La
anterior entrada propició un breve debate entre un austroliberal católico como
Daniel Ballesteros Calderón y
Luis H. Arroyo, quien se considera austríaco (y diría yo que "friedmanita") si bien es tremendamente crítico con el Instituto Juan de Mariana y lo que considera dogmas del austroliberalismo. Ambos economistas prescinden de etiquetas (lo que les honra) y sus principios e ideas les llevan a puntos de conexión y a otros de conflicto. Afortunadamente para los demás, se centraron en los segundos y ojalá tuvieran tiempo y ganas para ilustrarnos con un debate más profundo.
Del blog de Martin Wolf y de Luis H. Arroyo extracto algunas de las críticas contra la EAE, con ánimo de "meter baza" (pese a mis limitaciones) en el tema.
Primero: ¿Es hiperracionalista la EAE, sobre todo la doctrina "miseana"?Luis aduce que el racionalismo como guía absoluta supone la invención de un mundo irreal, lo hace en su interesante entrada
Realismo, donde contesta a un par de respuestas (una mía) a un post anterior que finalizaba con la demoledora frase
"Ergo, a veces, ha de intervenir el poder para corregir excesos que la propia libertad genera".
Esta entrada es la continuación de las anteriores "
El hombre no es racional I" y "
El hombre no es racional II"
Aunque entiendo que la remisión a numerosos posts dificulta seguir el hilo del debate, recomiendo leer los enlaces aportados. Luis indica que la EAE, especialmente Mises, edifica un
racionalismo finalista que deriva en constructivismo, que es justo lo que se quiere combatir bajo la forma del Socialismo en todas sus variantes. Entiende que apenas Hayek logró ver ese riesgo y bajarse del caballo a tiempo. Acusa a los seguidores de la EAE de considerar
infalible al individuo, en lo que sería una especie de "pasada de frenada" contra el colectivismo (en esto último estoy bastante de acuerdo, por eso no soy anarcocapitalista).
Por su parte,
Martin Wolf (
chief economics commentator del
Financial Times) no se queda atrás con la siguiente perla:
"I have to say that, so far, the posts by Austrians fall into what I have found a consistent pattern: the absence of any rigorous argument combined with arrogance and a conviction that the apocalypse is both inevitable and desirable. But I am going to try to keep an open mind so long as I can."
Martin Wolf es
asistente regular a las reuniones anuales del club Bildelberg, lo cual puede explicar que las tesis austríacas le parezcan un riesgo para la
evidente connivencia entre Banca Internacional, Gobiernos y organismos de planificación económica global como el FMI, la OCDE y el Banco Mundial. No dice mucho en su favor que en el mismo post que arrea a los austríacos cite al
lumbrera de Krugman, insufrible "pope" del keynesianismo más rancio:
For those interested (and reasonably open-minded) Paul Krugman has waded into this: http://krugman.blogs.nytimes.com/2010/04/07/martin-and-the-austrians/
Hay que agradecerle al flamante Nobel de Economía del 2008 que su artículo sea breve. Un pestiño, sí, pero breve.
Acusa a los "austrians" de no saber explicar el paro. No se le cae la cara de vergüenza de no saber explicar cómo el paro no ha remitido en países como España donde se han aplicado las más radicales propuestas keynesianas de aumento del déficit y estímulos públicos, como el fracasado Plan E.
Volviendo sobre la primera crítica:
¿El austroliberalismo entroniza la razón a riesgo de convertirse en lo que pretende combatir?Considero que es una crítica basada en la
lectura sesgada de los austríacos. Primero
Menger y
von Böhm-Bawerk (yo también me lío frecuentemente con su apellido, Luis ;) ) hicieron frente al historicismo alemán que reducía la Economía a un apéndice de la Historia. Después, Mises trató de separar el estudio de la Economía del método usado para las Ciencias Físicas. Es en este propósito donde se pretende un uso legítimo de la razón para convertir a la Economía en una ciencia social de primer orden,
autónoma y no supeditada a otras. Pero pocas corrientes ideológicas son tan autoexigentes como las doctrinas austríacas a la hora de usar la razón. Incluso
la edificación de la praxeología miseana deja bien claro la limitación de la razón, el individualismo metodológico, la subjetividad valorativa de los medios y los fines (llevando mucho más allá el subjetivismo del marginalismo en la determinación del valor) y la
desconfianza sistemática sobre las creencias individuales o colectivas.
La praxeología, lejos de entronizar la razón, procura
encauzarla hacia el descubrimiento de verdades autoevidentes precisamente para que ningún meandro interesado de la razón pueda dinamitar lo innegable.
La
desconfianza de la razón humana se hace más plausible en la
teoría hayekiana de la dispersión del conocimiento. Sinceramente, no conozco a ningún pensador que se autoproclame austríaco que niegue o siquiera acote esta característica esencial del austroliberalismo. ¿
En qué otras corrientes de pensamiento económico hay un antídoto tan potente contra el constructivismo, contra la ordenación de la vida socioeconómica por un órgano planificador omnipotente?
Desde luego, no lo encontramos en el
keynesianismo. El
monetarismo también considera que la oferta monetaria es mejor decidida por un órgano central que por el mercado compuesto por decisiones de millones de individuos. De la socialdemocracia, ni hablar, claro.
2) Otra crítica es la de que
los austríacos creen a pies juntillas en la bondad del individuo siempre y por encima del colectivo. Sinceramente, considero que aquí se les da una patada a los anarcocapitalistas en el culo de toda la Escuela Austríaca. Entiendo y comparto muchas críticas a Rothbard, luego volveré sobre ellas.
Pero hay que destacar aquí que la visión mayoritaria de los austríacos
no es anarquista sino minarquista. Se confía en un Estado mínimo, garante de principios y leyes escasas pero claras, ordenadoras de la vida social como pilares o troncos que luego
se ramifican siguiendo la autonomía de la voluntad plasmada en contratos libres y vinculantes. No, no se ve al individuo como "bueno por ser individuo" y al Estado "malo por ser Estado". Se admite la necesidad del Estado, si bien en un orden mucho menos entusiasta que otras ideologías (incluso otros liberalismos). Se acepta como "mal menor" al que se acude precisamente por la presencia de defectos en la naturaleza humana. Lo contrario sería reedificar el mito del buen salvaje vestido con indumento de mercader.
Pero esa misma naturaleza humana imperfecta es la que es necesario constreñir sobre todo cuando se adueña de los poderosísimos mecanismos del Estado.
Si no podemos cambiar la naturaleza humana, mejor no darle como instrumento para sus defectos, el enorme aparato potencialmente liberticida del Estado: limitemos el Estado.
-Ya basta de llevarnos bien, vamos a pelearnos un poquito.
-Pero, ¿no aprovecharán los progres para escaparse "vivos"?
-No te preocupes, cuando nos cansemos de darnos cera, les volvemos a arrear a ellos.
3) La "arrogancia" de la Escuela Austríaca: Tontos hay en todos lados, sin duda. Pero un defecto tan personal como la arrogancia no sé hasta qué punto puede extenderse a toda una corriente de pensamiento. Que haya austroliberales arrogantes, no lo dudo y yo mismo puedo dar ejemplos. Como los puedo dar de marxistas, anarcosindicalistas, conservadores, historicistas... Supongo que el hecho de ser una corriente minoritaria y cuyos postulados, de asumirse, provocar
ían un verdadero terremoto en los esquemas de reparto de poder e influencia,
ha hecho que sea especialmente vituperada. La acusación de arrogancia, es típica de quien no entra a discutir el núcleo de las ideas en tela de juicio.
"Ese tío es arrogante, no merece la pena debatir lo que dice". Sin duda
es muy útil para hurtar el debate. Puede que la agresividad generalizada que padecen, haya hecho a muchos austríacos muy poco transigentes, no lo dudo. Supongo que es una acusación sobre la que debatir resulta bastante estéril, lo mejor es no ser arrogante contra quienes acusan a uno de serlo. Aunque estos sí lo sean.
Por cierto, el último libro de Hayek se titulaba
"La fatal arrogancia" y versaba precisamente sobre lo perjudicial del constructivismo racionalista, lo fatuo del hombre que se considera superior por el mero impulso de su razón imperfecta. Curioso, ¿no?
Hay más críticas, pero creo que ya basta por hoy. En una próxima entrada trataré sobre ellas. Ojalá esta genere debate. Hombre, sospecho que no veremos a Martin Wolf ni a Paul Krugman por aquí, pero, ¿sabéis qué? ¡Que ellos se lo pierden!
Para explicarme: esta subida del IVA es ya la consecuencia de la deuda acumulada. Si además esa deuda se dirige sobre todo a subsidiar a sectores cercanos al poder o directamente improductivos para que sean mantenidos por los que sí producen para así mantener bolsas de votos, es obvio que desde un punto de vista liberal eso cause rechazo; y en mi caso iré más lejos: me causa repugnancia.
Si eso hace que me pongan la etiquetita de "perverso liberal", pues oiga, no me quitará el sueño, que cosas mucho peores me han llamado. De hecho, y con su permiso, mis ideas y yo nos vamos a dormir a pierna suelta.
Saludos.
(Lamento si esto quedó algo "chuleta", pero es que eran más de las doce de la noche y ya veía que no iba a sacar nada provechoso de la conversación).
Colofón:
Hombre.., lo mejor de todo seria dedicarlo a salvar bancos, si hombre, de estos que con absoluta previsión y eficaces equipos de economistas neoliberales tenían todos tan claro la crisis que se avecinaba, que se decidieron a dar crédito al primero que pasaba por la puerta con tal de no perder mercado... Ayudados todo sea dicho por el señor Gobernador del Banco de España, el mismo que ahora no ve mas remedio que el despido libre para arreglar el desaguisado... Que tengan ustedes el valor de ni siquiera abrir la boca sabiendo del perfecto fracaso de la economía sin control que hasta aquí nos ha traído, y que encima todavía se permitan seguir dando la monserga con su terminología chatarrera de siempre, es algo que definitivamente clama al cielo.
No mire usted tanto la Deuda+Impuestos+mas Subsidios+Historias, hombre....,
Mire usted a todos los que se han quedado en la calle con una mano delante y con otra detrás, que son personas ¿sabe usted? NO son números, y al menos, como mínimo, tienen derecho a recibir algo del estado, porque que ademas no tienen culpa de los desastres de un sistema económico donde reina la mangancia de los jubilados banqueros multimillonarios, los especuladores internacionales, los brokers bursátiles y fauna similar, y concedales algo de ese dinero que de el esfuerzo de todos va a salir, y no del bolsillo de los otros.
Final (por ahora...):
Ya concedo parte de mi dinero (coactivamente la mayoría y sin posibilidad de elegir) ya que tengo la suerte de mantener mi trabajo y pago no pocos impuestos. Parece que para usted, debemos pagar más. Tiene muy sencillo pagarle más a Hacienda voluntariamente, pero ese empeño por hacer pagar a los demás no es desde luego un ejemplo de tolerancia ni de respeto a la libertad (ni al dinero) de los demás.
Es curioso cómo repite las difamaciones más tópicas y vacuas sobre el liberalismo:
1) Haber creado la crisis: hay que echarle imaginación cuando esta se ha generado en dos sectores tan estatalistas e intervenidos como el financiero y el inmobiliario. La oferta de suelo y vivienda en España y en muchos otros países no es libre ni mucho menos, siempre se decide por las Administraciones, no me diga que no lo sabía, si basta con saber leer. Sobre los bancos, mire por dónde, quienes más han criticado el rescate a los mismos son los economistas e intelectuales liberales. Como en España lo ha hecho un gobierno socialista, la prensa afín apenas ha dicho nada. ¿Se imagina lo que habrían dicho si ese rescate lo lleva a cabo un Gobierno que no fuera del PSOE?
Si quiere saber lo que opino al respecto le invito a leer este enlace
http://desde-el-laberinto.
2) Luego habla usted del dinero que hay que dar a los demás. Es decir, piensa en repartir riqueza pero no en crearla. Típico del socialismo más rancio y empobrecedor. Se ve en lo que ha dicho de los viajes del IMSERSO, que a mí me parecen un buen ejemplo de derroche. Pero es que además, usted sólo piensa en limosnas. Lo justo es que esos jubilados pudieran escoger qué hacer con el dinero generado por su trabajo y no que les estemos pagando la pensión los que trabajamos ahora. Es decir, lo justo es un sistema de capitalización de las pensiones. Como nos hemos cruzado en facebook, le adjunto el link de la web en esta misma red social donde se explica (le animo a que lo lea sin prejuicios) este sistema y por qué es mucho más rentable y ético que el actual:
http://www.facebook.com/?r
3) El liberalismo es éticamente perverso. Acabáramos. Según usted, los liberales tratamos como números a las personas. Mire que yo no necesito dudar de su buena voluntad, no pondo en duda que desea lo mejor para sus semejantes, como sí hace usted con los liberales de los que habla, que más bien parecen los malvados villanos de un cuentito infantil. Entiendo que esa visión pueril le resulte cómoda, el mundo es más sencillo si lo pintamos todo de negro y blanco y nos vemos siempre en el bando de los buenos. ¿Se cree usted que no tengo seres queridos en el paro o en severas dificultades económicas? ¿Desde qué cegadora nebulosa de prejuicios es capaz de prejuzgar sin conocer los valores y principios de quienes profesan un ideario que usted demuestra desconocer y sólo tener sobre el mismo referencias deformadas típicas de un guión malo de película de Hollywood?
No tengo ninguna intención de incomodarle intelectualmente en la que parece su cómoda estadía en la división maniquea de la realidad, pero si se atreve a poner en marcha el sano hábito de la duda, me voy a permitir el exceso de recomendarle un breve librito titulado "Principios liberales" de Dario Antiseri. Eso sí, tenga cuidado no sea que le dé un shock anafiláctico.
http://www.diariosigloxxi.
Saludos y buenas noches.
(Sí, le metí una cuña publicitaria de mi blog, ¿pasa algo? ;) ).
En fin, esto es lo que hay "ahí fuera". A los poquitos pero muy buenos que leéis este blog: como liberales, ¿no tenéis en muchas ocasiones la sensación de haber hablado ya cien veces con una persona a la que jamás os habíais cruzado? ¿Cómo es posible que sean los antiliberales tan parecidos entre sí?