamente con la suya.

Probablemente sea un modo de que en Grecia no se les ocurra hacer como en Islandia y evitar que manden su deuda a tomar vientos, provocando un terremoto financiero en el que España tendría mucho que sufrir, pero cuyos círculos concéntricos afectarían a todo país de la Unión.

Ahora está por ver si el gobierno heleno se atreve a contradecir las manifestaciones del "no a dejar de vivir como si fuéramos ricos, queremos seguir engañados" que recorren el país. Pues ése es el espíritu de quienes creen que la situación griega es causa de un robo del capitalismo en vez de ser la consecuencia de una persistente fantasía socialista de ser país rico. Y lo malo es que ese razonamiento ha infectado el movimiento 15-M en España, se lo ha llevado por delante antes de nacer, como quien dice, y tiene la pinta de enraizarse y extenderse en la opinión de muchos españoles, incluidos no pocos que dicen desaprobar al socialismo o al menos a los partidos que presumen de serlo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Los coturnos que se convirtieron en corset

En el antiguo teatro griego, los actores se calzaban los coturnos para elevar su estatura, estilizar su figura, facilitar la visión de los espectadores y dotar a los personajes de una apariencia más trágica y épica.

Veinticinco siglos después de Sófocles y Esquilo, una nueva tragedia griega se representa en un anfiteatro que comprende a toda Europa. La diferencia es que aunque nos creamos espectadores, somos sus protagonistas. Algunos de los que parecían realizar los coros, han tomado un protagonismo mundial en las últimas semanas.

Es el caso de nuestro Presidente del Gobierno, a quien el protagonismo le encanta, pero no de la manera que lo está desempeñando en los días más recientes.

Al empezar la Presidencia semestral de la Unión Europea, Zapatero contaba con poder utilizarla para potenciar su imagen, olvidarse de los sinsabores nacionales y rutilar en el anfiteatro internacional con sus interpretaciones predilectas: Alianza de Civilizaciones; 0,7% de ayuda al Tercer Mundo; Apoyo sin condiciones a un Estado palestino inmediato; Abrazo solidario con dictaduras como Cuba y protodictaduras populistas como Venezuela; Interpretación del "Robin Hood" de los Jefes de Gobierno (pese a sus continuos favores a los más ricos de entre los ricos de España); Lucha contra el calentamiento global...

Zapatero, ante el gesto estupefacto de los Jefes de Estado y de Gobierno europeos, incluso llegó a decir que su función como Presidente (de turno) de laUE sería ¡sacar a Europa de la crisis!

Para desempeñar un papel que él consideraba como el mejor de su vida política, contaba con calzarse el alto y sólido coturno de la Unión Europea. Cinco meses después, ninguna de sus interpretaciones ha dejado de resultar un fracaso absoluto. No sólo eso, sino que los demás principales actores y algún espectador interesado e influyente como Barack Obama, le han obligado a cambiar completamente el tono de su interpretación.

Aquellos coturnos de la presidencia le han sentado como si tuvieran más pinchos en la suela que la alfombra de un fakir. Ha tomado decisiones que de haber sido tomadas por sus rivales políticos, él las habría etiquetado de atentados contra la sociedad, de voladura del Estado del Bienestar, de expolio de los pobres a manos de los ricos, de guerra entre clases, de ataque frontal a los trabajadores, de injusticia histórica, de aniquilación de la solidaridad, de...
La Unión Europea se ha convertido en un corset para nuestro Presidente. Le ha impedido aumentar el Gasto Público y le ha obligado a tomar una buena dosis de realidad, la que ya están tomando desde hace mucho tiempo millones de parados que él consideraba algo pasajero en vez de entender que es el agónico grito de un país que tiene mucho que cambiar si quiere no ya regresar al nivel inmediatamente anterior de prosperidad, sino simplemente no caer en un agujero negro que dure una o dos generaciones y muchas legislaturas gobierne quien gobierne.

Quién nos iba a decir que los que nos consideramos liberales tendríamos algo que agradecerle a Obama. Y aunque las medidas no dejan de ser parches insuficientes, dejan abierta la puerta a que muchos empiecen a ver que esto de la crisis va más en serio de lo que pensaban.

Y menos mal que aunque no tenemos a una Thatcher, nos queda una Merkel.


-Ángela, ¿tú lo ves tan negro como yo?
-Ya lo creo. Como no espabiles, los billetes de 20 euros no van a servir ni pa envolver castañas.





Coda: He leído a algunos articulistas y blogueros que se alegran del mal trago que supone para Zapatero reconocer implícitamente con sus recortes, que llevaba años equivocado. Yo no me alegro. Sé que esa humillación provocará una ira de ZP que pronto veremos (que se preparen los del PP con el tema Gürtel y otros que les van a empezar a sacar) y que significará una subida de la tensión social para despistar de las medidas económicas. No me alegro de que ZP lo pase mal porque sigue teniendo la sartén por el mango y no es de los que dimite o adelanta elecciones, al revés, precisamente ahora es más complicado que las adelante. Cuanto más humillado se sienta (y apuesto por su rostro el otro día en el Congreso, que se siente muy humillado) más brutal será su rencor.

lunes, 22 de marzo de 2010

¿Es el Euro el problema?

Quienes sigáis el interesante blog de Luis H. Arroyo, bloguero prolífico como pocos, conoceréis su sólida opinión acerca de la crisis de la eurozona. Para manejarla -y simplificándola mucho (con su permiso, espero)-, diré que un elemento esencial consiste en ver la moneda única europea como una cuestión eminentemente política y no económica, una unidad forzada de arriba a abajo, antinatural (en el sentido de ir contra la realidad del mercado) y por tanto, potencialmente peligrosa.

El alma del euro es el marco alemán, pero su cerebro parecería ser más bien francés. Las vísceras corresponderían a otros países de la eurozona que tradicionalmente han tenido muchísimas más fluctuaciones monetarias que los teutones, singularmente naciones del sur de Europa, aquellas que con el típico complejo de superioridad anglosajón, hemos sido denigrados con el término PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España). Recientemente, la "I" ha pasado a ser "desempeñada" por Irlanda.

Llegada la crisis y debido a la manga ancha de la burocracia europea, todos los países que lo componen han cometido "pecados contra el euro". Algunos han ido demasiado lejos, dejando salir a flote su largo historial inflacionario, deficitario y de política monetaria laxa y populista (vamos, socialista). Así que los PIGS, tras aparentar cierta disciplina monetaria y fiscal en tiempos de crecimiento (y burbuja) vuelven a las andadas cuando llega el temporal.


Si cada uno de los países en problemas tuvieran su propia moneda, podrían capear la tormenta mal que bien recurriendo a la devaluación, como ha hecho Reino Unido e hizo la España de González. No es una solución elegante, ni mucho menos honesta (no deja de ser un hurto a toda la población del país devaluado), pero al menos es una solución, aunque sea parcial.

Pero el euro imposibilita esa opción. Se ha demostrado que algunos países no formábamos parte de un área monetaria óptima; que la idea del euro de que el rigor fiscal alemán se extendería por los países miembros era una quimera. Al contrario, ahora es Alemania la que ve a otros países como un lastre (y con razón).



Asumiendo que el euro fue un empecinamiento político que relegaba a la Economía a un segundo o tercer plano, ¿la culpa de la crisis es del euro?

En mi humilde opinión, la respuesta es que no. Decir que el euro ha sido un agravante de la crisis y un impedimento para salir de ella considero que es realista pero también que supone ver al euro como un elemento más importante de lo que es. Lo veo similar a considerar internet como la causa de ciertos delitos (cuando es el medio). Internet puede favorecer la comisión de ciertos delitos y la impunidad de los delincuentes, pero la causa última hay que buscarla en los autores del delito.

El euro suponía una llamada al rigor fiscal y financiero de los países miembros, una especie de "alemanización" de muchas y variopintas naciones. "Ser como alemanes" sonaba bien en principio, suponía mayor eficiencia, mayor productividad, más carácter emprendedor, más dinamismo, más competencia, menos paro, un sistema federal más racional y menos populista...

Sólo había un problema: que no somos alemanes.

El propio Luis H. Arroyo indica bien a las claras en su libro "Economía desde el principio" la importancia del sustrato ideológico y ético (religioso incluido) en el surgimiento de los mecanismos y comportamientos económicos, no sólo a nivel individual sino de ejercicio del poder estatal. Es en este sentido donde no considero que el euro sea la raíz del problema, sino la tendencia congénita de la "eurocracia" (burocracia europea) a no respetar sus propias normas.

Con los gobiernos socialistas de Jospin en Francia y Schröder en Alemania, el eje en torno al cual gira la Unión Europea se transformó en dos países deficitarios, inflacionistas y poco rigurosos. Tras la coalición rojiverde en Berlín y el sometimiento de Chirac a Jospin y la debacle de la semana laboral de 35 horas en París, los dos grandes estados-nación europeos empezaron a fabricar parados. A finales de siglo XX y principios de XXI, el comisario de Economía y Finanzas de la UE -que era un tal Pedro Solbes- irritaba a alemanes y franceses "llamándoles al orden" y poniéndoles como ejemplo de país riguroso y con cuentas saneadas a... ¿adivinan?, la España de Aznar.

Con todo esto, lo que quiero decir es que más importante que el euro y sus limitaciones es la política llevada a cabo dentro del marco del euro. Hubo unos años en los que los alemanes no parecían alemanes (llegaron a los cinco millones de parados) y los españoles no parecíamos españoles (uno de cada dos empleos creados en la UE, era español; con Zapatero se ha llegado a crear uno de cada tres parados generados en la UE).

Los españoles no estamos fatídicamente condenados a ser un país de camareros y destino turístico de los ciudadanos ricos de la Unión. Son nuestras decisiones las que nos condenan, no un destino inexorable. Podemos hacer las cosas bien. Falta voluntad política y mentalidad de trabajo, claro, pero lo hicimos en un pasado reciente, logrando metas que otros secularmente más capaces que nosotros no lograban alcanzar.

Los requisitos estipulados en los criterios de Maastricht eran una semilla razonable, pero precisamente se pasaron por alto porque parecía una blasfemia sancionar a Francia y Alemania. De aquellos polvos vienen ahora los lodos de Grecia... y España.

Comparto la opinión de que si se sale de la crisis, hoy en día no será gracias al euro si no a pesar del euro, pero es la acción política y los hábitos socialistas de la población los que han generado la crisis (principalmente) y los que entorpecen su salida de ella.

El euro no es el problema en sí, sino que sea la moneda más politizada y demencial que ahora mismo existe. Su inestabilidad surge de el sobredimensionamiento que las decisiones políticas tienen sobre ella. Dado el mejunje de poder que conforma la Unión y los intereses dispares cuando no confrontados de los países miembros, el euro no tiene un comportamiento de mercado, sino que es un pelele en manos de políticos, los más de baja estofa moral, y muchos además, de nula preparación económica. Si los políticos se tomaran en serio al euro y se castigara a los infractores, la potente señal de rigor y credibilidad reforzaría la moneda y reduciría las políticas socialistas de muchos gobiernos nacionales.
Pero son los zorros los que se han puesto a cuidar de las gallinas.

No considero que el euro sea el problema, considero que en todo caso, los que sí son el problema convierten en más problemas todo aquello que tocan. Y el euro, para nuestra desgracia, está en sus manos.

miércoles, 6 de enero de 2010

Expertos en creación de parados al rescate de la Economía europea

Llegó el semestre de la Presidencia española de la UE, ese engendro hecho de arriba a abajo ignorando los contundentes resultados negativos de variados referendums sobre la Constitución Europea. Los que diseñan Europa dicen hacerlo por y para sus ciudadanos, pero lo hacen ignorando lo que los ciudadanos dicen. Todo para el pueblo pero sin el pueblo, como en el despostismo ilustrado pero con mucho más de déspotas que de ilustrados.

Si a alguien le merece respeto una presidencia que en vez de por méritos o votación, se alcanza de manera automática y rotatoria, su respeto debería de agrietarse al ver a Zapatero al frente del aparato. Cierto es que la recién estrenada Presidencia fija de la Unión parece que podrá mitigar algunos desfases de nuestro Presidente, pero es para temer lo peor. Para empezar, Rodríguez Z. ha convocado en Moncloa a unos cuantos gerifaltes del socialismo europeo, casi todos ellos patrios, y se ha denominado al encuentro como "reunión de sabios contra la crisis". Toma ya.

Vamos a ver a los integrantes de este curioso sanedrín rescatador:

1) Jacques Delors, quien fuera presidente de la Unión Europea durante 10 años (1985-1995) y uno de los principales impulsores del Tratado de Maastricht. Es cierto que este al menos es economista. También socialista. Y claro, lo primero es lo primero. Como buen político francés, es un estatista de tomo y lomo y como socialista y burócrata europeo, su confianza en el mercado es la que cabe esperar: ninguna.



2) Felipe González. Lo único que hace que no sea el más ignorante del grupo en materia económica es la presencia de Rodríguez Zapatero. Sin duda, sabe mucho sobre el paro, no en vano, hasta la actual legislatura, España no había tenido el nivel de paro padecido en los años de González. La excusa para su asistencia al aquelarre monclovita es que lidera el "Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE", que es una especie de club de políticos jubilados que pontifican sobre el futuro del continente como si supieran algo al respecto cuando ni siquiera conocen el pasado de Europa y muestran tener dificultades de comprensión sobre el presente. Eso sí, lo hacen todo a cambio de unos módicos salarios apenas engrosados con escuetas dietas por viajes, penosas pernoctaciones en Bruselas y otras ciudades inhabitables, etc.

3) Pedro Solbes. El hombre que ya está en nuestra reciente historia económica por haber logrado arruinar el país en sus dos etapas como Ministro de Economía; el hombre que fue Comisario de Economía de la UE, mandato durante el cual criticaba a Alemania y Francia por no tener una política económica tan hábil como la España de Aznar y Rato, vuelve de su retiro (¿forzoso o voluntario?) para dar consejos que él no ha adoptado siendo Ministro y que sabe que no serán tenidos en cuenta por nadie. Sinceramente, qué lástima da este hombre.

4) Elena Salgado. La pretoriana escogida para traducir al dialecto de los economistas los disparates pueriles del Presidente, la muñidora de la abstrusa y chapucera Ley de Economía Sostenible, elevada a la categoría de "sabia" sólo por su condición de socialista fiel al líder. Si es que no hay nada como tener carnet del PSOE para saber de todo.

5) José Luís Rodríguez "lo-que-tienes-que-saber-sobre-economía-es-cuestión-de-dos-tardes-" Zapatero. ¿Alguien duda de su condición de sabio y docto en Economía? Alguien que lo aprende todo en dos tardes (o ni siquiera) sólo puede ser un auténtico superdotado. Los éxitos rotundos de su política económica están a la vista de todos. La Unión Europea ansiaba la llegada de la Presidencia española precisamente para aplicar a nivel continental las recetas zapaterinas.

A la reunión estaba invitado Joaquín Almunia, otro lumbrera con unos cuantos cientos de miles de parados a las espaldas de su mandato como Ministro de Trabajo de González. No pudo ir por algún imponderable, pero el comité de sabios ya perpetra nuevas reuniones donde la condición de socialista basta para franquear la entrada (pese a que la mayoría de países de la UE, sobre todo los más importantes, no están gobernados por socialdemócratas, como Francia, Italia, Chequia, Polonia, Alemania y muy probablemente a partir de primavera, Reino Unido).


En su discurso inaugural como Presidente de turno de la Unión Europea, Zapatero ha asegurado que su principal objetivo durante el semestre de su mandato es "sacar a Europa de la crisis".

¿Es para estar acojonado o no?

martes, 14 de julio de 2009

Nuevo ataque al libre mercado

La famosa web de subastas Ebay está solicitando a sus usuarios que firmen un formulario para presentarlo ante la Comisión Europea y el Europarlamento. Es una medida reactiva contra la iniciativa de grandes marcas de lujo europeas (sobre todo francesas, cómo no) mediante la cual solicitan que se restrinja por normativa europea el comercio electrónico sancionando la venta por internet de sus marcas. No queda claro si las propias marcas podrían venderse ellas mismas por internet, pero cabe sobreentenderlo. Lo que solicitan que se prohíba es que la venta sea con intermediarios.

Es una historia que hemos visto muchas veces. Alguien tiene una muy buena idea y la pone en marcha. Logra unos grandes beneficios porque su idea fomenta la interconexión entre particulares y espolea el intercambio comercial logrando bajar precios y aumentar la oferta, lo cual acaba incrementando la demanda y así sucesivamente. Esa buena idea (que es Ebay) logra que un particular tenga unas posibilidades de venta y de compra casi ilimitadas a precios poco intervenidos. Es una gran demostración del poder del mercado. Existe una gran capacidad de autoregulación debido a que cada individuo puede puntuar al otro en cada operación y la gente suele fiarse de quien tiene puntuaciones muy buenas. Quienes las tienen menos buenas, necesitan vender más barato. Reglas claras, concisas y sin contradicciones. Y funciona. Tanto que ha logrado cambiar los hábitos de consumo de mucha gente. Y eso no les gusta a quienes ya tenían una posición en el mercado y no quieren evolucionar.

Así que esos gigantes que ven conmovido su lugar en el mercado, ¿deciden competir? No. ¿Deciden innovar? No. ¿Deciden adaptarse? No.

Deciden, lisa y llanamente, moldear el mercado a su antojo. Pero ellos no pueden hacerlo con tanto poder como quisieran, así que van a llorarle al político de turno. En este caso es la Comisión Europea (ya que Ebay ha multiplicado las transacciones internacionales y especialmente las comunitarias); en otros casos será el Gobierno nacional, el autonómico, el local... Esas grandes empresas usan la excusa de la falsificación: "Se venden imitaciones de mi marca y eso me genera un perjuicio". En realidad, al político lo que le dicen es "aprueba la ley que a mí me conviene o tendré que reducir puestos de trabajo en mi empresa, haré que sean despidos sonados y tú serás el perjudicado". El político ni se lo piensa. Y menos habiendo crisis.

Perseguir la falsificación puede ser un motivo noble, pero la legislación que se pretende aprobar supondría que Kristine Falkenberg, de Köln, no podrá venderle un artículo de segunda mano a Claude Dupin, de Marsella, porque la marca no quiere, la UE no les deja y porque serán automáticamente sospechosas de traficar con falsificaciones... incluso aunque el producto sea auténtico. Para colmo, se ignora deliberadamente que existe una amplia demanda de productos que imitan a marcas auténticas y que su carácter de imitación es conocido, asumido y a veces hasta deseado por el consumidor.

Siempre que una buena idea profundiza en el funcionamiento y en la eficacia del libre mercado, vemos este tipo de reacciones, similares a las de los gremios profesionales de hace siglos. Estos "lobbys" defienden claramente el perjuicio del consumidor ocultándolo bajo manidas excusas, muchas de ellas de corte proteccionista (para configurar como más intolerables los productos falsificados, se hace hincapié en su origen asiático). El problema es la debilidad ideológica y la podredumbre intelectual del político cortoplacista de turno, obsesionado con las elecciones más cercanas y con profundo desconocimiento de las ventajas del mercado sobre el dirigismo gubernamental.

Si sois usuarios del ebay, recomiendo que firméis el protocolo. No seamos tan ingenuos de pensar que este será el paso final contra el librecomercio en internet. De tener éxito, sólo será el principio. Y por ahora, van ganando la batalla: