Mostrando entradas con la etiqueta PSOE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSOE. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de junio de 2011

Los saldos de Zapatero

Con la llegada del verano llegan también las rebajas. Tras éstas, llegarán las segundas y terceras rebajas y finalmente, los saldos.

Con la renuncia (obligada) de Zapatero a repetir como candidato, la figura del Gobierno y de su Presidente se ha visto devaluada vertiginosamente. Y no es que el quinto Presidente de la reinstaurada democracia española haya hecho mucho por dignificar su cargo y el Gobierno que preside. Desde el principio de su mandato dejó claro que prefería victorías políticas y personales a logros para la nación. Renunció, sin pedir nada a cambio, al estatus que España había conseguido en el Tratado de Niza bajo la presidencia de Aznar a cambio de que alemanes y franceses le dieran un "fraternal" abrazo del oso. Chirac y Schröder, los entonces máximos dirigentes del "Eje" franco-germano le abrieron los brazos como diciendo "éste no nos va a causar los problemas que su predecesor, ya viene manso y dócil al redil para poder presumir de europeísmo".

Pronto se vio que toda España y el futuro de la misma, eran moneda de cambio que Zapatero no dudaba en utilizar con tal de sacar adelante Leyes caprichosas, Presupuestos que asfaltaban la autopista a la crisis o incluso votaciones parlamentarias de índole menor. El suicidio que para la Constitución significó el "Estatut" catalán evidenció la disponibilidad de Zapatero a aceptar cualquier exigencia con tal de restregarle al PP una victoria parlamentaria y aislar a la oposición acusándola de una soledad, que en la primera legislatura incluso dignificaba al partido dirigido (y desactivado) por Rajoy.

Sin duda la más hiriente de las cesiones de Zapatero fue la realizada ante el entramado asesino de e.t.a., apenas abortado en una primera fase por el movimiento ciudadano capitaneado por las víctimas y que obligó a que la negociación fuera menos evidente y a realizar las pantomimas de ruptura para dejar con la conciencia tranquila a los votantes zombies del PSOE.

Los actuales Presupuestos fueron aprobados gracias a una cesión general del PSOE a las exigencias del PNV, puenteando al PSE de Patxi López. No es anormal ni extravagante que el PNV alargue la vida política del peor presidente de la historia de España. En su mentalidad de nacionalismo tribal, es sencillo lanzar la idea de que la culpa de la situación de la sociedad no es de un presidente inepto y de un gobierno incapaz y con altas dosis de traición al Estado, sino que la culpa es de la propia España y que la solución es la independencia de la misma.





Hoy en el congreso, en la aprobación preliminar de la reforma de la negociación colectiva, de nuevo ante el PNV, el Gobierno y el PSOE (seamos realistas, no hay diferencia relevante entre ambos conceptos) lo han vuelto a hacer. Ceder un todo, en esta ocasión casi a cambio de nada, porque en la siguiente fase del proceso legislativo los nacionalistas pueden volver a exigir cesiones como si las de hoy no se hubieran realizado. Hasta tal punto es vergonzante la situación que el propio portavoz del PNV se cachondea ante las cámaras de que nunca han obtenido tanto por una abstención. No es capaz de controlar la risa floja que la flojera de un gobierno que ofrece saldos con el futuro de los españoles, le produce.

La mayor parte de las cesiones permanecen en la oscuridad y el secreto (como tantas cosas negociadas por este Gobierno, sin duda el menos transparente que hemos padecido en democracia), pero una que ha trascendido es la concesión de prioridad del convenio autonómico sobre el estatal. Para algunos supondrá un triunfo del principio de subsidiariedad. Para otros, entre los que me encuentro, sabiendo la deslealtad sistemática de casi todos los Gobiernos autonómicos, eso sólo servirá para reforzar las taifas y compartimentar aún más el mercado laboral español, transformado en un puzzle de diecisiete piezas que ahuyenta a los inversores y empresas internacionales y espolea a los nacionales a salir fuera de España. Los Gobiernos autonómicos usarán esa posibilidad, de confirmarse el proyecto de Ley, como un modo de comprar y pagar favores, privilegiar a una casta de sindicalistas y trabajadores que supongan una buena remesa de voto cautivo y hacer competencia desleal a los funcionarios estatales o a las comunidades autónomas vecinas.

Zapatero presumirá hoy de musculatura parlamentaria, sacando pecho y levantando barbilla por un triunfo a los puntos y en los penaltys como si fuera una goleada al PP, a quien odia lo suficiente como para hacer de España el sanguinolento campo donde asestarle puñaladas que en realidad desangran al país más que a la oposición.

Cuantos más meses resten hasta las elecciones generales, más sangrante será el escaparate de los saldos de un Presidente que nos deja muchas heridas abiertas, muchas hemorragias que necesitarán, en el mejor de los casos, muchos años de sutura.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿De qué se sienten tan ufanos en el PP?

Hace cuatro años, el PP ganó -por primera vez desde el año 2.000- unas elecciones de ámbito nacional. En votos totales, superó al PSOE pero perdió poder autonómico y local con respecto al que había obtenido en las elecciones locales y autonómicas del 2.003.

Ayer, no sólo ganó en más de dos millones de votos al PSOE del aparentemente moribundo Zapatero, sino que obtuvo un récord de poder político sin precedentes, subiendo en casi todas las provincias, menos en Asturias, Navarra y en la que se ha dado un resultado preocupante y macabro: Guipúzcoa.

Apresuradamente, desde el PP se ha intentado configurar la victoria de ayer como la antesala de la inminente llegada de Rajoy a la Moncloa. De repente, ya no están preocupados por el paro, por la cancerígena presencia de los asesinos en las instituciones, por la inacabable sangría de prestigio de la marca España, por el déficit, por la zapatiesta institucional y autonómica que cada vez nos cuesta más, sólo les interesa el poder.

Un análisis de los resultados electorales deberían abocar al PP a una profunda reflexión sobre sus verdaderas posibilidades, y singularmente, sobre la incapacidad manifiesta para ilusionar a un país desesperanzado.
Para empezar, apenas ha habido trasvase de votos del PSOE al PP. Cierto es que España es un país singularmente cainita y mucha gente cuida su opción política como si fuera una cuestión genética, siendo un diminuto porcentaje de la población el que es capaz de variar de voto. Pero eso no es óbice para que el PP analice por qué no logran captar votos descontentos de los sectores más moderados del PSOE. El PP ha logrado un 37% de los votos, con el que en las Elecciones Generales de ninguna manera logrará mayoría suficiente para gobernar sin estar atado a los caprichos nacionalistas de turno. Su victoria se basa en un desplome histórico (y aún así, menor de lo merecido) del PSOE que sustenta al peor Gobierno de nuestra historia democrática.

Los descontentos apenas han ido a votar al PP. Se han repartido entre IU y UPyD o bien han engrosado el histórico resultado del voto nulo y el voto en blanco. El PP es el menos malo de dos muy malos. Pero su rival se librará de parte de sus problemas al amortizar a Zapatero, sigue teniendo a la mayoría del poder económico detrás y también a la mayoría del poder mediático y logrará vender al nuevo candidato como un icono del cambio (especialmente si es Carmen Chacón). El PSOE manejará la manija de los tiempos electorales y los sincronizará con el departamento de filtraciones de Rubalcaba, la Fiscalía General del Estado (y la Fiscalía Anticorrupción), y las mafias políticas del CNI y la DGP. Queda por conocer en qué consistirá la devolución del favor que los asesinos le deben al PSOE a través de sus 6 comisarios políticos disfrazados de magistrados del Tribunal Constitucional (que el Constitucional se atreva a anular las valoraciones de la prueba realizadas por el Tribunal Supremo chirría a kilómetros de distancia).

El movimiento 15-M, que comenzó como un grito contra los políticos y está degenerando en una mediocridad anticapitalista, puede, de un tiempo a esta parte, ser una plataforma ciudadana que ponga al PP en su punto de mira olvidándose del PSOE. Si fuera el PP quien gobernara, habría sido un movimiento contra el Gobierno y ZP habría acampado en Sol, aunque hubiera sido simbólicamente. Como gobierna el PSOE, es un movimiento "contra el sistema". Se va difuminando cada día esa característica de los manifestantes que identificaba al PSOE como igual de malo que el PP.

Y nadie importante del PP se ha molestado en hablar de la tragedia electoral que supone que los validos de los asesinos hayan logrado casi mil concejales que se dedicarán a extender y potenciar el odio, recriminar a las víctimas del terrorismo, humillarlas y socavar un sistema democrático ya de por sí defectuoso. El daño que Zapatero dejará tras de sí no se reparará ni en una legislatura ni en dos, suponiendo que el PP supiera cómo repararlo, algo de lo que no hay indicios.

Así pues, ¿euforia en el PP? Lo entiendo en Camps y sus gürtelitos, pues con su retenido poder le será más sencillo medrar y esquivar la justicia casi tan bien como hacen los corruptos del PSOE, aunque el PP carece de tantas décadas de experiencia como los socialistas andaluces, cuyos casos son tan numerosos que a la opinión pública no le da tiempo a enterarse ni de la mitad de ellos.
Entiendo también la euforia de Gallardón, que sabe que podrá asomarse al Parlamento teniendo como red de trapecista el ayuntamiento de la capital de España. Lo entiendo en Esperanza Aguirre, cuyos peores enemigos están en el PP de Madrid y que sigue ejecutando un programa político que es el menos estatista de España (decir que es el más liberal es un exceso de optimismo) y ha convertido Madrid en la comunidad más próspera a años luz de cualquier otra.

¿Pero, qué motivos reales de euforia tiene Rajoy? Ninguno de sus éxitos pasados o futuros puede achacársele a él, pero todos sus fracasos obtenidos y los que le restan por venir, son responsabilidad directa de su indolencia e inmovilismo. Como ocurrió en el 2008, el 2012 puede traerle un disgusto a Rajoy pese a venir precedido de una victoria en las elecciones municipales y autonómicas. Puede que no pierda las elecciones pero que logre una victoria pírrica que le impida gobernar o hacerlo con la soltura necesaria para emprender reformas que si se quiere que sean efectivas, deberán ser impopulares.

Rajoy ya ha probado la hez del fracaso dos veces. Extraña que para obtener un resultado distinto se niegue a actuar de distinta manera a las anteriores.



domingo, 5 de diciembre de 2010

Controladores descontrolados y un Gobierno dispuesto a todo

En el año 64 d. C. cuatro distritos de la Roma imperial fueron arrasados hasta los cimientos por las llamas. Otros siete fueron gravemente afectados por el pavoroso incendio (por entonces, Roma constaba de catorce distritos).

Hubo dos consecuencias principales de la devastación:

1) Se orquestó la primera persecución a gran escala contra una secta de surgimiento reciente, cuyos integrantes creían en un dios único que se habría encarnado en Judea, habría sido crucificado bajo la autoridad romana y habría resucitado a los tres días de su muerte.

2) El Emperador Nerón pudo ordenar la erección de monumentos que reflejaban su megalomanía, particularmente la Domus Áurea.

Desde entonces, mucho se ha especulado con que el propio Nerón promoviera el incendio. Las artes han sido prolijas al representar al sucesor de Claudio contemplando la catástrofe mientras toca la lira o la cítara.






Veinte siglos después, un gobernante que siempre se ha jactado de su carácter dialogante, ha sido el primero en decretar el Estado de Alarma en la democracia española. El decreto supone la militarización de diversos servicios públicos y la imposibilidad de disolver las Cortes Generales y convocar elecciones. La ¿sorpresiva? ausencia de los controladores en sus puestos de trabajo viene motivada por un decreto aprobado el primer día del puente vacacional más importante del año, el que más tráfico áereo (y de cualquier tipo) genera.

¿Era necesario o sensato aprobar dicho decreto justo antes del puente? La aprobación en una semana hubiera supuesto el mismo efecto legal pero la ausencia de molestias en un momento tan sensible. Una huelga salvaje (e ilegal) el próximo fin de semana no hubiera supuesto un transtorno comparable al actual, incluso aunque hubiera habido que militarizar igualmente a los controladores.

Pocas ganas tengo de defender a un colectivo monopolista y con funesta tendencia al chantaje, como me parecen los controladores. De hecho, mis dudas en este asunto provienen únicamente de que todo parezca defender la actuación del Gobierno. Sabiendo cómo se las gasta el peor Gobierno de la democracia española y su propensión a las cortinas de humo, los golpes de efecto y la vulneración fáctica de la legalidad vigente en su propio beneficio, ¿cómo no desconfiar?

Máxime teniendo en cuenta la actitud de "Talleyrand-Rubalcaba" en su última comparecencia, con ese rotundo "esto no volverá a pasar, lo garantizo". El hecho de que él haya querido apuntarse el tanto por encima de Pepiño y poder en un futuro sacar pecho de haber cumplido su compromiso, suena a enésimo trampolín para la sucesión de un Zapatero silente e inexplicablemente desaparecido, con lo que le gusta a él sorprender a la opinión pública con estas demostraciones de autoridad, como cuando ordenó la cobarde y pseudo-legal retirada de tropas españolas en Irak tras haber prometido el cargo (y con un Bono que no había hecho lo propio con el cargo de Ministro de Defensa pese a emitir la orden como tal).

La espiral ciega y egoísta de los controladores es descrita por uno de ellos, Francisco Capella, colaborador de Libertad Digital en esta columna y en esta otra.

La postura de los controladores aparece más o menos esbozada en este blog de un guionista atrapado en un aeropuerto de Londres y en este otro de una controladora aérea de lenguaje pedestre e iracundo. Por supuesto, hay webs más "oficiales" como http://www.controladoresaereos.org/, donde encontramos este vídeo del Presidente de Aena en el Senado diciendo lo contrario de lo que el decreto de Pepiño estipuló el pasado viernes.

Respecto del blog enlazado de la controladora aérea, Cristina Antón, llama poderosamente la atención la realidad del blog contrastando con algunas de sus quejas. Afirma que debido a los decretazos del Gobierno en lo que llevamos de año, no ha podido ver a su madre más de cinco días pese a que han operado en 3 ocasiones a su progenitora. Si nos creemos su versión, debemos verla como una esclava explotada sin piedad, obligada a prescindir de su vida privada, sin posibilidad de tener tiempo libre ni ponerse enferma, empujada a hacer dobles o hasta triples turnos, trabajar prácticamente 2 días seguidos y otra serie de calamidades laborales que sin duda alguna nos pondrían de su parte.

Pero lo curioso es que empezó el blog el 29 de agosto pasado y ya tiene 130 entradas... ¡en 98 días! Lo que supone casi una entrada y media al día. Con una extensión media de 3 páginas por entrada, en formato word y letra tamaño 12, estamos hablando de que en apenas 3 meses ha escrito casi 500 páginas, todo un novelón. Y lo más llamativo es que su actividad "bloguera" durante la crisis de las últimas 48 horas ha sido frenética, con ¡15 entradas! Y docenas de comentarios respondiendo a los comentarios de sus entradas. O está de baja (cosa que según ella misma, no puede) o no está en su puesto de trabajo o si está, escribe como una fiera mientras guía los aviones con la otra mano. ¿Cómo no se dedica a escribir esta buena mujer, prócer del buen uso del idioma y las buenas maneras y víctima victimísima?


Pero como he dicho más arriba, pese a que el Gobierno Zapatero parece haber tomado la decisión más socialmente aceptada de todo su mandato (si acaso, junto con la destitución de "Maleni", Bibiana y Moratinos) no parece todo tan blanco, ni negro, como los medios (incluidos los más críticos con el Gobierno) dan por hecho.

El tema está en la frágil legalidad de la declaración del Estado de Alarma y en las bravuconadas salvapatrias de Pepe Blanco, que han generado una serie de ángulos oscuros en el régimen legal de los controladores que ha provocado justo lo que se suponía que quería evitar: una huelga salvaje por parte de estos.

Cuestiones sobre las que regresaré en una siguiente entrada, cuando haya podido leerme más en serio los decretos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Lo que sé de Rubalcaba

Sé que negó hasta la saciedad la implicación del PSOE en el GAL.

Sé que lo encubrió, lo minimizó, hizo lo posible por desviar la atención y cuando no pudo negarlo, consiguió salir casi indemne de haber mentido durante años.

Sé que nunca dio explicaciones de los tejemanejes que la "Banda de Interior" perpetró contra quienes destaparon los GAL.

Sé que durante aquella época eran de uso común informes confidenciales sobre las vidas privadas de todo aquél que destacara en España, desde personaes tan aparentemente poco relevantes en la política como el entonces presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, hasta Su Majestad Juan Carlos I.

Sé que la manera más sencilla de obtener, custodiar y emplear informes de ese tipo, es estar al cargo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Sé que la mayoría de las detenciones de etarras desde que Rubalcaba es Ministro del Interior, han sido en momentos en los que al Gobierno le interesaba desviar la atención de otros asuntos que comprometían su ya baja popularidad.

Sé que alguien como Rubalcaba ha logrado aunar lo peor del "felipismo" con lo peor del "zapaterismo".

Sé que no tendría escrúpulos en usar informes y dossiers contra sus enemigos de fuera y de dentro del Gobierno, por ejemplo, presionando al Presidente para que elimine a De La Vega o forzando su ascenso a Presidente "fáctico".

Sé que él es consciente de que no tiene imagen de líder, como si la tienen Felipe González o Zapatero, y que se siente más cómodo en el papel de aparente segundo de a bordo, aunque sea quien mande en realidad.

Sé que cada uno de sus actos está destinado a la obtención, ampliación o conservación del Poder.

Sé que si sobrevivió al felipismo, podrá sobrevivir a una regeneración en el PSOE que acabe con la etapa de Zapatero. Rubalcaba es ahora mismo, el verdadero núcleo fuerte del PSOE.

Sé que en tiempos de zozobra, uno prefiere abrazarse a los valores de toda la vida, se prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer o en términos de Zapatero, volver al redil del Grupo Prisa que continuar con ese romance con Roures y Mediapro.

Sé que Rubalcaba sabe que necesita decir alguna verdad evidente de vez en cuando para así cimentar mejor su credibilidad cuando miente sin rubor alguno.

Sé que no se quedará de brazos cruzados esperando una alternancia democrática. Ya tiene pensados varios escenarios y varias "soluciones" para conservar el Poder.

Sé que sabe que un partido puede seguir en el Poder aunque deje de estar en el Gobierno.

Sé que en el PP le tienen tanto desprecio como temor y que él sabe usar el uno para ir de víctima y presentarse como político tolerante frente a la derecha cavernaria y el otro para intimidar a sus rivales políticos.

Sé que teniendo un poder incontrolado, entramos en una etapa negra de la democracia española aún más tenebrosa que ninguna que hayamos vivido antes.

Sé que todo aquél que destaque en España es potencial objetivo de investigaciones personales. Que esos dossiers van a ser el pan nuestro de cada día, pero que la única manera de detectarlos será los cambios de oinión o de actuación de las víctimas.

Sé que en los cajones de los escritorios de Rubalcaba aguardan su momento numerosos casos de corrupción del PP para estallar en el momento preciso antes de las próximas convocatorias electorales, especialmente de cara a la batalla autonómica contra Aguirre en Madrid.

Sé que la peor artimaña que podamos imaginar, ya ha sido concebida, estudiada y valorada por Rubalcaba.

Sé que lo que queda del Gobierno Zapatero (sean meses, un año y pico o incluso una legislatura más) serán más duros para España que lo que ya ha pasado.

El zapaterismo ha muerto. Bienvenidos al "Rubalquismo".




sábado, 27 de marzo de 2010

Lo que de verdad importa: urge solicitar al Parlamento que declare la imposibilidad de negociar con los asesinos

En la pasada legislatura y siguiendo una agenda que por entonces se sospechaba, pero hoy se sabe que estaba minuciosamente premeditada por la banda asesina e.t.a. y el PSOE, el Parlamento aprobó una declaración autorizando al Gobierno a iniciar contactos con los terroristas.

Realmente tan declaración era papel mojado en cuanto a su valor declarativo formal, pues los contactos eran previos incluso al retorno del PSOE al Gobierno, por lo que en cuanto Rodríguez Zapatero asumió su cargo de Presidente, los contactos e.t.a. - Gobierno de España fueron automáticos sin autorización previa del Parlamento.

El PSOE deseaba dotar de sustento democrático la negociación en curso y de paso hacer el paripé para que sus votantes menos entreguistas al nacionalismo violento fueran aceptando la evidente sintonía entre socialismo y "nacionalismo violento".

El Parlamento dando permiso al Gobierno, como si España fuera un país donde funcionara la separación de poderes y el Congreso de los Diputados no fuera el correveidile del Ejecutivo gracias a la partitocracia.




Ahora, se hace imprescindible que el único partido que aspira a ser alternativa de Gobierno (el PP) o el único que hace labores de oposición (UPyD) soliciten que el mismo Parlamento revoque aquel permiso. Y no sólo eso, es necesario ir más lejos y promover una declaración donde se niegue la posibilidad al Gobierno de negociar con asesinos organizados.

Evidentemente, la propuesta no saldrá adelante (de hecho, una similar ya fue torpedeada tras las pasadas elecciones) pero al menos el PSOE y otros se verán obligados a retratarse y de negarse a aprobar la moción, el coste político y electoral puede dificultar la repetición de esa ominosa negociación.

La actual democracia española da muy pocos instrumentos para la defensa y promoción de un modo ético de gobernar. Los pocos que aún quedan, deben ser exprimidos al máximo aunque por lo general lo único que logren sea revuelo mediático y quizá alguna influencia electoral, pero ¿acaso hay algo que les importe más a los políticos que padecemos?

Además, la eventual prohibición del Parlamento tendría la posibilidad de ser mucho más sólida si aconteciera un improbable cambio de Gobierno, para que el PP no volviera a cometer el que fue el peor error de Aznar en sus 8 años de presidencia. Fue ese error el que dio alas a Zapatero y le permitió acusar al PP de querer sabotear "la oportunidad de paz", identificando el proceso negociador PSOE-e.t.a. con lo sucedido en la primera legislatura de Aznar. No hay que restar ni un ápice de responsabilidad a ZP, pero hay que dejar bien claro que el PP se lo puso fácil o al menos no lo hizo todo lo bien que hubiera podido para evitar los tejemanejes del Presidente actual.

Porque no fue el PP, sino la presión social de gran parte del pueblo español (para quienes el PP fue más un inconveniente que una ayuda) quienes lograron desbaratar el proceso de negociación logrando que parte de electorado socialista se sintiera incómodo con las continuas cesiones y carantoñas de ZP al mal llamado "entorno abertzale", que no es más que la periferia del asesinato como instrumento de presión.

El coste electoral analizado por los estrategas del PSOE fue lo que detuvo la sangría de cesiones del Gobierno, que curiosamente mezclaba de una manera increíble la vileza y la ingenuidad. La ingenuidad por creer que e.t.a. acabaría renunciando al todo para conformarse con un casi todo humillante para España y la vileza por la frialdad de la traición sistemática a la democracia, sus propios miembros del PSOE asesinados, incluidos.

En esta legislatura, las cuestiones económicas son las preponderantes. Pero hay temas aún más importantes. Por lo que a mí respecta, prefiero una crisis de cinco años que una nueva negociación con e.t.a. Total, la primera es inevitable y la segunda depende de cada uno de los ciudadanos, ya que ningún partido político nos puede salvar de ella.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La corrupción no es un problema, sino un sistema.

En los últimos tiempos y gracias a la desinteresada labor de la policía, el juez Garzón, la prensa afecta al régimen, la Fiscalía General del Estado, la Guardia Civil, la Fiscalía Anticorrupción, ese prócer de la Verdad que es Rubalcaba y otros estandartes de la salud civil de la patria, se han destapado numerosos casos de corrupción del Partido Popular, a la sazón, principal partido (en número e implantación social, que no en actividad e ideas) de la oposición y única (así de deprimente es la realidad) alternativa de Gobierno.

Cabe decir que dichos casos de corrucpción tienen visos de resultar mucho más ciertos que otros, también del Partido Popular, que generaron detenciones de docenas de militantes y cargos públicos del mismo partido (detenciones casualmente televisadas muchas veces por las cadenas televisivas Cuatro y La Sexta, quienes tenían la enorme suerte de tener cámaras apostadas allí donde la policía iba a detener y exhibir esposados a los miembros del PP) y que a las pocas semanas se veían libres de toda culpa al sobreseerse el caso por falta de pruebas sólidas. También era casualidad, claro, que esas espectaculares detenciones acontecieran siempre en periodos preelectorales (o incluso en campañas electorales) o a la mañana siguiente de que una sentencia hubiera exculpado a algún miembro del PP de una acusación previa.

Esta oleada de podredumbre ha hecho que muchos -especialmente socialistas, ver para creer- se indignen por casos de financiación ilegal de un partido político, de amiguismos, de favoritismos, nepotismos... Es enternecedor poder dar la bienvenida -¡por fin!- a los socialistas a la trinchera de la indignación y el asco ante la corrupción de un partido político. Hombre, es cierto que les podía haber dado ese ataque de escrúpulos hace varios lustros, décadas incluso, y que de querer ser respetados en sus quejas, tendrían que atreverse a ser coherentes y reconocer que la corrupción del PP aún no le llega a las rodillas a la del felipismo o mismamente a los casos de condonación de 1200 millones de pesetas de la deuda del PSC por la Caixa, el tema del asalto a Endesa, Intermoney, la hija de Chaves, las cacerías naftalinosas de Garzón con el Ministro de lo
suyo, etc...




El caso es que en este mismo periodo, y gracias a la -insisto- desinteresada labor de de la policía, el juez Garzón, la prensa afecta al régimen, la Fiscalía General del Estado, la Guardia Civil, la Fiscalía Anticorrupción, ese prócer de la Verdad que es Rubalcaba y otros estandartes de la salud civil de la patria, se han tapado numerosos casos de corrupción del PSOE.

Como los que detentan el poder suelen ser tan mediocres como matones, suelen ejercerlo con chulería, se envalentonan y se les ve venir de lejos. Y claro, lo que han logrado es que el electorado del PP se dé cuenta de la jugarreta y han acabado inmnunizándolo contra los chorizos de su propio partido. Estamos en la peor situación posible: el electorado del PP ya es casi idéntico al del PSOE en cuanto a tragaderas respecto a la corrupción se refiere. Los políticos españoles tienen casi carta blanca con la corrupción. Esto es lo que hace que uno tenga que frotarse los ojos ante declaraciones como las de Chaves acusando al PP de tener la corrupción en su médula, que es algo así como si Madoff llama estafador a alguien que le acaba de endilgar el timo de la estampita (reconozco que mi comparación inicial era "es algo así como si Hitler acusa al Ku Klux Klan de racista", pero no quise caer en la extensa vulgaridad internetera de sacar a los nazis a relucir a la mínima ocasión... ¡ups, acabo de hacerlo!).

Como la corrucpión inherente al PSOE es imposible de tapar por completo incluso teniendo tantos medios de comunicación a su servicio, han decidido usar la Fiscalía como un gran ventilador y sale mierda por doquier... Eso ha hecho que la prensa, los humoristas, la ciudadanía, se quejen de la corrupción.

Craso error. El problema NO es que algunos o muchos políticos se corrompan. El problema real es que el sistema no puede mantenerse sin un enorme grado de corrupción intrínseca. Hemos ido elaborando un modo de proceder en el ámbito público que deja unos vacíos enormes a la discrecionalidad de las personas que toman decisiones. Las leyes siempre se han ido cambiando aumentando el poder de las administraciones y reduciendo el de los ciudadanos, lo que supone más poder para el político. El hecho de que la mediocridad del político sea fomentada y buscada por los partidos políticos hace el resto.

Es más, la única manera de que los delitos no sean generalizados ha sido recoger en la Ley actividades inmorales como legalmente aceptadas, así, la especulación sistemática de los ayuntamientos con el suelo, la financiación de los partidos, las ONG, el nombramiento discrecional de personal administrativo, las cuotas reservadas a grupos de presión, vulnerando el principio del mérito y de capacidad y desincentivando el esfuerzo pero incentivando "las relaciones" (es decir, el enchufe de toda la vida). No olvidemos que ese patrón de comportamiento en lo público acaba filtrándose por doquier en lo privado, y más en un país tan renuente a la iniciativa privada y tan ansioso de que nos lo arreglen todo.

Quejarse del político que se corrompe y no del sistema es algo así como quejarse del síntoma y no de la enfermedad que lo genera. Es como echarle la culpa a la fiebre y no a la infección, al dolor y no al hueso fracturado o a quien nos ha infectado con una vacuna errónea o nos ha roto el hueso con una maza. Las críticas que se están levantando contra la corrupción me parecen superficiales y carentes de sentido crítico realista. Suenan más a pataleta, a berrinche que durará hasta que haya otro tema más relevante (algún escándalo sexual de algún famoso, una eliminatoria atractiva en la Champions League) y que queda muy bien como pose, para presumir de censurar a los ladrones y de no estar de acuerdo con ellos (algo que en teoría debería darse por sentado en cualquier persona normal y honesta).

lunes, 27 de abril de 2009

Pepe Blanco: de "insultador" profesional a factótum de la obra pública


La clave es Galicia. Zapatero no contaba con perder Galicia. Ni él ni nadie. La victoria de Feijóo ha supuesto una sorpresa incluso para el propio PP. Los desmanes del BNG del heroico Anxo Quintana, la campaña de Galicia Bilingüe y el exceso de confianza del propio PSdeG-PSOE hicieron que la pérdida de un solo escaño por los nacionalistas, diera la Xunta a un PP con menos votos que hace 4 años, ante un PSOE que no perdió votos. El PP lo vende como una gran victoria debido a que se esperaba su derrota, obviando el resultado ajustadísimo y los nulos méritos propios, sino deméritos ajenos.


Sin embargo, dicha derrota ha escocido mucho en Moncloa. El plan de Zapatero era que tras el uno de marzo, las tres comunidades autónomas españolas con fuerte sentimiento nacionalista fueran gobernadas por socialistas. Las consecuencias de este hecho sin parangón en la historia democrática serían de gran calado y le permitirían a Zapatero presentarse como el vencedor del nacionalismo, diferenciar su política del PP acusando a este de practicar un frentismo que fomenta el voto nacionalista y teledirigir la política autonómica (con la venia del casi siempre rebelde e incómodo PSC). La legislatura sería diferente. Estuvo a un puñado de votos, a un escaño de lograrlo, el escaño que el BNG cedió ante el PP gallego.






Me sorprende que a muchos analistas les haya pasado desapercibida la causa de la frustración de Zapatero, que no es meramente haber "perdido" Galicia, sino el no tener esa triple corona que supondría Galicia, Euskadi y Cataluña (Galeusca). Las baterías mediáticas estaban prestas a ensalzar al presidente como el gran pacificador de la cuestión nacional española, vendiéndonos la audacia con la que había derrotado a los nacionalismos en sus propios territorios usando para ello la "amabilidad" (lo que para otros es las cesiones continuas al ideario nacionalista) y el "diálogo", el "consenso" y otros conceptos de uso común en la verborrea progre.


El PP, que sigue en la inopia, no parece haberse dado cuenta de la jugada y de lo cerquísima que ha estado el PSOE de lograr ese gambito decisivo para la entronización de Zapatero como forjador de una especia de Pax autonómica zapaterina.


Sí se ha comentado que la derrota por los pelos en Galicia ha acelerado la crisis de Gobierno. Se han sustituido ministros con conocimientos (independientemente de su eficacia) por otros menos letrados (Economía y Cultura) pero mucho más fieles al "líder carismático", que es lo que a Zapatero le importa ahora que vienen mal dadas (lo de arreglar los problemas de la ciudadanía es secundario). Se intentan recomponer los puentes con PRISA para restañar las heridas surgidas de la guerra con Mediapro poniendo al hermano de Gabilondo. Se promociona a una inepta patológica pero profesional de la política como Trinidad Jiménez, cuyo único mérito es de nuevo la fidelidad ciega al líder. Y finalmente, está lo de PP... ¡uy! perdón, lo de Pepe (Blanco).


El hecho de que durante casi 9 años el encargado de la comunicación del PSOE haya sido Pepe Blanco demuestra la poca estima que tiene Zapatero por el intelecto de los españoles. Pepe Blanco ha sido para el presidente algo así como lo que fue Alfonso Guerra para Felipe González mientras se llevaban bien: el necesario Mr. Hyde del Doctor Jekyll. La "cara B", el "poli malo", el encargado de bregar en el fango usando las palabras duras, los argumentos torticeros, las mentiras más arriesgadas que después podrían usarse contra el partido. Que Blanco es un iletrado de razonamientos groseros, mendaz y sin escrúpulos es algo que ha quedado claro demasiadas ocasiones. Pero que nadie le subestime. Su labor ha sido eficacísima.


Ha sido el encargado de decir lo que pensaba Zapatero pero no quería decir para mantener una imagen de hombre de estado moderado y respetuoso. Ha sido el encargado de mentir un día sí y otro también diciendo que el 11-M fue culpa de Aznar por llevarnos a la guerra de Irak aunque la sentencia del caso y la resolución del recurso del Tribunal Supremo desligan el atentado de dicha guerra y de la política internacional del gobierno anterior. Sin embargo, Blanco ha estado diciendo continuamente esta falacia mucho después de la sentencia. También dijo que el atentado en Casablanca contra la Casa de España fue culpa de Aznar y que este había mandado a soldados españoles a la guerra. Mentira, los mandó acabada la guerra y junto a tropas de la mayoría de países europeos. El gobierno Zapatero votó en la ONU a favor del envío de tropas a Irak en el 2004... tras haber retirado las españolas. Toma coherencia.




Blanco ha sido la falsa liebre que ha absorbido las críticas que deberían haber sido dirigidas a Zapatero, haciendo una excelente labor de despiste del adversario y escudo del jefe. Ha sido el encargado de agitar espantajos sobre el Prestige, la Guerra Civil y la falta de liderazgo de Rajoy. Ha dirigido a las huestes mediáticas nacionallistas y socialistas contra Jiménez Losantos, Pío Moa y César Vidal y ha servido de apagafuegos en los centenares de casos de corrupción que tan sólo la prensa no adicta al PSOE publica. Ha logrado envilecer hasta la médula al votante socialista y multiplicar el odio al PP, consiguiendo que incluso por mal que lo haga el PSOE, por muchas mentiras que digan, muchos españoles sean incapaces de votar al PP.






El hecho de que Blanco haya resultado tan eficaz en su labor demuestra hasta qué punto el odio es el principal sentimiento en la opinión política de millones de españoles. En otro país menos visceral, Blanco jamás habría llegado tan lejos.






¿Y por qué le ponen de Ministro de Fomento?






No sólo por el pago de los excelentes servicios prestados, sino para que en el futuro sea el candidato de confianza de Zapatero a la Xunta de Galicia. Descontando que Feijóo agotará los 4 años de legislatura al tener mayoría absoluta, Blanco podrá haber terminado legislatura nacional como ministro habiéndose hecho las fotos con el AVE llegando a Galicia. Un AVE pensado, diseñado y aprobado por el Gobierno Aznar y que llegaría antes a la comunidad atlántica de no haber sido torpedeado por Magdalena Álvarez (aquella que dijo lo del "plan Galicia de mier...") hasta que Touriño presidió la Xunta (el PSOE siempre igual, que les pregunten a los madrileños).


Fomento es el ministerio del gasto público por antonomasia. El que permite mayor lucimiento a su titular, el que puede hacerse más fotos con obras que luego pueden señalarse con el dedo y decir "lo inauguré yo", como si el mérito de una infraestructura elaborada durante una década pudiera llevárselo un señor que han puesto por su fe ciega en el jefe y que —quién lo duda— no tiene ni puñetera idea de nada que no sea el insulto perpetuo al rival.

martes, 10 de marzo de 2009

Consecuencias de la prórroga electoral.

Finalmente, la prórroga de las pasadas elecciones autonómicas vascas y gallegas ha resultado extremadamente favorable para el PSOE. En ambas autonomías, el recuento final del voto emigrante ha propiciado un nuevo escaño para el partido que gobierna en España. Dejaremos el análisis de por qué el voto emigrante suele favorecer al partido que ocupa el gobierno central, deteniéndonos hoy en las consecuencias en Galicia y Euskadi.

Galicia:

El escaño arrebatado al PP en Orense deja un sabor agridulce al PSdG, que puede presumir de haber revalidado los resultados (en actas de diputado al menos) que le auparon al poder hace 4 años. Esto demuestra que la permisividad ante el nacionalismo más rancio apenas pasa factura al PSOE (lo cual es el verdadero drama de la España actual, donde Zapatero tiene manga ancha para traicionar todo lo traicionable gracias a las tragaderas de su electorado). El PSdG no sólo no pierde votos sino que en algunas provincias(como la citada Orense) los aumenta. Esto abortará la tibia autocrítica que apenas había empezado a gestarse en el partido. Los "pepeblanquistas" interpretrán que de haber manipulado un poco más las elecciones a nivel mediático, habrían conservado el poder, con lo cual, difícilmente corregirán sus procedimientos actuales.

Para el PP gallego, el escaño vigésimo quinto del PSdG debería de servir de reflexión: su victoria ha sido bastante más apurada de lo que pareció en la velada electoral y desde luego no ha sido gracias tanto a méritos propios como de otros. Especialmente, de Galicia Bilingüe y del ABC sacando los escándalos del bipartito y la famosa foto de Anxo Quintana, el supuesto gladiador republicano y nacionalista, navegando con un millonario favorecido por la Xunta en un yate con una visible bandera de España ornada con una no menos visible corona. Los desmanes del BNG han soliviantado a un escueto porcentaje del electorado que vota al PP con la nariz tapada como a un mal menor, y cuyo apoyo al PP es inversamente proporcional a las expectativas de sacar escaño de UPyD. La creencia en que el partido de Rosa Díez no sacaría representación parlamentaria es lo que ha dado la mayoría absoluta a Feijóo. Tenemos por tanto, a un PP que no ha merecido la victoria (pero la ha desmerecido menos que sus contrincantes), al que le han hecho la campaña otros, entre quienes hay que contar a los que han decidido perseguirle con cacerías que al final han resultado contraproducentes. Estamos ante una de las primeras veces que un montaje mediático-judicial del PSOE no logra sus objetivos iniciales de manera aplastante, pero no hay que tener mucha esperanza en que el PSOE renunciará a esos modos de proceder.

El BNG es la pata del banco que le ha fallado al bipartito. Lo normal sería que hubiera dimisiones (visto lo visto es mucho mas responsable Quintana que Touriño de la vuelta del PP al poder) pero ya sabemos que los partidos nacionalistas son especialmente parecidos a las sectas religiosas y que su comportamiento interno dista mucho de ser guiado por la coherencia.



Euskadi:

Peor noticia supone la consecución de un escaño adicional para el PSE en las elecciones vascas. Se deja así fuera de juego a UPyD, el partido a quien el PSOE no quiere ver ni en pintura y mucho menos depender de ellos. De inicio, el principal beneficiado por la desaparición del terreno de juego decisivo de Rosa Díez debería ser el PP, pero teniendo en cuenta sus complejos y el apoyo incondicional que ofrece al PSE con tal de que no les tilden de fachas (remoquete que les van a colgar de todas formas hagan lo que hagan), parece claro que el PP renuncia a su capacidad de árbitro de la vida política vasca. Una situación que debería ser óptima para el PP puede convertirse en un cheque en blanco para Zapatero, quien no dudará en volver a traicionar al PP para aislarlo y consolidar su maridaje con el nacionalismo que desea la desaparición de España como ente nacional.

El PSE-PSOE da por descontado el apoyo del PP y de forma gratuita, sin exigencias. De hecho, por tibias que sean las condiciones que ponga el PP para apoyar la investidura de Patxi López, el PSOE acusará al PP de ventajista, chantajista, de poner en riesgo el cambio, de querer sacar tajada ilegítima del resultado electoral y de estar haciéndole el juego al nacionalismo, a los terroristas, a Bush y a la madre que los parió a todos. Y el PP bajará la cabeza como acostumbra y acabará haciendo lo que mejor le venga al PSOE. Por eso el PSOE tiene margen para negociaciones secretas con el PNV que desemboquen en una entente cordiale y llegar a un reparto del poder que dé cierta seguridad parlamentaria a Zapatero en el Congreso de los Diputados. De la debilidad intelectual y flojera de principios del PP deviene la posibilidad del PSOE de traicionar la verdadera esencia de la alternancia política.

Es bastante claro que Rajoy tiene en Euskadi la posibilidad de coger el toro de la legislatura por los cuernos y de hacer un marcaje de oposición leal pero exigente a Zapatero que acabaría dándole la Moncloa mostrando las incoherencias del Presidente al mismo tiempo que muestra el sentido de Estado que el PP podría exhibir. Pero los indicios preliminares apuntan a que el PP volverá a decepcionar a todos sus votantes con la misma fruición con la que se pliegan a las exigencias del grupo PRISA desde hace lustros.

miércoles, 4 de marzo de 2009

¡Ultimas noticias! El PSE vuelve a ser constitucionalista.

Lo hemos visto en todas las cabeceras de noticieros y titulares de diarios: la aritmética parlamentaria arroja una mayoría constitucionalista en el parlamento autonómico vasco.

Mira por dónde, ahora resulta que el PSE-PSOE vuelve al redil del constitucionalismo para hacer suya una victoria que no es tal salvo que se alíe con sus detestados PP y Rosa Díez. El PSE no ha ganado las elecciones, algo a lo que realmente aspiraba, pero ese titular no es suficientemente publicitario para el PSOE y más tras perder claramente la Xunta de Galicia cuando apenas hace dos semanas daban por hecha la reedición del bipartito PSdG-BNG.

Ya sabemos que todos los partidos dicen que han ganado las elecciones. Y si esa declaración es lo bastante ridícula como para ser mantenida, al menos alegan no haberlas perdido, como Javier Madrazo, que en vez de reconocer su (ir)responsabilidad soltó bobadas alegando que la izquierda está en crisis a nivel europeo y que por eso su partido había bajado y él se quedó sin escaño. Pepe Blanco (al que no se le ha visto su condición de gallego en los últimos días) tenía que decir eso de "Patxi López es el gran triunfador de la noche electoral". Caray. Entonces, qué podrá ser Núñez-Feijóo, que ha ganado con mayoría absoluta y no depende de nadie. López no es cabecera de la lista más votada, está a clara distancia de los ganadores y depende para ser lehendakari del apoyo no de una, sino de dos formaciones políticas.

Visto que era complicado sacar un titular beneficioso para el PSOE, no han tenido más remedio que apropiarse de todos los votos no nacionalistas. Curioso, porque el PSE es claramente nacionalista y lleva años sin ocultarlo. Al igual que el PSC, el PSdG, el PSIB e incluso el andaluz en ciertas cosas. Ahora resulta que quienes dinamitan la Constitución en Cataluña son constitucionalistas en Euskadi. Quieren que nos creamos que sí, que ahora se han vuelto de nuevo constitucionalistas, que piensan y actúan como cuando Redondo Terreros dirigía el PSE.

Ojalá nos dieran motivos para creerles. Dicen que la esperanza es lo único que se pierde. Por sus actos les (re)conoceremos.



Coda: Lo mejor de la noche electoral es que la investidura de López dependa de Rosa Díez, quien es mucho más beligerante contra el nacionalismo que el PP y está mucho menos acomplejada por los insultos del PSOE que el partido de Rajoy. Me alegro, pues, de que UPyD sea decisiva y necesaria. También están ante su primera prueba de fuego parlamentaria, donde tienen que sustituir las palabras por los actos. De cómo gestionen su importancia en Euskadi dependerá gran parte del futuro de UPyD. Rosa Díez lo sabe y sospecho que está encantada con la situación de que su primera gran prueba sea en "su casa". Esperemos que no nos decepcionen.

lunes, 23 de febrero de 2009

La dimisión electoral de Bermejo.

Acaba de dimitir el que sin duda merece ser etiquetado como el peor Ministro de Justicia de la reciente democracia española.

Muchos son los "méritos" de Bermejo para semejante honor. Para empezar, su forofismo socialista le convertía en un hooligan mucho más preocupado de insultar al discrepante que de entablar relaciones de respeto mutuo entre el poder ejecutivo y el judicial. Y es que, como buen socialista, nunca creyó en eso de la división de Poderes.

Desde las asociaciones de fiscales ya fue reconocido como el fiscal más partidista de toda la Fiscalía. Fue este rasgo lo que hizo que Zapatero le viera como el hombre idóneo para el sesgo extremista que quería imprimir a su Gobierno. Ya desde dentro de la Fiscalía, las actuaciones de Bermejo ya respondían claramente a lo que podemos denominar como "labores de infiltración" del PSOE en el Poder Judicial. Si no creía en la separación de Poderes siendo fiscal, ¿cómo iba a creer en ella siendo Ministro?

Fue nombrado para forzar una remodelación del Poder Judicial a la que el PP logró resistirse poniendo sus esperanzas en las elecciones del 2008, pero que tras el fracaso electoral, ha resultado inexorable.


Fue nombrado para poner "firmes" a los jueces y fiscales, para promocionar a los puestos decisivos a aquellos magistrados fieles al PSOE, para que el virus socialista en el Poder Judicial no fuera una opción, sino una obligación, en definitiva, para capitanear el Partido Socialista Judicial. Y a fe que se aplicó a su labor con todas sus fuerzas. Junto con Rubalcaba trataba de taponar las fugas que hubiera por el proceso del 11-M (con éxito, por cierto) y junto a los medios pro-socialistas escenificaba redadas policiales contra miembros del Partido Popular (curiosamente, casi siempre en periodos electorales). Esas filtraciones imprescindibles para que hubiera cámaras y micrófonos en redadas en Mallorca, Murcia, Valencia y multiplicar la repercusión de las detenciones (aunque luego los acusados salieran libres sin cargos a los pocos meses) no han cesado y su último capítulo es la filtración de su dimisión, precisamente a La Sexta, la cadena amiga de Zapatero.

Pero si la labor de fondo de Bermejo era claramente antidemocrática y partidista, no menos repulsivas han sido sus formas. Siempre con la ofensa en la boca, ha llegado a componer versos (sin calidad poética alguna) para insultar al PP, se ha chuleado en el Parlamento como un matón de patio de colegio y ha soltado idioteces preñadas de odio como aquella de "Antes luchamos contra los padres y ahora nos toca luchar contra los hijos". No es una mera bravata, sino el resumen de la concepción guerracivilista de este individuo canceroso para nuestra Democracia. Un socialista-ultra más, que divide el país en "buenos" (ellos) y "malos" (todos los que no decimos "Amén" a su jefe o a él mismo).

Contra toda lógica, Zapatero lo ha mantenido en el cargo con las graves consecuencias para nuestra Justicia que todos sabemos. Al parecer le prometió que sería ministro durante cinco años, ya que Bermejo era reacio a aceptar el cargo faltando tan sólo un año para las elecciones. Desgraciadamente, Zapatero escoge cumplir algunas pocas promesas para presumir de ser un hombre de palabra, pero justo suele escoger las más dañinas para España.

La dimisión de Bermejo no hay que buscarla tanto en su labor de fondo como en sus errores estéticos y en la oportunidad que el PSOE quiere aprovechar para convertir en votos gallegos y vascos una supuesta imagen de ética gubernamental. Si no hubiera elecciones en 6 días, tendríamos Bermejo para rato.



No obstante, su marcha es una buena noticia, pero no creo que haya que tener esperanza. El PSOE no renunciará a su agenda de convertir el Poder Judicial en otro anexo, otro tentáculo de obediencia ciega a sus fines. El siguiente ocupante de la cartera de Justicia tendrá los mismos objetivos, que son los del Presidente del Gobierno. Sólo cabe esperar que procurará desempeñar tan venenosa función con menos excesos dialécticos y estéticos, es decir, "disimulando", apelando al diálogo precisamente para ocultar sus intenciones de imponer y segregar a los disidentes para convertirlos en culpables, en opositores al "progreso" y al "consenso".

Bermejo se va; su jefe rentabilizará su marcha para poder seguir haciendo lo mismo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Qué te creías, Rajoy?

Tras el trauma nacional (para unos más que para otros) de la masacre del 11-M y los nauseabundos intentos de capitalización política de la masacre (por parte de unos más que por parte de otros) la legislatura anterior, el PP estableció una serie de pilares en su política de oposición. Tras la pérdida del poder, la esperanza que aglutina a un gran partido suele ser -más que las ideas- la expectativa de poder. No era una expectativa ridícula. El PP conservaba gran poder local y autonómico, estaba al borde de la mayoría absoluta en el Senado y Zapatero era tan inexperto y temerario en sus actuaciones que era probable esperar un cambio de tornas electorales.


Salvo por un detalle que al PP siempre parece escapársele: que en España, el cuarto poder es el primero y es capaz de hacer bailar a los otros tres al son que decida ensayar. Perder de vista este lamentable axioma de nuestra democracia le costó al PP las elecciones del 2004 tras la masacre. Curiosamente, no aprendieron nada. Aznar, en un rapto de lucidez, decició aludir claramente al GRUPO PRISA en una entrevista en Telecinco poco después de la debacle electoral, pero denominó a la empresa de la familia Polanco "Poder Fáctico Fácilmente Reconocible" sin reparar en que muchos españoles no estaban para eufemismos así como que ese poder había sido amablemente alimentado y protegido por él durante años. Curiosamente, la tardía y escasa valentía de Aznar fue contraproducente para el PP. Dicho partido -empecinado en obedecer a sus enemigos para que no le tacharan de extremista- dio por hecho que poner el acento sobre la desequilibrada balanza mediática en su contra suponía "algo del pasado que había que superar" sólo por el mero hecho que de Aznar lo había comentado.


No obstante, como digo, se establecieron varios fundamentos de la política de oposición:


1) La intención de acabar con e.t.a. eliminándola, ganando la batalla (no empatándola).


2) La defensa de una cierta idea de España como ente nacional donde los ciudadanos deben ser libres e iguales independientemente de su lugar de nacimiento, residencia y lengua materna.


3) Un rechazo al giro de 180º de la política internacional de Zapatero, consistente en abrazarse a dictaduras y alardear de tolerancia superficial con esa vacuidad llamada "Alianza de Civilizaciones".


4) Una tibia e insuficiente defensa del sistema democrático español, escenificada en la renuencia a entregar por completo el Poder Judicial al PSOE (si bien no apostando por su independencia, que es lo que se debería).



Tras la segunda derrota del PP y Rajoy en el 2008, el líder popular parece convencido de que para gobernar España, hay que parecerse al PSOE. Los pilares de actuación de la legislatura pasada han sido dinamitados.



1)En cuanto a la política antiterrorista, Rajoy ha abandonado la exigencia de que el PSOE cumpla el Pacto por las Libertades y Contra El Terrorismo que el propio Zapatero siempre ha presumido de haber ideado (y eso que lo traicionó incluso antes de ser Presidente). Ha logrado eliminar al bastión personal más descollante en la lucha ideológica contra el nacionalismo -María San Gil- haciendo que el PP sólo pueda aspirar, en el mejor de los casos a ser la muleta de Patxi López.



2) La defensa de una cierta idea de España estaba condenada al fracaso porque el PP nunca tuvo clara esa idea (lo de "cierta" es por aproximación, no por certidumbre). Quedó claro con el estatuto valenciano, el andaluz, el "galleguismo genético" del que presumía Núñez Feijóo y el catalanismo del PP mallorquín. Los movimientos en el País Vasco y en Cataluña reorganizando el partido para poner direcciones mejor vistas, cuando no aplaudidas por los nacionalistas, indican ese empeño del PP por parecerse al PSOE y poder decir en cada sitio una cosa.



3) La oposición a la política exterior sigue más por inercia que por convicción, como muestran el arrobamiento adolescente que algunos líderes populares muestran por Obama y el tono bajito con el que han pasado a criticar las continuas torpezas de Moratinos.



4) La defensa de la democracia vista como un sistema de "check and balances", imperio de la Ley y división de poderes, ha pasado a mejor vida vistos los tejemanejes en Madrid por manejar Cajamadrid a dedo puro y duro y el pacto sobre (contra) la Justicia perpetrado por Rajoy y Zapatero.



Y luego se sorprenden de que UPyD se dispare en las encuestas.



Rajoy quizá pensaba que con una crisis del calibre que vamos a tener (lo peor no ha llegado) el Gobierno caería en sus manos como fruta madura. De nuevo subestima al cuarto poder (insisto, en realidad es el primero y casi único). ¿Se piensa que el PSOE asumirá la pérdida del Gobierno cuando creen que este les pertenece casi por decreto? ¿Se piensa que por hacer lo que en el PSOE quieren que haga dejarán de usar a Garzón en vísperas electorales? ¿Se piensa que con la masiva infiltración del PSOE en la judicatura y la Fiscalía se abstendrán de manejar cuidadosamente los tiempos para destapar a los corruptos del PP justo cuando mejor le venga al PSOE?



¿Qué te creías, Rajoy? ¿Que de repente te iban a perdonar la vida? ¿Te creías que aceptarían una alternancia sin más y que "te llegaría el turno"?



Si realmente creías todo eso, enhorabuena: has cumplido las expectativas de quienes quieren que el PP sea aquello en lo que lo estás convirtiendo, una excusa para que uns sistema democrático podrido presente una carátula de democracia al aparentar el PP ser una opción de alternancia estética, pero no real. En definitiva, cuando alguien se convierte en un peón de su adversario sin darse cuenta de que lo es, merece que le pongan el calificativo de tonto útil.



Y me imagino lo duro que debe ser sentirse el tonto útil de un bobo solemne.

martes, 3 de febrero de 2009

La piragua y el portaaviones.

"Hemos metido una piragua entre dos portaaviones".




La frase fue dicha por Rosa Díez tras el vendaval de bipartidismo que supusieron las elecciones generales de marzo de 2008. Con unos resultados que superaban las mejores expectativas, UPyD se colaba en el parlamento con un único escaño para su fundadora y voz principal. Desde entonces, el sesteo del Gobierno ante la situación económica, el giro a ninguna parte del PP con sus crisis sucesivas y la continuación de la política cicatera de los nacionalistas en las Cortes, han dejado el campo libre para que Rosa Díez se erija como la novedad parlamentaria más relevante de las últimas 3 legislaturas.


Por sistema se suele otorgar el título mediático (más que honorífico, puesto que es un título que sanciona la derrota electoral) de "líder de la oposición" al jefe del partido político opositor con más escaños. Sin embargo, hoy por hoy, ese título corresponde a Rosa Díez.


-Porque no ha dado tregua al Gobierno en su desastrosa gestión económica, pero sin centrar todas sus críticas en dicha gestión, como parecen haber apostado torpemente en el PP.


-Porque no ha dado tregua al Gobierno en cuanto al abandono de la idea de nación según barriten los nacionalistas de uno u otro territorio.


-Porque no ha dado tregua al Gobierno en aquello que el PP ha decidido olvidar para que no le tachen de extremista (como si no le fueran a tachar de ello haga lo que haga): la política anti-terrorista, que para realmente merecer ese nombre, debe perseguir la eliminación de la banda asesina e.t.a. (me niego a poner ese repugnante acrónimo en mayúsculas) sin que esa eliminación suponga la consecución de uno solo de los fines de la banda.


-Porque no ha dado tregua al Gobierno en cuando a los tejemanejes dirigidos a convertir nuestra ya macilenta democracia en un traje hecho a medida del PSOE y sus socios más extremistas, en ocasiones con la colaboración del PP, como en el vergonzante pacto sobre el Poder Judicial.


-Porque todo ello UPyD lo ha logrado a pesar de los ataques feroces de los dos grandes partidos políticos (los portaaviones) y sus conglomerados mediáticos afines.


Sin duda, la piragua de UPyD no tiene posibilidad alguna frente a los portaaviones en mar abierto (elecciones generales) pero la maniobrabilidad de la piragua en cursos de agua menores (temas del día a día que se anclan en los principales referentes ideológicos de la gente) es una pesadilla para esos dos mastodontes que de tanto odiarse cada vez se parecen más el uno al otro.


La piragua le va ganando la carrera al portaaviones de su derecha. Y sin duda este aún es capaz de desplazar mucho más caudal que su diminuto contrincante, pero debería pensar por qué muchos de los que antes iban a bordo del portaaviones -aunque fuera a regañadientes y como mal menor- ahora prefieren coger el remo y ponerse a dar paladas al agua en una piragua tan escueta de espacio como repleta de frescura.