domingo, 18 de julio de 2010

Socialismo en estado puro.

Socialismo en estado puro: Un jefe de Estado diciéndoles a los ciudadanos cómo tienen que vivir incluso en las cosas más nimias, como si se dirigiera a imbéciles incapaces de decidir, necesitados de la guía moral y autoritaria de una figura paternalista y omnipotente. El estatismo es un sucedáneo de la religión, pero mientras que los estatismos son casi idénticos entre sí, las religiones son muy heterogéneas y permiten un grado de libertad que para el estatismo es un "peligro social". Este estatismo tiene más que ver con las férreas teocracias medievales que con las religiones que actualmente subsisten en Occidente. Pero tanto en el estatismo como en la religión, existe la creencia infrangible en un ente omnisciente capaz de guiar a los creyentes.

Además, es que Chávez se contradice, porque primero promueve el ahorro y luego promueve que "los proletarios" paguen sus vacaciones ¡a crédito! Eso sí, del banco manejado por él, claro. Es como lo de ZP cuando dijo aquello de "también conviene que consumáis". ¡¡¡Panda de *******!!!


jueves, 24 de junio de 2010

Huelgas antisociales


Algún día prometo meterme a saco con el cochambroso concepto de "derechos sociales" implantado en nuestra sociedad, una aberración consistente en creer que la economía es un juego de suma cero y que por tanto la cooperación esencial en el capitalismo a través de intercambios fructíferos para las partes, es imposible y que para que uno gane, otro debe perder. Curioso que se critique al capitalismo como un sistema egoísta cuando es el socialismo quien impulsa a ganar derechos siempre a costa de otro, verdadera lacra del pensamiento dominante.

Por ahora me detengo en uno de las muchas manifestaciones de esta cochambre ideológica: las huelgas antisociales, es decir, aquéllas que perjudican a la sociedad, perpetradas por un sector de la población de ínfimo número pero con enorme capacidad para perjudicar a muchos.




Siempre que se anuncia tal o cual huelga, entre las supuestas causas hemos de soportar los topicazos acerca de que se pretende "defender derechos sociales y laborales", lo que suele suponer, como ya he dicho al principio, que otro con menos capacidad para perjudicar a la sociedad, aguante exigencias y sufrague los privilegios de unos pocos. Si esta cesión de unos en favor de otros no se produce, los huelguistas amenazan con perjudicar, legal o ilegalmente, al mayor número de personas, no sólo a la otra parte a quien se le exige su cesión, sino sobre todo a la sociedad que quede en medio, con la esperanza de que ésta presione para que las exigencias sean aceptadas sin discusión.

Los sindicatos, esos filántropos creadores de empleo, han anunciado una huelga en el Metro de Madrid para los 3 primeros días de la semana próxima. Para que nos vayamos concienciando los usuarios, ya han dicho que "es posible" que cumplan los servicios mínimos el primero de los días de huelga (porque son así de majetes y buenas personas) pero que de ninguna manera los cumplirán los otros dos días siguientes. Ale. Con dos co...

Por si eso fuera poco, desde que se ha puesto fecha a la huelga, el suburbano está padeciendo sospechosas incidencias en su funcionamiento. Vamos, sospechosísimas, como quedarse parado dos minutos en una estación con los andenes vacíos cuando ya no queda nadie por apearse o por subir de los vagones. O paradinhas en medio de los túneles. O una sensible ralentización de la velocidad en los trayectos. Claro que esa circunstancia puede ser causada por cuestiones del tráfico en otros puntos de la línea. Lo que mosquea es que esas incidencias, ocasionales casi siempre, sean sistemáticas y muchísimo más abundantes (en una proporción, según mi juicio de usuario de todos los días, de diez a uno) justo tras el anuncio de la huelga.

Más indicativo es que este procedimiento de huelga encubierta no tiene nada de nuevo. Llevo 7 años residiendo en Madrid y hay huelga del Metro todos los años, como mínimo una vez, y siempre hacen lo mismo. Singularmente virulenta fue la huelga (claramente política y electoral) de las elecciones autonómicas y municipales del 2007. Con la clara intención de coadyuvar a echar a Esperanza Aguirre de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, la huelga se concertó en plena campaña electoral (¿pero no eran inconstitucionales las huelgas políticas?). Pero es que la huelga encubierta duró semanas, con un efecto contraproducente para los próceres del sindicalismo vertical heredado por el PSOE de su gemelo ideológico, el franquismo. No había más que estar en un vagón de metro para escuchar a la gente despotricar contra los huelguistas. No sabría contabilizar cuántos votos le dieron a Aguirre con su irresponsabilidad sindical.

Ahora, padecemos lo mismo. Y como yo tengo un largo trayecto de mi casa al trabajo, pues un minutito aquí, un trayecto a velocidad de asno entre tal y cual parada, una larga pausa para visionar las humedades de los túneles aquí y allá, tengo que salir de mi casa con más de un cuarto de hora de antelación con respecto a mis horarios normales. Y de aquí a la huelga, sólo puede ir a peor. Y como no se les conceda lo que piden, seguiremos con este tipo de huelga encubierta semanas enteras. Y si yo llego tarde un día al trabajo, Metro no se responsabilizará, alegando que no ha habido incidencias declaradas y el sancionado seré yo.

Luego se gastarán nuestros impuestos en promocionar el transporte público para combatir el calentamiento global y se quejarán de la irresponsabilidad de aquéllos que viajan en coche yendo solos, obviando la comodidad que te otorga esa posibilidad frente a un servicio semipúblico donde se tolera, cuando no se promociona, la ineptitud laboral.

Hace dos años -coincidienco con la Navidad- hubo una huelga de los empleados de limpieza del Metro. Así que no pocos de ellos, decidieron ensuciar el metro a propósito, por ejemplo, volcando las papeleras repletas (usando para ello las acreditaciones que en función de su empleo tienen para acceder al Metro y a estancias sólo reservadas a empleados, pese a estar en huelga). Más lejos llegaron algunos saboteadores que vertieron aceite y demás sustancias resbaladizas en los tornos de acceso. Las imágenes de las cámaras de Metro mostrando las caídas de personas mayores apenas sirvieron para unas pocas leves sanciones. Puede apostarse que esta vez tampoco habrá sanciones o que de haberlas, serán irrisorias, sobre todo comparadas con el perjuicio causado a los usuarios.

Sinceramente, cada vez que sale uno de estos acomodados de los sindicatos hablando de la defensa de derechos sociales, es para echarse a temblar. Insisto en que el liberalismo es una lucha contra los privilegios injustos, entre muchas más cosas. Pocos privilegios son más contraproducentes para el interés social que el que se concede a estos grupúsculos nada representativos e inexplicablemente influyentes en nuestro tiempo.

lunes, 21 de junio de 2010

Tiempos de crisis, ¿tiempos de cambio?

"En tiempos revueltos, mejor no hacer mudanza", reza la sabiduría popular en uno de los asertos del interminable refranero español. Sin embargo, cuando el fracaso se instala como una costumbre insoslayable, es impresincidible plantearse las bases ideológicas que nos han llevado a una crisis que ya ha perdido el adjetivo de "cíclica" y que a todas luces tiene la característica de endémica y estructural.

En muchas entradas en este blog, he defendido la idea de que ha sido una gran desgracia para España que la crisis financiera internacional haya provocado el afloramiento definitivo de nuestros males autóctonos. Ha sido algo así como si una grave gripe ocultara los dolores producidos por una metástasis. Es lógico que el Gobierno haya querido echar la culpa a otros, dispersando responsabilidades en el contexto internacional o achacándoselas a figuras pretéritas que han logrado anatematizar en lo que Jung denominaba "el inconsciente colectivo" (preferiblemente, Bush y Aznar). Menos lógico y bastante más lamentable es que muchos que no defienden ni se sienten representados por este Gobierno hayan interiorizado la superficial explicación de que los dolores padecidos se deben a esa grave gripe de la que nos hemos contagiado como todos y no a nuestra enfermedad patria: estatismo socialista allá donde miremos, falta de formación a todos los niveles, impopularidad del esfuerzo y de la meritocracia y demonización de la competitividad y del libre mercado.

Pese a lo negro de la situación, creo reconocer algunos "brotes verdes", muy distintos a los que aparecen en las alucinaciones de la Ministra de Economía (recordemos que, junto al infame diario zapateril "Público", dijeron hace 15 meses que ya estábamos saliendo de la crisis).

Fíjense en este ideograma chino:

Ambas versiones se usan indistintamente para referirse a dos conceptos: CRISIS y OPORTUNIDAD.

Los que nos consideramos liberales llevamos ya varios años (unos pocos) y muchos años (otros pocos más veteranos) señalando como culpables de nuestro marasmo social, ideológico y económico, una serie de cuestiones. A saber: el solapamiento de los niveles administrativos, la renuncia al esfuerzo como base del éxito, la hipertrofia estatal, la inevitable apropiación del interés general por los politicastros, la corrupción como sistema político isntaurado e inapelable, la nula separación de poderes, los ataques sistemáticos contra el capitalismo, el socialismo como religión y creencia obligatoria de la sociedad, la doble moral contra las religiones autóctonas y a favor de las versiones más destructivas de las foráneas, la ambivalencia de los hechos según los lleven a cabo unos u otros, el gasto público desaforado, la falta de ideas y aún más falta de ideología, la ignorancia como requisito para una existencia sólo feliz en apariencia pero en realidad, indolente...

Y por ahí es por donde veo timidísimos brotes verdes: en las ideas. Ha tenido que llegar una crisis internacional que nos suma en una más grave pero nacional para que por fin se escuchen con una asiduidad aún escasa pero mucho mayor que nunca antes, voces criticando el Estado de las Autonomías. Incluso tenemos a un gobierno del PSOE que -aunque reconoce que obligado por otros- se atreve a hacer recortes impopulares. Son diminutos cambios, seguramente transitorios, pero que deberían ser aprovechados por los liberales para meter la cuña de un ideario sólido y sistemáticamente ignorado porque a los poderosos en España (grandes empresarios y sindicatos) no les interesa nada que huela a verdadero capitalismo, competencia, libre mercado e igualdad de oportunidades. Ambos sectores luchan entre sí, pero sólo para arrancarse privilegios legales el uno al otro. El liberalismo es, en esencia, una lucha contra los privilegios injustos. Por eso, nada hay más revolucionario que ser liberal.

La gente, cuando habla de cambio, habla de que un partido suceda a otro al frente del Gobierno. Eso, hoy en día en España, es un cambio apenas cosmético. Desechado el PP como verdadera alternativa ideológica al PSOE, el verdadero cambio es el que empieza por las ideas, las que manan de los individuos que ansían sentirse libres para algo más que pagar impuestos y votar cada 4 años a unas listas cerradas de unos partidos endogámicos y liberticidas.

Los brotes verdes no germinarán sin extenderse de la manera más complicada, pero también la más eficaz: el boca a boca, o el "cerebro a cerebro". Nuestra libertad está en juego. ¿Acaso no merece la pena dar batalla por ella? Sin ninguna duda, si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo: reducción de las libertades individuales, aumento del estatismo y la injerencia gubernamental en nuestras vidas.

Es hora de probar a hacer algo distinto. Es hora de cambiar, pero no de siglas políticas, sino de algo mucho más fructífero y poderoso: las ideas.

domingo, 6 de junio de 2010

Sobre el recorte del sueldo de los funcionarios

En la mayoría de blogs liberales se ha considerado el recorte salarial a los funcionarios como una medida justa y necesaria, aunque insuficiente y desde luego, muy tardía. En no pocas ocasiones la opinión va unida a la exposición de numerosos clichés contra los empleados públicos: vagos, enchufados, aprovechados, inmunes a los vaivenes laborales del resto de los mortales...

Es obvio que los funcionarios tienen mala prensa, pero viendo que es la salida laboral preferida de la mayoría de españoles en edad de trabajar, parece que sean tan mal vistos como envidiados. Si se les critica tanto como se anhela su estatus, ¿no se tratará más de envidia que de crítica constructiva?

En mi opinión, en muchas ocasiones se pretende dar a los políticos una patada usando el trasero de los funcionarios. Se ve en la masa funcionarial un ejemplo de la mala gestión y la corrupción política, olvidando cuestiones relevantes. Una de ellas, es que el estatus de no pocos funcionarios de carrera, ha sido logrado tras que éstos hayan invertido algunos de los mejores años de su vida en una preparación durísima y sin garantías de éxito, sin que se aminore el riesgo de que "un mal día" en un examen les arruine el trabajo de años. Otra cuestión, es que hay trabajos desempeñados por funcionarios que son esenciales en la sociedad y tienen una retribución por la que la mayoría no estaría dispuesto a desempeñarlos (atención a personas con distintos tipos y grados de minusvalías, lucha contra el crimen organizado...).

Yo no estoy en contra del recorte del sueldo a los funcionarios, si bien considero que podría haberse salvaguardado a aquéllos que tienen unas retribuciones más bajas. De lo que sí estoy convencido es de que habría posibilidad de ahorrar mucho más dinero en muchas más cosas antes de recortar esos sueldos: PER, radios y televisiones públicas, la miríada de Empresas Públicas, las fantasmagóricas Diputaciones Provinciales, el Plan E, la masiva propaganda institucional, las dietas de los políticos y altísimos funcionarios del Estado, el injusto y repulsivo sistema de Pensiones de sus Señorías diputados y senadores...

Para dar otro punto de vista, comparto aquí un email que me ha llegado que dice tener como autor a Gustavo Vidal Manzanares y que seguro que algunos ya conoceréis. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, sólo con algunas cosas, pero considero apropiado aportar reflexiones diversas a una cuestión que quizá no es tan sencilla como la pintan muchos (liberales incluidos).
En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer. Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.

Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.


Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos.

Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti-club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?... “España va bien”.


Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.


Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.
Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios. Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico. Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos “privilegiados”!

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor




"Avaratar", estreno en junio en todas las nóminas de funcionarios.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El dra(c)ma del Euro

La moneda única persiste su caída sin paliativos en la consumación de una tendencia que, mirada con perspectiva, resulta extraño que haya tenido que esperar a la crisis griega para que se realice. Era artificial que por cada euro nos dieran un dólar y medio. Había algún paralelismo con aquella paridad obligatoria decretada para el dólar y el peso argentino, situación demencial que cerraba los ojos a la realidad y que finalizó en la terrible crisis argentina de principios de siglo, con aquel tremebundo "corralito financiero"que suponía la expropiación de los ahorros de los ciudadanos.

El euro ha sido sostenido por una serie de medidas políticas que impedían que el mercado de divisas reflejara la verdadera situación de las economías detrás de sus monedas: ni Europa ha logrado ser más competitiva que EE. UU. ni el gigante americano se veía tan acogotado por sus problemas. Es EE. UU. quien está sacando la cabeza mejor de la crisis que la UE. En mi humilde opinión, por una cuestión más cultural que macroeconómica. No es que Bernanke lo haya hecho mejor o peor que Trichet (debate algo bizantino en el que se enzarzan muchos liberales, patanegra o no) sino que la ciudadanía estadounidense es más dada a adaptarse a la situación del mercado, a espabilar sin esperar a que Papi-Estado le haga el avioncito con una cuchara repleta de millones... logrados vía impuestos. En Europa somos más dados a dar por sentado que el problema "nos lo tienen que arreglar". Si además ponemos buenas dosis de maniqueísmo pintando a unos malos de la película para no sentirnos culpables (por ejemplo, por tener los políticos que tenemos, que no me vale eso de "no nos los merecemos", yo creo que sí nos los merecemos), pues mejor, así ya tenemos la conciencia tranquila.





Las duras dosis de realidad que está sufriendo el proyecto del Euro y quienes bajo su férula padecemos una crisis que amenaza con durar un lustro más como mínimo, intentan minimizarse con medidas de supuesto control de los mercados, que además de probablemente ineficientes, siempre redundan en una ablación de libertades de los agentes económicos. La manida figura del malvado especulador resulta muy útil para llevar a cabo este tipo de reformas, que ya fueron aprobadas por Wall Street sin que a día de hoy pueda establecerse que hayan sido exitosas.

El drama del euro consiste en que se esperaba que igualara los mercados inscritos en él por arriba, pero como suele pasar en el socialismo, si hay alguna igualación, es a la baja. Se pretendía que el euro fuera un marco alemán reforzado. Ahora cada vez se parece más a la más débil de las monedas que lo compusieron, un dracma griego imposible de devaluar.

La bajada del euro frente al dólar se debe a la huida de los inversores mayoristas, muchos de los cuales gestionan fondos de inversión donde participan simples ahorradores. ¿Qué interés tienen en que baje el euro? No son antieuropeos. Que algún inversor pueda haber apostado en su día a una bajada del euro es la anécdota, no la norma. El especulador que vende hoy es el inversor que ha comprado ayer. Al comprar, hizo subir el euro, ¿acaso entonces era europeísta y ahora se ha vuelto euroescéptico? ¿Es que no vemos que sólo defiende su interés legítimo sin que eso suponga una adscripción política o ideológica concreta?

sábado, 15 de mayo de 2010

Los coturnos que se convirtieron en corset

En el antiguo teatro griego, los actores se calzaban los coturnos para elevar su estatura, estilizar su figura, facilitar la visión de los espectadores y dotar a los personajes de una apariencia más trágica y épica.

Veinticinco siglos después de Sófocles y Esquilo, una nueva tragedia griega se representa en un anfiteatro que comprende a toda Europa. La diferencia es que aunque nos creamos espectadores, somos sus protagonistas. Algunos de los que parecían realizar los coros, han tomado un protagonismo mundial en las últimas semanas.

Es el caso de nuestro Presidente del Gobierno, a quien el protagonismo le encanta, pero no de la manera que lo está desempeñando en los días más recientes.

Al empezar la Presidencia semestral de la Unión Europea, Zapatero contaba con poder utilizarla para potenciar su imagen, olvidarse de los sinsabores nacionales y rutilar en el anfiteatro internacional con sus interpretaciones predilectas: Alianza de Civilizaciones; 0,7% de ayuda al Tercer Mundo; Apoyo sin condiciones a un Estado palestino inmediato; Abrazo solidario con dictaduras como Cuba y protodictaduras populistas como Venezuela; Interpretación del "Robin Hood" de los Jefes de Gobierno (pese a sus continuos favores a los más ricos de entre los ricos de España); Lucha contra el calentamiento global...

Zapatero, ante el gesto estupefacto de los Jefes de Estado y de Gobierno europeos, incluso llegó a decir que su función como Presidente (de turno) de laUE sería ¡sacar a Europa de la crisis!

Para desempeñar un papel que él consideraba como el mejor de su vida política, contaba con calzarse el alto y sólido coturno de la Unión Europea. Cinco meses después, ninguna de sus interpretaciones ha dejado de resultar un fracaso absoluto. No sólo eso, sino que los demás principales actores y algún espectador interesado e influyente como Barack Obama, le han obligado a cambiar completamente el tono de su interpretación.

Aquellos coturnos de la presidencia le han sentado como si tuvieran más pinchos en la suela que la alfombra de un fakir. Ha tomado decisiones que de haber sido tomadas por sus rivales políticos, él las habría etiquetado de atentados contra la sociedad, de voladura del Estado del Bienestar, de expolio de los pobres a manos de los ricos, de guerra entre clases, de ataque frontal a los trabajadores, de injusticia histórica, de aniquilación de la solidaridad, de...
La Unión Europea se ha convertido en un corset para nuestro Presidente. Le ha impedido aumentar el Gasto Público y le ha obligado a tomar una buena dosis de realidad, la que ya están tomando desde hace mucho tiempo millones de parados que él consideraba algo pasajero en vez de entender que es el agónico grito de un país que tiene mucho que cambiar si quiere no ya regresar al nivel inmediatamente anterior de prosperidad, sino simplemente no caer en un agujero negro que dure una o dos generaciones y muchas legislaturas gobierne quien gobierne.

Quién nos iba a decir que los que nos consideramos liberales tendríamos algo que agradecerle a Obama. Y aunque las medidas no dejan de ser parches insuficientes, dejan abierta la puerta a que muchos empiecen a ver que esto de la crisis va más en serio de lo que pensaban.

Y menos mal que aunque no tenemos a una Thatcher, nos queda una Merkel.


-Ángela, ¿tú lo ves tan negro como yo?
-Ya lo creo. Como no espabiles, los billetes de 20 euros no van a servir ni pa envolver castañas.





Coda: He leído a algunos articulistas y blogueros que se alegran del mal trago que supone para Zapatero reconocer implícitamente con sus recortes, que llevaba años equivocado. Yo no me alegro. Sé que esa humillación provocará una ira de ZP que pronto veremos (que se preparen los del PP con el tema Gürtel y otros que les van a empezar a sacar) y que significará una subida de la tensión social para despistar de las medidas económicas. No me alegro de que ZP lo pase mal porque sigue teniendo la sartén por el mango y no es de los que dimite o adelanta elecciones, al revés, precisamente ahora es más complicado que las adelante. Cuanto más humillado se sienta (y apuesto por su rostro el otro día en el Congreso, que se siente muy humillado) más brutal será su rencor.

jueves, 22 de abril de 2010

El Idioticiario, sección internacional. El socialismo "científico" del siglo XXI

Desde la irrupción del coronel golpista Hugo Chávez Frías en la presidencia de Venezuela, como una mancha de aceite se ha ido extendiendo en el continente americano la demagogia socialista de marcado carácter castrista y antiamericano (y antiliberal, por supuesto). El petróleo venezolano ha dado miles de millones de dólares puestos al servicio de monumentales campañas con el odio social como bandera. La corrupción sistémica de muchos países iberoamericanos ha sido, junto con la pobreza y un preexistente y mullido poso de dialéctica marxista de lucha de clases, el abono ideal para que varios dirigentes teledirigidos por Castro y Chávez ganen elecciones, inicien procesos de reformas Constitucionales que les perpetúen en el poder y condenen a sus países a una larga noche socialista.

Discípulo aventajado y singularmente pintoresco de los arquitectos caribeños de este cáncer, es el actual presidente de Bolivia, Evo Morales.
Una de las características más pretenciosas del socialismo marxista es su afán de considerarse científico. La intención de Engels era diferenciar el edificio teórico que enarboló junto con Marx de los demás socialismos, que consideraban acientíficos y de rango intelectual menor.

Actualmente se oye a mucho anticapitalista hablar del "Socialismo del siglo XXI" sin que entren a describir en qué consiste. No hace falta. Es el mismo socialismo de siempre, el mismo concepto rancio e infundado que se nutre de la envidia y el odio social, que divide a las personas por marcas ideológicas o estratos sociales y las condena a una lucha sin cuartel de seres humanos contra seres humanos. Si acaso, lo que más diferencia al "socialismo del siglo XXI" del de los dos siglos anteriores, es que el actual está defendido por personas mucho más incultas y limitadas que Marx, Proudhomme,Jean-Paul Sartre...

Prueba de ello es precisamente Evo Morales, de quien podemos extractar declaraciones tan "científicas" como el socialismo que practica:

Por ejemplo, ésta donde afirma que los Derechos Humanos son secundarios con respecto a una entidad divinizada como la "Madre Tierra" que siguiendo las creencias animistas (muy científicas ellas) de su etnia, define como "Pacha Mama".
"Por eso creo que es más importante defender los derechos de la Madre Tierra que defender los derechos humanos. Defender la naturaleza es defender a la humanidad, salvar al hombre", señaló en Copenhague. Y, en una modernización de la ideología comunitaria indigenista, para el mandatario boliviano no hay más salida que acabar con el capitalismo si se quiere salvar a la humanidad.

El socialista científico en su laboratorio de ideas, tras haber invocado mediante la ouija a Marx, Lenin, la Pacha Mama y el espíritu de una costurera que en aquel momento pasaba por allí.



O éstas donde asegura creer que el reciente terremoto en Chile se debe a un enfado de esa figura (Pacha Mama) con la Humanidad (y con el capitalismo, para más señas).

Por si alguien tiene dudas del ejercicio del pensamiento crítico por parte del actual Jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales ha querido dejar las cosas claras recientemente. De paso nos ha mostrado su cariz homófobo. Cabe decir que en no pocos movimientos socialistas, la homosexualidad siempre se ha considerado una desviación peligrosa para el Estado. La tendencia actual de la socialdemocracia europea a aumentar y defender los derechos civiles de los homosexuales, es muy reciente. Ese movimiento ideológico es originario de ¿adivinan dónde? De los EE. UU., el "Gran Satán" capitalista, ultraconservador y clasista.

Hace bien poco, en Cuba aún se encarcelaban homosexuales por el mero hecho de serlo. La propaganda socialista siempre ha estado teñida de una pueril visión de orgullo viril, como si uno fuera más macho por ser más revolucionario. Castro y el asesino Ernesto Guevara, el "Che", fomentaron esta visión y se pusieron de ejemplo, pero también en la URSS y en China, la homosexualidad ha sido perseguida en nombre del socialismo más purista.

Concretamente, Evo Morales ha dicho:

"El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres",


De paso ha reivindicado una supuesta superioridad alimenticia de los indígenas sobre los habitantes de sociedades industrializadas alegando el ejemplo de la calvicie e ignorando las estadísticas de mortandad infantil, de incidencia de enfermedades y de expectativa de vida.

"La calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa, casi todos son calvos. Y es por las cosas que comen. Mientras, en los pueblos indígenas no hay calvos, porque comemos otras cosas",


Toda una demostración de ignorancia científica y patrioterismo cutre, muy similar al que durante el franquismo pretendía convencernos a los españoles de que vivíamos en el mejor país del mundo y que "España es lo mejor" porque sí, porque hemos sido elegidos para nacer en el mejor sitio posible.

Este es el rigor científico del socialismo actual, más onagro que el padecido desde hace siglo y medio.